Muere el arzobispo del Cusco, Richard Alarcón Urrutia, a los 74 años tras una prolongada enfermedad
La Iglesia católica en el Perú se encuentra de luto tras el fallecimiento de monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, quien se desempeñaba como arzobispo del Cusco. Su deceso se produjo este viernes 30 de octubre, luego de librar una dura batalla contra el cáncer que afectaba su salud en los últimos tiempos.
La partida del prelado adquiere una profunda significación emocional e institucional para la feligresía cusqueña, ya que ocurre a escasas semanas de la anunciada visita del Papa León XIV a la histórica ciudad imperial, programada para el próximo domingo 15 de noviembre. Precisamente, una comitiva del Vaticano se encuentra en territorio peruano ultimando los preparativos para recibir al Sumo Pontífice.
A través de un comunicado oficial emitido por la institución eclesiástica, la comunidad católica expresó su pesar mediante un mensaje de recogimiento: “Elevamos nuestras oraciones al Señor por el eterno descanso de su alma. Que Dios, en su infinita misericordia, lo reciba en su Reino y le conceda el descanso eterno. Unidos en Oración como familia Arquidiocesana por el alma de nuestro Pastor”.
Tras la lamentable pérdida, será monseñor Lizardo Estrada Herrera, arzobispo coadjutor de la jurisdicción eclesiástica, quien asuma de manera formal y plena el liderazgo de la arquidiócesis. Tanto las autoridades eclesiásticas como los fieles manifestaron su dolor ante este acontecimiento que enluta a la región.
“Con profunda tristeza, nos unimos al dolor de sus familiares y seres queridos ante esta irreparable pérdida”, señala la nota difundida por el arzobispado a través de sus canales oficiales en internet.
Trayectoria y legado pastoral del fallecido prelado
Nacido en la ciudad de Lima el 10 de abril de 1952, el recordado pastor eclesiástico alcanzó la edad de 74 años. Su vocación religiosa inició en su juventud, cuando decidió ingresar a la Orden Franciscana en 1969, periodo en el que consolidó su formación filosófica en el Cusco y teológica en Lima.
Su ordenación sacerdotal tuvo lugar el 8 de diciembre de 1976, fecha desde la cual desempeñó diversas responsabilidades pastorales, incluyendo su labor en la parroquia San Francisco del Cusco y su rol como formador de nuevos religiosos en diferentes regiones del país, como Puno y la capital peruana.
Años más tarde, tras obtener el indulto correspondiente de su orden religiosa, se integró a la Diócesis de Tarma. Su labor pastoral en la zona altoandina fue reconocida por la Santa Sede, lo que motivó que el Papa San Juan Pablo II lo nombrara obispo de dicha circunscripción el 13 de junio de 2001.
Su compromiso social y administrativo se reflejó también al asumir la presidencia de Cáritas del Perú en 2012. Posteriormente, a finales de octubre de 2014, el Papa Francisco determinó su designación como arzobispo del Cusco, cargo que asumió formalmente el 3 de enero de 2015 y que desempeñó hasta el final de sus días.
En el ámbito de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), su participación activa incluyó su gestión al frente de la Comisión Episcopal de Liturgia durante dos periodos consecutivos, abarcando desde 2018 hasta 2025, consolidando una trayectoria de entrega al servicio de la Iglesia en el Perú.








