

La Virgen del Valle. Crédito: Diócesis de Margarita / CEV.
Durante la tradicional festividad en honor a la Virgen del Valle, patrona del oriente venezolano y de los pescadores, las autoridades eclesiásticas hicieron un llamado urgente a la solidaridad para atender las necesidades persistentes de las comunidades que resultaron gravemente afectadas por los movimientos telúricos registrados a mediados de año.
Un llamado a la solidaridad en medio de la devoción mariana
Ante una multitud de devotos congregados en la isla de Margarita para presenciar la Misa solemne este 8 de septiembre, coincidiendo con la festividad litúrgica de la Natividad de la Virgen María, monseñor José Castro Aguayo instó a los asistentes a materializar su fe mediante una ayuda humanitaria directa para los damnificados por los sismos del pasado 24 de junio.
El prelado enfatizó que la atención no debe limitarse a la respuesta inmediata de emergencia, sino que es fundamental mantener el respaldo durante la prolongada fase de recuperación. “Ahora es que hace falta más apoyo. Pasado el primer impacto dolorosísimo, estamos en la hora del día a día, del paso a paso de la realidad dura que hay que conquistar”, expresó el obispo durante su homilía ante los peregrinos que cada año visitan la basílica insular.
El reto de la reconstrucción social y familiar
El jerarca católico profundizó en las secuelas complejas que dejó el desastre natural en la región, señalando la urgencia de sanar heridas tanto físicas como emocionales en la población afectada. Indicó que el esfuerzo actual requiere recomponer todo un tejido familiar, laboral y social que se vio abruptamente interrumpido por el fenómeno sísmico.
De acuerdo con los reportes oficiales más recientes, los sismos de junio pasado provocaron la trágica muerte de más de 6.300 personas y dejaron más de 16.700 heridos. Si bien las cifras oficiales sobre los desaparecidos aún no son definitivas, diversas evaluaciones estiman que la cifra podría ascender a decenas de miles.
Canalización de ayuda a través de la Iglesia
Dirigiéndose especialmente a quienes se han visto en la necesidad de trasladarse al estado Nueva Esparta o reubicar sus residencias debido a la emergencia, el obispo aseguró la cercanía espiritual y material de la Iglesia local, pidiendo a los feligreses sumar esfuerzos mediante la donación de recursos básicos.
“Queremos acompañarlos y como gesto hemos pedido a los peregrinos que puedan, que traigan algo de alimentos no perecederos, medicinas o insumos médicos para que a través de Cáritas podamos reconducirlos a buen destino. Hemos querido llamar a este gesto de ustedes un regalo de amor”, puntualizó el prelado.
Finalmente, para afrontar los desafíos de este proceso de recuperación, monseñor Castro Aguayo concluyó su mensaje solicitando a la comunidad cultivar valores esenciales como paciencia para escuchar, grandeza para acompañar, reserva para mantener lo que se nos confía y esperanza y amor para prestarla a quien lo necesite.








