Caracas, Venezuela – El obispo de Funchal, Mons. Nuno Brás, emprenderá una visita pastoral a Venezuela del 11 al 16 de agosto, motivado por una profunda misión de cercanía, solidaridad y esperanza. Este viaje responde a la invitación del arzobispo de Caracas, Mons. Raúl Biord Castillo, en un contexto marcado por los devastadores efectos de un doble terremoto que sacudió gravemente al país hace algunas semanas. La presencia del prelado portugués busca no solo llevar consuelo a las poblaciones afectadas, sino también estrechar los lazos espirituales y culturales con la numerosa comunidad madeirense y portuguesa que reside en la nación caribeña.
La magnitud del desastre natural ha dejado una huella profunda en diversas regiones de Venezuela. Los sismos, ocurridos el 24 de junio, provocaron una considerable destrucción de infraestructura y, lamentablemente, la pérdida de vidas humanas, afectando a miles de familias. Desde ese momento, la Iglesia Católica, a través de sus estructuras como Cáritas Venezuela y las diócesis locales, ha desplegado esfuerzos incesantes para brindar ayuda humanitaria, acompañamiento psicológico y apoyo espiritual a los damnificados. La visita de Mons. Brás se inserta en esta corriente de solidaridad internacional, reafirmando el compromiso global de la Iglesia con aquellos que sufren.
La elección de Mons. Nuno Brás para esta misión subraya la importancia de los vínculos históricos y humanos entre Portugal, particularmente la isla de Madeira, y Venezuela. Según el Observatorio de Emigración de Portugal, para el año 2024, Venezuela albergaba a más de 49.104 personas nacidas en territorio luso. No obstante, estimaciones de la propia comunidad portuguesa elevan esta cifra considerablemente, sugiriendo que el número total de lusos en el país –incluyendo a los lusodescendientes– podría alcanzar hasta 1.2 millones. De esta vasta diáspora, más del 80% corresponde a madeirenses, cuya presencia ha sido una fuerza vital en la sociedad venezolana desde mediados del siglo XX.
La migración portuguesa ha enriquecido la cultura venezolana, integrándose y contribuyendo con sus costumbres, gastronomía y un espíritu trabajador que hoy forman parte de la cotidianidad del pueblo. Esta comunidad, profundamente arraigada, ha enfrentado desafíos significativos en los últimos años, incluyendo la crisis socioeconómica y, más recientemente, el impacto directo de los terremotos. La visita del obispo de su tierra natal es, por tanto, un gesto de enorme significado emocional y espiritual, un recordatorio de que no están solos en estos momentos difíciles.
En un comunicado emitido por la diócesis de Funchal, se destacó el propósito fundamental del viaje: “Esta misión tiene como objetivo principal llevar el Evangelio de la Esperanza, la solidaridad de la Diócesis de Funchal y el afecto de todos los madeirenses a las comunidades y poblaciones portuguesas afectadas por los recientes terremotos”. Esta declaración encapsula el espíritu de la visita, que trasciende la mera asistencia material para enfocarse en la restauración de la esperanza y el fortalecimiento de los lazos de fe y hermandad.
El programa de Mons. Nuno Brás en Venezuela es intenso y significativo. Su itinerario lo llevará a algunas de las áreas más devastadas por los sismos del 24 de junio. El jueves 13 de agosto, presidirá una Eucaristía en el Centro Luso-Venezolano de Catia La Mar, en La Guaira, una de las zonas más golpeadas. Esta misa será un momento crucial de oración y consuelo para la comunidad local y la diáspora portuguesa residente allí. Un día antes, el miércoles 12, el obispo celebrará la Santa Misa en El Junquito, otra localidad con una fuerte presencia de la comunidad lusa, y se reunirá con representantes de Cáritas Venezuela. Este encuentro será fundamental para coordinar esfuerzos y entender de primera mano las necesidades más apremiantes de las víctimas, asegurando que la ayuda de la diócesis de Funchal se dirija de manera efectiva.
El viernes 14, el obispo de Funchal dedicará la jornada a visitar otras zonas gravemente afectadas, acompañado por obispos venezolanos. Esta colaboración episcopal simboliza la unidad de la Iglesia en la respuesta a la crisis y la preocupación compartida por el bienestar de los fieles. Finalmente, el sábado 15 de agosto, Mons. Brás participará en un evento de gran trascendencia eclesial: la ordenación episcopal de Mons. José Dionisio Gómes, quien cuenta con ascendencia portuguesa, y de Mons. José Manuel León, como obispos auxiliares de Caracas. Este momento subraya la continuidad y el fortalecimiento del episcopado venezolano, un mensaje de esperanza y renovación para la Iglesia en Venezuela. Ese mismo día, el prelado portugués concelebrará una Eucaristía en el emblemático Santuario de Nuestra Señora de Fátima en Carrizal, un lugar de profunda devoción para la comunidad portuguesa en el país, consolidando el vínculo espiritual entre ambas naciones.
La visita de Mons. Nuno Brás no es solo un acto de caridad, sino también una manifestación palpable de la Iglesia como una familia global, donde el sufrimiento de una parte resuena en las demás. Su presencia en Venezuela es un testimonio de fe, un bálsamo para el dolor y un faro de esperanza en medio de la adversidad, prometiendo el apoyo continuo de la diócesis de Funchal y de toda la comunidad madeirense.








