28 agosto, 2026

Obispos católicos estadounidenses solicitan apoyo humanitario urgente para Nepal tras trágicas inundaciones

Rescatistas utilizan una excavadora para transportar a un sobreviviente de las inundaciones repentinas y un deslizamiento de tierra en Devghat, en el distrito de Nuwakot, Nepal, el 26 de agosto de 2026. Los trabajadores humanitarios afirmaron que asentamientos enteros habían sido arrasados. Crédito: Prakash Mathema/AFP vía Getty Images

Ante la catástrofe humanitaria provocada por las recientes riadas en territorio asiático, la jerarquía católica de Estados Unidos ha alzado la voz para movilizar a la comunidad global. El llamado busca mitigar el sufrimiento de los pobladores que perdieron sus hogares y seres queridos en medio de la emergencia climática.

Un llamado urgente a la solidaridad internacional

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) lanzó un enérgico llamamiento a nivel global para conseguir asistencia humanitaria destinada a los damnificados en Nepal, luego de que inundaciones repentinas azotaran la región el pasado 26 de agosto de 2026, cobrándose la vida de cientos de ciudadanos y arrasando con numerosos vecindarios.

El pronunciamiento oficial estuvo a cargo del obispo Elias Zaidan, quien encabeza el Comité de Justicia Internacional y Paz de la USCCB. Mediante una declaración pública emitida el 27 de agosto, el prelado manifestó la cercanía espiritual de los fieles norteamericanos con las poblaciones golpeadas por este trágico suceso.

“Mientras conocemos más sobre las devastadoras inundaciones repentinas en Nepal, ofrezco las oraciones y la solidaridad de la comunidad católica de Estados Unidos a nuestros hermanos y hermanas afectados por este desastre”, señaló el obispo Elias Zaidan en un comunicado.

Asimismo, el representante eclesiástico enfatizó la necesidad de mirar más allá de la emergencia inmediata: “También aliento los esfuerzos a largo plazo para ayudar a las comunidades afectadas a reconstruir sus hogares, medios de subsistencia e infraestructura esencial”.

Origen del desastre natural y acciones de respuesta

El desastre se desencadenó a raíz del repentino colapso de un glaciar, un fenómeno que provocó desbordamientos catastróficos a lo largo de la franja fronteriza que divide Nepal y el Tíbet. Las autoridades locales reportan que el balance de fallecidos continúa incrementándose con el paso de las horas, mientras que cientos de personas permanecen en calidad de desaparecidas bajo los escombros y el lodo.

Frente a este escenario crítico, la agencia humanitaria de la Iglesia Católica estadounidense, Catholic Relief Services (CRS), se encuentra monitoreando de manera estrecha la evolución de los acontecimientos. La organización mantiene una coordinación directa con Caritas Nepal y diversos aliados sobre el terreno con el propósito de catastrar las demandas más apremiantes y diseñar una estrategia de intervención eficiente.

Mons. Zaidan, quien también ejerce como obispo católico maronita de la Eparquía de Nuestra Señora del Líbano de Los Ángeles, reconoció el respaldo institucional de Washington ante la emergencia.

“Agradecemos la colaboración del Gobierno de Estados Unidos en el apoyo al trabajo esencial de CRS en estas comunidades. También agradecemos saber que el Departamento de Estado de Estados Unidos está siguiendo de cerca la situación y desplegando personal clave para apoyar las labores de respuesta”, afirmó.

Despliegue de recursos y asistencia gubernamental

Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano confirmó el envío de especialistas en la gestión de catástrofes para colaborar en las tareas de salvamento y remoción de escombros. Como parte de esta ayuda estatal, se programó la asignación de 500.000 dólares en fondos de asistencia, los cuales serán canalizados a través de Catholic Relief Services para garantizar una distribución directa.

Pese a estos esfuerzos gubernamentales y eclesiales, la magnitud de los daños supera la capacidad de respuesta local, motivo por el cual los líderes religiosos insisten en la urgencia de sumar más actores internacionales.

“Exhorto a la comunidad internacional a movilizar una mayor asistencia humanitaria para apoyar a las familias y comunidades vulnerables de Nepal”, remarcó el obispo.

El jerarca católico concluyó su mensaje encomendando a los damnificados a la protección divina: “Que el Inmaculado Corazón de María brinde consuelo y refugio a todos los afectados por este desastre, y que inspire a la comunidad internacional a trabajar unida, como una sola familia, para atender las necesidades urgentes del pueblo nepalí”.

Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

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