Ante la creciente preocupación por la proliferación de cultos esotéricos y la búsqueda de soluciones espirituales fuera de los cauces de la fe católica, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha establecido la Dimensión Episcopal para la Pastoral de Consolación y Ministerio del Exorcismo (DEPAC). Esta nueva instancia busca fortalecer la respuesta de la Iglesia en México frente al dolor espiritual y la necesidad de una fe más arraigada entre sus fieles.
Mons. José Trinidad Zapata Ortiz, obispo de Papantla y responsable de la recién creada DEPAC, subraya la urgencia de promover una “fe madura” entre los católicos. En declaraciones a medios especializados, el prelado lamentó que numerosos bautizados, aunque nominalmente parte de la Iglesia, no vivan su fe de manera ortodoxa ni profunda. Esta carencia los lleva, en ocasiones, a buscar remedios para sus aflicciones en prácticas ajenas a la doctrina católica, como el espiritismo, cultos de corte satánico o la devoción a la “Santa Muerte”.
“La solución se encuentra en su propia Iglesia, en la práctica pastoral y la vivencia de los sacramentos, pero muchos terminan buscando en otra parte”, señaló Mons. Zapata Ortiz. Explicó que esta dinámica expone a las personas a diversas dificultades espirituales, una señal clara de la falta de una confianza plena en el Señor. Para el obispo, una fe sólida enseña que, si bien la vida está llena de desafíos, estos son permitidos por Dios para un bien mayor, guiando a los creyentes por el camino correcto. “La vida cristiana no es un triunfo constante sin dolor ni problemas, sino un sendero que se asume siguiendo al Señor”, enfatizó.
La instauración de la DEPAC fue una decisión tomada por los obispos mexicanos durante su asamblea general de noviembre de 2025. El objetivo primordial es atender la creciente demanda de acompañamiento en situaciones de sufrimiento espiritual, moral o físico, que en algunos casos pueden tener un origen maligno. Mons. Zapata Ortiz destacó que la DEPAC no se limitará a la asistencia de exorcistas, quienes ya recibían formación previa, sino que buscará ofrecer una cohesión y unidad a esta problemática a nivel nacional. La intención es formalizar el acompañamiento y la promoción de una atención integral.
Sin embargo, el alcance de la DEPAC es mucho más amplio que el ministerio del exorcismo. Se concibe como una “pastoral de la consolación” que busca proveer un espacio de escucha, orientación y oración para aquellos que sufren. “Lo que muchas veces necesita la gente es consuelo, es que se le escuche, que se le dé orientación, que se haga oración por ellos, para seguir un camino y un proceso de seguimiento del Señor”, afirmó el prelado. Esta visión implica que todos los sacerdotes, como pastores de sus comunidades, deben estar preparados para escuchar las problemáticas y dolores de sus fieles. Para ello, se considera fundamental una formación profunda en teología, espiritualidad, moral y práctica pastoral.
Mons. Zapata Ortiz también hizo una importante distinción entre la “acción extraordinaria” del demonio, que se manifiesta en casos de posesión, y su “acción ordinaria”, que es la principal fuente de mal en el mundo: la tentación. “A través de la tentación en la que caemos muchos”, explicó, “es como el demonio produce los males peores en el mundo, y no con una posesión, que además es una entre millones”. Ejemplificó cómo las tentaciones de dinero pueden llevar a fraudes, robos y asesinatos, o la búsqueda de fama puede pisotear a otros. Conflictos como guerras o disputas familiares y comunitarias no requieren exorcismos, pero son, en su opinión, males mucho más devastadores para la humanidad.
El obispo de Papantla instó a una perspectiva equilibrada sobre la influencia demoníaca. No se debe negar su existencia, pero tampoco se debe exagerar su poder o desviar la responsabilidad humana. “Ni hay que negarlo, ni tampoco hay que verlo por los dos lados”, sostuvo. La clave está en asumir la responsabilidad personal, ya que “el demonio no puede hacer aquello que no le permite Dios y no le permitimos nosotros. Así que, si hace estragos con nosotros, es porque nosotros primero lo dejamos. Nos metemos en sus caminos y lo metemos en nuestras vidas”.
Con la mirada puesta en estos complejos desafíos, la DEPAC tiene como meta fundamental “formar y orientar a todos nuestros presbíteros para que conozcan la acción divina, la acción del demonio y la acción humana, y saber discernir”. Al mismo tiempo, se busca capacitarlos para “atender los casos especiales de acción extraordinaria”. En este sentido, la dimensión episcopal ya ha implementado ejercicios espirituales y cursos para sacerdotes, y ha programado nuevas jornadas de formación para los próximos meses. Estas actividades contarán con la participación de expertos laicos de diversas disciplinas, como médicos y psicólogos, que complementarán la atención pastoral.
Respecto al perfil de un sacerdote exorcista, Mons. José Trinidad Zapata Ortiz enfatizó que no se trata de un carisma especial, sino de un mandato del obispo a un sacerdote que posea las cualidades adecuadas. “Simplemente necesitamos un sacerdote con la doctrina, un buen sacerdote en términos generales”, afirmó. Es tarea de cada prelado evaluar las virtudes del sacerdote. Sin embargo, se consideran esenciales ciertas características: ser un sacerdote eucarístico, mariano, y que muestre un especial interés por la atención a personas necesitadas, especialmente los enfermos. En definitiva, se busca un presbítero “recto, transparente y honesto” para asumir esta delicada y vital misión dentro de la Iglesia mexicana.








