28 mayo, 2026

A pocos días de la inminente visita del Papa León XIV a España, el Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) ha elevado una preocupante alerta a la Secretaría de Estado del Vaticano, detallando un alarmante incremento en los ataques contra la libertad religiosa en el país. El informe, que incluye la trágica pérdida de dos vidas en los últimos años por motivos religiosos, fue presentado en Roma, destacando la creciente vulnerabilidad de las comunidades cristianas.

María García, presidenta del OLRC, fue la encargada de trasladar estos hallazgos a Monseñor Renato Kucic, un oficial croata de la Secretaría de Estado con experiencia previa en la Nunciatura Apostólica en España hasta 2024. El encuentro, que se prolongó por cerca de media hora, tuvo lugar en la tercera logia del Palacio Apostólico del Vaticano, muy próximo a la residencia del Papa León. En esta reunión, García expuso los resultados del informe anual de 2024 y ofreció actualizaciones sobre los casos recopilados durante 2025.

Según detalló García, Monseñor Kucic manifestó una particular consternación ante los dos asesinatos perpetrados con claras motivaciones religiosas. Se trata del sacristán Diego Valencia, quien fue brutalmente asesinado en enero de 2023 en Algeciras, y del fraile franciscano Fray Juan Antonio, de 76 años, que perdió la vida tras una agresión en el monasterio de Gilet en 2024. Estos casos subrayan la gravedad de la situación y la necesidad de una respuesta contundente.

La preocupación por la violencia anticristiana no se limita a España. Esta misma semana, Roma se ha convertido en epicentro de un debate crucial sobre los delitos de odio contra cristianos en Europa. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), a través de su Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR), organizó un taller titulado “Taller sobre la respuesta a los crímenes de odio anticristianos y las necesidades de seguridad de las comunidades cristianas”. Este foro congregó a numerosos expertos y representantes de diversos países europeos, evidenciando la magnitud transnacional del problema.

El OLRC enfatizó que la ODIHR ha reconocido un “clima creciente de inseguridad” que afecta a las comunidades cristianas en naciones como Italia, Francia, Reino Unido, Austria, Bélgica y, por supuesto, España. Este clima se manifiesta en una diversidad de actos violentos: desde amenazas y agresiones físicas hasta vandalismo, profanaciones de templos y cementerios, e incluso asesinatos. La dimensión de esta problemática quedó patente en 2023, cuando el Observatorio de la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos en Europa registró cerca de 2.500 ataques en el continente. La mayoría de estos incidentes (62%) consistieron en profanaciones de iglesias y símbolos religiosos, seguidos por incendios provocados (10%), amenazas (8%) y actos directos de violencia (7%).

En el contexto español, los datos del OLRC revelan una tendencia alarmante. En 2024, los ataques contra la libertad religiosa aumentaron un 25% respecto al año anterior, con la violencia física duplicándose. Desde 2020, se han documentado más de 400 incidentes de odio anticristiano, que incluyen los dos asesinatos mencionados. A pesar de esta cruda realidad, el Observatorio denuncia una falta de reconocimiento específico por parte del Ministerio del Interior español. El Ministerio tiende a englobar estos delitos en la categoría genérica de “delitos de odio contra las religiones”, mientras que sí distingue explícitamente la islamofobia y el antisemitismo en los datos que remite a la OSCE.

Durante su intervención en el taller de la OSCE, María García denunció esta práctica ante los organismos europeos y los estados presentes, argumentando que “esta práctica no ayuda a denunciar los delitos de odio contra los cristianos” y sugiriendo que se realiza “por razones ideológicas”. La presidenta del OLRC hizo un llamado a la acción para garantizar la protección de los fieles.

A pesar de los obstáculos y la resistencia para reconocer la especificidad de estos ataques, García expresó un cauto optimismo. Subrayó que la realización de esta reunión en Roma, destinada “a hablar específicamente de cómo proteger a los cristianos, es un paso histórico”. Para el Observatorio, este encuentro significa que “el problema ya no se puede negar y que se deben de tomar medidas para reducir estos ataques”. La atención del Vaticano y la proximidad de la visita de León a España confieren una relevancia particular a estos llamados a la acción, que buscan garantizar la plena libertad religiosa y la seguridad de los creyentes en el país.

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