1 agosto, 2026

En un emotivo videomensaje cargado de aliento y esperanza, el Papa León XIV se dirigió a los miles de jóvenes reunidos en la Jornada Nacional de la Juventud de Perú, instándolos a no temer ser instrumentos de Dios para reavivar la fe y la esperanza en innumerables corazones. El encuentro, que tiene lugar en la localidad de Chulucanas, en la región de Piura, del 30 de julio al 2 de agosto, congrega a participantes de todas las regiones del país.

Este mensaje del Pontífice, difundido el 1 de agosto, cobra una relevancia particular al ser Chulucanas un lugar de profundas raíces en la trayectoria personal y eclesiástica del Papa León. Fue en 1985 cuando Robert Prevost, quien años después ascendería al solio pontificio como León XIV, llegó por primera vez a este rincón del norte peruano. Como joven misionero agustino, Prevost dedicó sus primeros años de servicio a estas tierras, confiadas a su orden, estableciendo un vínculo duradero que se fortaleció en 2015 al obtener la nacionalidad peruana. Su mensaje, por tanto, resonó con una familiaridad y cercanía que trascendía la distancia física.

El Santo Padre expresó su profunda gratitud a los jóvenes peruanos por su masiva respuesta a esta iniciativa, que describió como un acto fundamental para “renovar y fortalecer la vida de la Iglesia” en el país andino. Haciendo referencia al lema central de la jornada, “Sé valiente, Cristo vive”, el Papa León subrayó la importancia de la certeza de la presencia viva de Jesús en la comunidad de creyentes. “Precisamente la certeza de la presencia viva del Señor en medio de nosotros es el fuego interior que nos impulsa a ser valientes y a salir de la comodidad del individualismo”, afirmó el Pontífice, delineando una clara invitación a la acción.

León XIV enfatizó la necesidad de construir una comunidad sólida de hermanos y hermanas en la fe, donde se forjen lazos genuinos de amistad y se ofrezca un testimonio vibrante de la posibilidad de vivir unidos en Cristo. Esta visión, según el Papa, contrasta con la tendencia al aislamiento y la autoabsorción que a menudo caracteriza a la sociedad contemporánea.

El mensaje del Pontífice continuó con una exhortación a la apertura espiritual. “Los invito a abrir sus corazones de par en par para acoger los dones que el Señor quiera derramar sobre ustedes durante estos días”, manifestó, sugiriendo que la Jornada Nacional de la Juventud no es solo un evento social, sino una experiencia de profunda transformación personal y comunitaria.

Profundizando en la importancia de la acción y el testimonio, el Papa León advirtió contra la pasividad y el mero registro digital de los acontecimientos. “Y lo que experimenten en esta Jornada no lo guarden solo para ustedes, que no quede solo en las fotos de sus celulares o en videos de las redes sociales”, instó. El Pontífice hizo un llamado a compartir activamente estas experiencias y a reflejarlas en la vida cotidiana. “Compártanlo, refléjenlo con sus vidas, porque muchas personas necesitan hoy ese testimonio alegre y contagioso que un joven enamorado de Cristo puede transmitir”, animó León, destacando la influencia transformadora que la juventud comprometida puede ejercer.

La reiteración de “no tengan miedo” fue un punto central en el discurso del Papa. El obispo de Roma insistió: “No tengan miedo de ser instrumentos de Dios para reavivar la esperanza de tantos, de tantos corazones que sufren”. Esta frase encapsuló la esencia de su mensaje: la juventud, con su energía y su fe, tiene la capacidad de ser un faro de esperanza en un mundo a menudo marcado por la desesperación y el sufrimiento.

Para concluir su mensaje, el Papa León encomendó a los jóvenes participantes a la “materna intercesión de Nuestra Señora de la Evangelización”. Elevó una plegaria para que la Virgen María interceda por ellos, capacitándolos para ser la “sal y luz” de Cristo en la “querida tierra peruana”. Con una bendición final, el Pontífice cerró su intervención, dejando una huella de inspiración en los corazones de los asistentes.

La expectativa por una visita presencial del Papa León XIV a Perú ha crecido significativamente entre los fieles peruanos. Desde hace tiempo, el país se prepara con entusiasmo para recibir al Santo Padre en noviembre de este año. La conexión del Papa con Perú es profunda, habiendo servido anteriormente como Obispo de Chiclayo y Administrador Apostólico del Callao, antes de asumir responsabilidades de mayor envergadura en el Vaticano como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Aunque la confirmación oficial del Vaticano aún se espera, se rumorea que el itinerario del Papa León incluiría destacadas ciudades peruanas como Lima, Chiclayo, Piura, Cusco y Pucallpa. Este trascendental viaje no solo abarcaría Perú, sino que también se extendería a Argentina y Uruguay, configurando una significativa gira pastoral por Sudamérica.

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