Papa León XIV define la desnutrición global como un ataque inadmisible a los derechos humanos
Desde el Hospital Gemelli de Roma, donde continúa con su proceso de recuperación tras someterse a una intervención quirúrgica, el Sumo Pontífice alzó la voz para denunciar con firmeza la crisis alimentaria que afecta a millones de personas. En el marco de la conmemoración anual establecida por las Naciones Unidas, el líder católico dirigió un comunicado oficial al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, para exigir acciones contundentes frente a la escasez crónica de recursos básicos.
El pronunciamiento papal coincidió con las actividades previstas para el 16 de octubre, fecha instituida para recordar la creación de este organismo internacional en 1945 y visibilizar la situación de vulnerabilidad alimentaria que sufren diversas regiones del planeta. Para el jerarca de la Iglesia católica, garantizar los recursos nutricionales esenciales constituye una prerrogativa inalienable que no admite demoras ni excusas estructurales.
La crisis alimentaria como reflejo de la indiferencia social
Durante su misiva, el máximo representante del Vaticano cuestionó la persistencia de las hambrunas contemporáneas y criticó la paradoja de una sociedad globalizada que prioriza el avance tecnológico deshumanizado por encima del bienestar colectivo. Según su perspectiva, la falta de sustento no responde a fallas fortuitas en los sistemas estadísticos, sino a una profunda carencia de compromiso ético.
“El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”, aseveró León XIV en su misiva pública.
Asimismo, el Pontífice advirtió sobre el uso superficial que se le suele dar al concepto de progreso técnico en la actualidad, lamentando que los esfuerzos científicos se limiten con frecuencia a la rentabilidad económica y a la eficiencia digital.
Radiografía de la emergencia alimentaria internacional
Los datos respaldan la urgencia del llamado papal. De acuerdo con el informe anual difundido por la FAO correspondiente al ejercicio anterior, se calcula que aproximadamente 645 millones de personas padecieron hambre de manera crónica, afectando de forma desproporcionada a territorios en África, Asia, América Latina y el Caribe. El documento también advierte que 35,5 millones de menores sufrieron desnutrición severa, señalando a los conflictos armados como el principal motor de esta emergencia humanitaria.
Ante este panorama desolador, el obispo de Roma enfatizó que los suministros básicos jamás deben emplearse como táctica bélica y abogó por una reestructuración profunda en las políticas internacionales.
“Es necesario establecer un nuevo orden alimentario global en el que la innovación tecnológica esté subordinada de manera incondicional al respeto de la dignidad humana otorgada por Dios y al bien común universal”, puntualizó el Papa, recordando que la alimentación inocua, suficiente y adecuada representa un pilar básico para la convivencia pacífica.
Este posicionamiento refuerza la postura expresada por el líder católico durante su visita en junio a la sede del Programa Mundial de Alimentos en Roma, donde insistió en la necesidad imperiosa de situar a la persona en el centro de cualquier estrategia orientada a erradicar la miseria en el mundo.








