Desde la emblemática Plaza de San Pedro, el Papa León XIV presidió este domingo 14 de junio de 2026 el rezo del Ángelus, congregando a miles de fieles y peregrinos. Durante su mensaje, el Pontífice enfatizó el poder transformador del Evangelio, afirmando que su proclamación y vivencia tienen la capacidad de erradicar el mal, comparando su efecto con el fin de una enfermedad, el amanecer que disipa la noche, o la victoria de la resurrección sobre la muerte.
Profundizando en el pasaje del Evangelio según San Mateo, León XIV destacó la profunda atención con la que Jesús observa a la humanidad. “Todos los que escuchan el Evangelio están incluidos en la mirada de Jesús, una mirada que manifiesta su interés y nos revela aquello a lo que Él presta especial atención”, expresó el Santo Padre.
El Pontífice subrayó cómo el Hijo de Dios, al hacerse uno de nosotros, contempla la realidad humana en su totalidad, percibiendo la opresión que agobia, la violencia que debilita, las profundas heridas causadas por las guerras y el vacío existencial que genera el consumismo desmedido. El Papa León también hizo hincapié en cómo Jesús ve “rostros reducidos a máscaras, familias fragmentadas por el mal y jóvenes seducidos por falsos ideales”.
“Jesús ve y ama. Ama y sufre por nosotros, con nosotros”, continuó León. El Santo Padre explicó que la compasión de Cristo trasciende la mera cercanía fraterna, manifestando una voluntad redentora activa. El Señor, conocedor del corazón humano, lo cuida con esmero. Frente a la imagen de una humanidad “semejante a ovejas sin pastor”, el Pontífice recalcó que Cristo se dedica a cada individuo como el Buen Pastor, y como dueño de la mies, envía obreros al vasto campo del mundo.
La labor encomendada a quienes siguen a Jesús, explicó el Papa, es la de llevar el consuelo divino a los que sufren, infundir caridad donde prevalece la miseria, esperanza en medio de la aflicción, y fe allí donde reina la desconfianza. En su reflexión, el Pontífice recordó los nombres de los doce primeros “obreros”, quienes de discípulos se convirtieron en apóstoles, es decir, en misioneros y predicadores. Mencionó a Simón, llamado Pedro, como el primero, y a Judas Iscariote como el último, sirviendo este último como un recordatorio de la posibilidad de seguir a Jesús y, aun así, traicionarlo. Sin embargo, León XIV reafirmó que el Evangelio “continúa siendo palabra viva y verdadera para todos”.
La Buena Noticia, inalterable a través de los siglos, permanece “idéntica, siempre joven, fresca y liberadora: ‘¡Ha llegado el reino de los cielos!’”, exclamó el Papa. Este mensaje, explicó, está cerca porque en Jesucristo, Dios se hace prójimo de cada hombre y mujer, de cada pueblo y nación. De esta manera, “la mirada de Jesús transforma la realidad: llena de amor, su iniciativa da vida a un pueblo nuevo, la Iglesia, llamado a continuar la misión de los apóstoles: ‘Gratis habéis recibido, dad gratis’”, afirmó el Pontífice.
Al concluir su meditación previa al Ángelus, el Santo Padre recordó a los fieles que la tarea evangelizadora surge del don de Dios, que en Cristo se manifiesta como perdón para el mundo, servicio a los más pequeños y desfavorecidos, y un firme compromiso con la justicia. El Papa León XIV invitó a invocar el auxilio de la Virgen María, “llena de gracia”, para responder con alegría y valentía a la misión a la que Jesús convoca.
**Agradecimiento por el viaje apostólico a España**
Tras el rezo del Ángelus, el Papa León XIV dedicó unas palabras de agradecimiento por su reciente Viaje Apostólico a España. Expresó su gratitud a Dios por haberle permitido realizar esta peregrinación y extendió su agradecimiento “al pueblo español, que me ha acogido con gran entusiasmo y devoción; y, de manera especial, a Su Majestad el Rey”. El Santo Padre también dirigió su “agradecimiento afectuoso” a los obispos, a las comunidades visitadas y a toda la Iglesia en España, elevando una oración: “¡Que Dios bendiga siempre a España!”.
**Nuevos beatos mártires, ejemplos de fe y servicio**
El Pontífice también recordó las recientes beatificaciones de nuevos mártires. Mencionó a Venceslao Drbola y Juan Bula, de Moravia (en la actual República Checa), así como a los sacerdotes salesianos polacos Juan Šwierc y sus ocho compañeros. Todos ellos, enfatizó el Papa León, “han sido beatificados como mártires porque cayeron víctimas de las persecuciones orquestadas por regímenes totalitarios, a causa de su inquebrantable fidelidad a Cristo”.
Además, destacó la beatificación, el sábado 13 de junio en Mato Grosso, Brasil, de Nazareno Lanciotti, un sacerdote misionero romano quien también fue mártir por defender a los más pobres en nombre del Evangelio. El Papa León alentó a que “el ejemplo y la intercesión de estos valientes testigos sostengan la misión de los presbíteros y de toda la Iglesia”.
**Cercanía con las víctimas del terremoto en Filipinas**
Finalmente, el Papa León XIV manifestó su profunda “cercanía a la población de Filipinas, afectada hace algunos días por un fuerte terremoto”. El 8 de junio, un potente sismo de magnitud 7.8 sacudió el país asiático, dejando un trágico saldo de al menos 62 personas fallecidas y más de 600 heridos. El Pontífice expresó su pesar, orando “por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad”.








