La presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori, sostuvo un encuentro estratégico con la cúpula de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) el pasado 16 de julio. La reunión, celebrada en la sede del episcopado en el distrito limeño de Jesús María, tuvo como objetivo principal ultimar los detalles logísticos y de coordinación para la inminente visita del Papa León XIV al país andino, programada para noviembre de este año.
Fujimori, quien asumirá formalmente la presidencia el próximo 28 de julio, reafirmó el compromiso de su futuro gobierno para asegurar una acogida exitosa y de gran alcance para el Pontífice. La líder política llegó acompañada de Micky Torres, su segundo vicepresidente electo, evidenciando la importancia que su administración otorga a este evento. Fueron recibidos por Monseñor Carlos García Camader, presidente de la CEP; Monseñor Luis Alberto Barrera, segundo vicepresidente del organismo; y Monseñor Guillermo Inca, secretario adjunto del episcopado, consolidando un espacio de diálogo entre la esfera política y la eclesiástica.
Al concluir el cónclave, la mandataria electa expresó ante los medios su profunda satisfacción y gratitud. “Queremos agradecer infinitamente a Monseñor García por su invitación. Hoy hemos podido conversar, transmitirle la gran alegría que sentimos de que Su Santidad el Papa está planificando su visita a nuestro país”, declaró Fujimori con visible entusiasmo. Subrayó, además, la disposición total de su inminente gobierno para colaborar en todas las coordinaciones necesarias. “El futuro gobierno se pone a disposición para hacer todas las coordinaciones y garantizar que esta visita sea larga, exitosa y, sobre todo, que llegue a la mayor cantidad de peruanos”, enfatizó, destacando la vocación de inclusión y el deseo de que el mensaje papal resuene en todos los rincones de la nación.
La agenda del encuentro no solo se limitó a aspectos protocolarios y organizativos. Fujimori reveló que la reunión también incluyó un significativo momento de recogimiento espiritual. “Hemos podido rezar juntos, así que, Monseñor, le agradezco infinitamente por esta gentil invitación”, comentó la presidenta electa, subrayando la dimensión trascendental del diálogo y la bendición recibida por parte de los prelados. Este gesto simboliza un acercamiento y una búsqueda de consenso en torno a valores compartidos para el bienestar del país.
Por su parte, Monseñor García Camader manifestó la profunda emoción del episcopado ante la visita de la presidenta electa a la “casa de todos”, refiriéndose a la sede de la Conferencia Episcopal. “Nos ponemos a disposición, también, del servicio que damos todos juntos como gobierno, como Iglesia, para buscar siempre el bien común de nuestra patria”, afirmó el presidente de la CEP, reiterando el compromiso de la Iglesia con la nación y su disposición a trabajar de la mano con las autoridades civiles en pro del progreso y la unidad.
Aunque el Vaticano aún no ha emitido una confirmación oficial con las fechas exactas, la visita del Papa León XIV a Perú ha sido anticipada por el aún presidente en funciones, José María Balcázar. El mandatario Balcázar, tras un encuentro con el Santo Padre el pasado 18 de junio, reveló que León XIV pisará suelo peruano en el mes de noviembre. Esta noticia ha generado una enorme expectativa en todo el país, dada la relevancia espiritual y social de una visita papal.
Un detalle particular que añade un matiz especial a este viaje es la estrecha relación de León XIV con Perú. El Pontífice, quien ostenta la nacionalidad peruana desde el año 2014, fue previamente Obispo de Chiclayo, una ciudad al norte del país. Esta conexión personal con la nación sudamericana dota a su visita de un significado profundo, trascendiendo el mero protocolo y prometiendo un mensaje que resonará de manera particular en el corazón de los peruanos.
El presidente Balcázar detalló que León XIV tiene previsto un itinerario extenso, que lo llevará a recorrer diversas regiones del Perú. Las ciudades que el Papa visitaría incluyen la capital, Lima; Chiclayo, donde dejó una huella pastoral significativa; Piura, en el norte; Pucallpa, en la amazonia; y Cusco, la histórica capital incaica. Este recorrido multidimensional permitirá al Pontífice entrar en contacto con diferentes realidades geográficas y sociales del país, llevando su mensaje de fe y esperanza a una amplia diversidad de comunidades. La coordinación entre el gobierno entrante y la Iglesia se perfila como fundamental para el éxito de esta trascendental visita.








