

El Papa León XIV. | Crédito: Daniel Ibáñez-EWTN News.
Durante la tradicional ceremonia del Ángelus dominical, celebrada con motivo de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen, el máximo representante de la Iglesia Católica invitó a los fieles a profundizar en este dogma a través del arte sacro. El líder vaticano sugirió examinar dos perspectivas iconográficas tradicionales que han plasmado históricamente este acontecimiento teológico en diferentes épocas y culturas.
La perspectiva tradicional de la Dormición
En primer lugar, el Sumo Pontífice hizo referencia a la representación oriental conocida como la dormición de la Madre de Dios. En estas piezas artísticas, la Virgen se observa recostada en un lecho, en un estado de tránsito pacífico, mientras los apóstoles la rodean en actitud de oración. El elemento central de esta composición es Jesucristo resucitado, quien sostiene el alma de su progenitora en un gesto de acogida celestial.
El Obispo de Roma recordó que este acontecimiento refleja la promesa divina ofrecida a toda la humanidad. Al respecto, pronunció las siguientes palabras: “Cuando vaya [al Padre] y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes”.
Asimismo, destacó que esta representación visual transmite un mensaje teológico fundamental: es el propio Cristo quien guía a los creyentes hacia la vida eterna. Esta misma escena ha sido venerada por siglos en diversos templos, como lo evidencia el histórico mosaico ubicado en la basílica romana de Santa María la Mayor.
El desarrollo de la iconografía occidental y el cuerpo glorificado
Como segunda opción, el Papa mencionó las creaciones artísticas desarrolladas posteriormente en Occidente. En estas obras, la Santísima Virgen aparece representada en su totalidad corporal y ascendiendo a los cielos, envuelta en destellos de luz y acompañada por cortes de ángeles y santos, tomando como inspiración los textos del libro del Apocalipsis.
El Pontífice señaló que existen creaciones mixtas que fusionan ambas corrientes artísticas: muestran simultáneamente la tumba vacía adornada con flores silvestres y la figura glorificada de María en lo alto, con los discípulos dirigiendo su mirada suplicante hacia el firmamento.
Esta dualidad artística, según indicó el jerarca, recalca que la Madre de Dios fue elevada en cuerpo y alma, manteniendo la integridad de su persona. Aquella mujer que engendró al Verbo terrenal fue atraída definitivamente hacia la gloria divina, anticipando el destino final que aguarda a toda la humanidad al término de los tiempos.
“Entonces, con nuestra carne transformada por el amor del Redentor, viviremos para siempre, en la fiesta sin fin. ¡Alabemos al Señor, que ha hecho grandes cosas en su Santísima Madre, que es también la nuestra!”, proclamó el líder católico desde la localidad de Castel Gandolfo.
Llamado a la esperanza y plegarias por los pueblos sufridos
Antes de concluir el encuentro dominical, el sucesor de Pedro enfatizó que este dogma mariano representa un auténtico mensaje de consuelo y optimismo para el mundo contemporáneo. En este sentido, imploró la protección de la Virgen para aquellas comunidades internacionales que atraviesan situaciones de vulnerabilidad y conflicto.
Sus peticiones especiales incluyeron a los habitantes de Tierra Santa, a los pueblos de Ucrania y Rusia unidos por una profunda devoción mariana, y a los cristianos que sufren persecución a causa de su fe. Igualmente, renovó sus plegarias por la población colombiana afectada recientemente por movimientos telúricos, uniéndose al clamor general con la súplica: ‘¡Santa María, ruega por nosotros!’








