Un imprevisto técnico ha marcado el final de la visita apostólica del Papa León XIV a España, obligándole a cambiar de aeronave para su regreso a Roma desde Tenerife. Ante el desperfecto del avión papal, el rey Felipe VI de España intervino de manera expedita, poniendo a disposición su propio avión Falcon para asegurar el pronto y seguro retorno del Pontífice a la Ciudad Eterna.
Los hechos se desarrollaron en la tarde del 12 de junio de 2026 en el aeropuerto de Tenerife, cuando el avión que transportaría al Papa León XIV y su comitiva de vuelta a la Santa Sede experimentó una avería poco antes del despegue programado. La Oficina de Prensa del Vaticano confirmó el retraso, informando que la salida se posponía por un problema técnico de la aeronave, sin precisar inicialmente la magnitud de la incidencia. La situación generó una atmósfera de incertidumbre entre los presentes, incluidos los periodistas que acompañaban el viaje del Santo Padre.
Según la información proporcionada por el capitán del vuelo a los pasajeros, el inconveniente se relacionaba con el motor del avión, posiblemente afectado por una ráfaga de viento en la cola que impidió una correcta puesta en marcha. Inicialmente, el equipo de mantenimiento exploró la posibilidad de remolcar la aeronave para intentar una nueva secuencia de encendido. Sin embargo, tras unos veinte minutos, el capitán comunicó a los acompañantes del viaje papal que la avería requeriría un tiempo considerable para ser solventada, lo que obligaría al desembarque de todos los pasajeros. Esta decisión subrayó la complejidad del problema y la necesidad de buscar una solución alternativa para el traslado del Sumo Pontífice.
Fue en este contexto de dificultad cuando la Corona española demostró su cercanía y compromiso. Al conocer la situación, el rey Felipe VI no dudó en ofrecer de inmediato su avión oficial, un Falcon de la Fuerza A aérea española, para el traslado del Papa León XIV y su séquito. Un gesto de alta relevancia diplomática y protocolaria que facilitó una solución rápida y segura al problema logístico. El monarca español, presente en el aeropuerto, invitó personalmente a León XIV a descender del avión averiado y lo acompañó a una sala de espera del aeropuerto, brindando un trato de deferencia y hospitalidad que fue ampliamente registrado por los medios.
La Oficina de Prensa del Vaticano confirmó la nueva logística poco después: “El Papa León XIV regresará a Roma en el avión del rey de España, cedido amablemente por Su Majestad. El avión despegará alrededor de las 18:00 (hora local de Tenerife) y llegará a Roma aproximadamente a las 23:00 (hora de Roma)”, detalló el comunicado, despejando cualquier duda sobre el itinerario del Pontífice. Este cambio de planes permitió que el Papa León continuara su viaje sin mayores dilaciones, asegurando su llegada a la capital italiana en el mismo día.
Paralelamente, se organizaron los arreglos para el resto de la delegación. El personal de la Santa Sede y los periodistas que habían cubierto la visita papal recibieron la noticia de que regresarían en las próximas horas en otro avión, este cedido por la compañía aérea IBERIA. Esta disposición separada garantizó que, si bien el Pontífice recibiría un trato preferencial en su retorno, el resto de los viajeros también contarían con una alternativa segura para su desplazamiento.
Este episodio, aunque inesperado, no empañó el éxito general de la visita apostólica del Papa León XIV a España. A lo largo de su estancia, el Pontífice había mantenido una intensa agenda, reuniéndose con autoridades, líderes religiosos y fieles, dejando un mensaje de esperanza y unidad. El contratiempo en el aeropuerto de Tenerife, resuelto gracias a la generosidad de la Casa Real española, se convierte en una anécdota que destaca la buena sintonía entre la Santa Sede y España, así como la capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas en la compleja logística de un viaje papal. La seguridad y el bienestar del Pontífice son siempre una prioridad máxima, y en esta ocasión, la colaboración institucional fue clave para garantizar un retorno sin mayores complicaciones. Finalmente, el Papa León XIV emprendió su viaje de regreso a casa, culminando así una importante etapa de su pontificado en territorio español.








