Harlingen, Texas – El futuro de la hermana Leticia Ugboaja, una religiosa católica y enfermera nigeriana cuyo caso migratorio ha capturado la atención nacional en Estados Unidos, pende de un hilo. Tras una reciente cita de control con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 28 de julio de 2026 en Harlingen, Texas, su abogado, Carlos M. Garcia, ha expresado grave preocupación, ya que las autoridades migratorias no descartaron su posible expulsión a un tercer país. Esta eventualidad ha sido calificada por Garcia como “muy preocupante”, subrayando que no es la resolución deseada por su cliente.
La hermana Ugboaja, integrante de las Hijas de María Madre de la Misericordia y con casi dos décadas de residencia en Estados Unidos, ha estado en el centro de un controvertido proceso migratorio. En 2019, un juez de inmigración rechazó su solicitud de asilo. Sin embargo, en un reconocimiento crítico de los riesgos que enfrentaría en su país de origen, le fue concedida protección contra la deportación a Nigeria en virtud de la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura. Esta protección se basó en la determinación de que probablemente sería sometida a tortura si regresara. Aunque esta medida impide su repatriación a Nigeria, la religiosa sigue bajo una orden definitiva de expulsión, lo que la deja vulnerable a ser enviada a cualquier otra nación.
Durante la cita de control, una de las preocupaciones principales era la posibilidad de que la hermana Leticia fuera detenida nuevamente o se le impusiera un monitor de tobillo. Afortunadamente, ninguna de estas medidas fue aplicada. Su abogado manifestó alivio porque la hermana Ugboaja, quien nunca ha faltado a ninguna de sus citas migratorias, pudo regresar a su vida de servicio. Los funcionarios del ICE dictaminaron que podía continuar en libertad bajo palabra, bajo su propio reconocimiento, bajo las mismas condiciones impuestas previamente. Su próxima cita de control está programada para el 28 de enero de 2027.
Carlos M. Garcia indicó a los medios de comunicación que aún no han definido la estrategia legal específica a seguir para contrarrestar la amenaza de una expulsión a un tercer país. “Evidentemente, eso no es lo que queremos. Por eso estamos estudiando todas nuestras alternativas legales”, afirmó Garcia.
El caso de la hermana Ugboaja cobró notoriedad pública en junio, cuando fue brevemente detenida por agentes del ICE mientras se dirigía a Misa, un evento que generó una ola de indignación y apoyo. En la única ocasión en que ha hablado públicamente desde su detención, la enfermera titulada del South Texas Health System describió las semanas de “estrés, ansiedad y miedo” que ha experimentado. A pesar del temor y el dolor, la religiosa ha reiterado su confianza en la fe, citando la exhortación de Jesús: “No tengan miedo, porque yo estoy con ustedes siempre”. Tras su reciente encuentro con ICE, la hermana Ugboaja optó por no hacer declaraciones a los periodistas presentes.
La hermana Norma Pimentel, directora ejecutiva de Catholic Charities of the Rio Grande Valley y figura prominente en la defensa de los migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México, ha brindado un sólido apoyo a la hermana Leticia. Pimentel, quien también es misionera de Jesús en la Diócesis de Brownsville, Texas, relató a EWTN News la profunda dificultad que este proceso ha representado para Ugboaja. “Tiene una personalidad muy alegre, feliz y hermosa”, dijo Pimentel. “Va a Misa todos los días, y recibir la Eucaristía es una parte fundamental de su fortaleza… pero esta alteración de su vida la ha asustado muchísimo”.
La detención de la hermana Ugboaja en junio, aunque breve gracias a gestiones del representante demócrata por Texas, Henry Cuellar, fue un momento traumático. Pimentel describió la experiencia como “muy dura para ella”, sintiéndola “como una eternidad”, y recordó cómo la religiosa “simplemente rompió a llorar desconsoladamente” al ser liberada.
Desde entonces, la comunidad ha respondido con un apoyo inquebrantable. Este 28 de julio, un grupo de simpatizantes, incluyendo al padre Isaac E. Erondu de Mission, Texas, se congregó fuera de la oficina del ICE en Harlingen. Antes de que la hermana Leticia ingresara al edificio con su abogado, el padre Erondu dirigió un momento de oración. Posteriormente, mientras esperaban noticias sobre el resultado de la cita, los presentes rezaron juntos el Rosario, manifestando su solidaridad.
“Está tratando de ser fuerte”, afirmó Pimentel, destacando la resiliencia de la hermana Ugboaja. “Quiere seguir siendo ella misma… Al ver el apoyo, el cariño y a tantas personas que están aquí por ella, sabe que no está sola”. La hermana Pimentel enfatizó el mensaje de apoyo colectivo: “Estamos aquí contigo y todo estará bien”.
En un llamado más amplio a la comunidad católica y a todas las personas preocupadas por el caso de la hermana Leticia Ugboaja y las recientes acciones de control migratorio del ICE, la hermana Pimentel instó a la acción. Con más de dos décadas de experiencia trabajando con migrantes, Pimentel afirmó: “Creo que debemos mantenernos firmemente unidos, apoyando la defensa de las personas buenas que están aquí en nuestra comunidad… Y no solo [a Ugboaja], sino a todos, a tantas familias que están sufriendo”. Subrayó la necesidad de “alzar la voz y pedir… un proceso que sea más respetuoso con la vida humana y con la bondad de las personas”. Pimentel criticó las tácticas actuales del ICE: “Todos pensábamos que esto consistía en detener a delincuentes, pero nada de esto tiene que ver con delincuentes, ¿saben? Por eso, todos debemos alzarnos de verdad y defender la manera correcta de vivir nuestra identidad como estadounidenses aquí en Estados Unidos”. La situación de la hermana Leticia Ugboaja sigue siendo un símbolo de las complejidades y desafíos del sistema migratorio estadounidense.







