Sacerdote ghanés sobrevive a incendio automovilístico e insta a fortalecer la fe mediante el rezo mariano
Un presbítero católico originario de Ghana ha conmovido a la comunidad de fieles tras compartir un impactante testimonio sobre cómo logró salir ileso de un vehículo envuelto en llamas, un suceso que atribuye de manera directa a la protección de la Virgen María. El relato fue difundido en el marco de las celebraciones litúrgicas de octubre, mes en el que la Iglesia católica fomenta de forma especial la práctica tradicional del Rosario.
Un viaje marcado por la oración y el peligro inminente
El protagonista de esta experiencia límite es el padre David Obeng Paintsil, quien además encabeza la iniciativa Global Rosary Network. Durante su intervención pública, el clérigo echó la vista atrás una década para recordar un episodio dramático que experimentó al retornar a su hogar tras concluir una exigente jornada pastoral.
Según detalló el sacerdote, antes de arrancar el automóvil para realizar un trayecto de más de cuatro horas de duración tras presidir un retiro espiritual de tres días, encomendó su camino a la Madre de Jesús mediante el rezo del Rosario.
Cuando ya le restaban apenas 15 minutos para alcanzar su destino parroquial, percibió una serie de sonidos extraños que procedían de las entrañas del motor. Esta anomalía mecánica le obligó a orillarse en la carretera para realizar una inspección visual.
Atrapado y sin salida en medio del fuego
La situación empeoró en cuestión de segundos. Tras apagar el motor y descender del vehículo, el clérigo se vio sorprendido por una deflagración repentina que convirtió el coche en una auténtica trampa de fuego.
El pánico se apoderó de él al comprobar que el sistema de seguridad del automóvil había fallado de manera catastrófica. Las portezuelas se negaban a ceder y el mecanismo del cinturón de seguridad permanecía completamente trabado.
Ante este panorama desolador, el padre Paintsil asumió lo peor. “Fue muy intenso. Cuando intenté abrir las puertas del coche, estaban cerradas con llave. El cinturón de seguridad también estaba atorado. Y supe que ese era el fin de mi vida”, declaró al rememorar aquellos momentos de extrema angustia.
El supuesto auxilio divino y un propósito renovado
En un acto de absoluta desesperación, el religioso se desplazó hacia el área del copiloto para suplicar la intercesión de la Virgen, a quien había invitado a viajar con él desde el comienzo de su trayecto.
La respuesta a su plegaria, según su testimonio, fue inmediata. Antes de que concluyera la invocación, los seguros de las puertas cedieron y la sujeción del cinturón se liberó, concediéndole el margen justo para ponerse a salvo antes de que las llamas consumieran por completo el vehículo y sus pertenencias personales.
“Aquí estoy. Tengo mi vida. Y pensé: bueno, Dios todavía tiene una misión para mí que cumplir”, expresó con gratitud el sacerdote.
Un llamado a la oración comunitaria
Tras superar el trance, el sacerdote enfatizó que su arraigada devoción mariana nació en el seno de su hogar durante su infancia y ha permanecido como un pilar fundamental en su ministerio sacerdotal. Para él, esta práctica espiritual constituye un canal directo para establecer una conexión profunda con el Creador.
“El Rosario es realmente una oración maravillosa, una oración poderosa a través de la cual podemos encontrarnos con Dios”, afirmó de manera categórica.
Finalmente, el padre Obeng Paintsil extendió una invitación a los creyentes para integrar esta devoción en su vida cotidiana, destacándola como una herramienta espiritual capaz de congregar a las familias en torno a la fe y la adoración.







