24 septiembre, 2022

San Marcelino anunció el Evangelio con un corazón ardiente. Mostró sensibilidad a las necesidades espirituales y educativas de su época, especialmente a la ignorancia religiosa y al abandono que experimentaba particularmente la juventud. Decía: “Para educar hay que amar” y este es el lema de los educadores Maristas en todos los países del mundo. Murió en 1840, cuando su obra contaba ya con 48 colegios con 280 hermanos catequistas.

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Mariel

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