4 agosto, 2026

Un sismo de considerable magnitud ha sacudido la apacible región andina de Junín, en el centro de Perú, provocando una profunda tragedia y dejando a su paso una estela de destrucción. El movimiento telúrico, registrado en la noche del 18 de julio, ha cobrado la vida de al menos cinco personas, ha dejado a más de veinte heridas y ha damnificado a cientos de familias, concentrando el mayor impacto en el distrito de Chongos Bajo, un enclave de rica historia y profunda fe.

El epicentro del temblor se localizó en Chongos Bajo, provincia de Chupaca, a unos 310 kilómetros al este de la capital peruana, Lima. La hora, alrededor de las 9:00 de la noche, sumió a la población en la oscuridad y el pánico, magnificando la sensación de vulnerabilidad. Las réplicas, aunque de menor intensidad, mantuvieron en vilo a los habitantes durante horas, quienes vieron cómo sus viviendas y, más dolorosamente, su invaluable patrimonio cultural y religioso, se desmoronaban bajo la fuerza de la naturaleza. El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha coordinado las primeras respuestas de emergencia, evaluando la magnitud de los daños y prestando asistencia a los afectados, en lo que se perfila como una de las catástrofes naturales más significativas de la región en los últimos años.

Uno de los símbolos más dolorosamente afectados es la Parroquia Apóstol Santiago. Este venerable templo, corazón espiritual y arquitectónico de Chongos Bajo, ha sufrido un colapso parcial que compromete seriamente su estructura. El Padre Henry Díaz, vicario de la parroquia, ha descrito con una mezcla de consternación y esperanza el dantesco panorama. “Gran parte de la nave central de la iglesia se ha desplomado”, relató el sacerdote a un medio local, mientras señalaba las vastas extensiones de escombros. La fachada principal, con sus ornamentos coloniales, también cedió, y los techos de teja que cubrían la nave se desprendieron, esparciéndose por el suelo sagrado.

El relato del Padre Díaz es un testimonio desgarrador de la magnitud de la tragedia. “Acá se pueden ver todo con grandes grietas y las tejas que se han desprendido. El altar mayor, bajo los escombros, se desplomó”, añadió, evidenciando el profundo daño estructural. Sin embargo, en medio de la desolación, un detalle ha infundido un hálito de esperanza a la comunidad y al mismo vicario: “La imagen de la Virgen [permanece] intacta”. Este hecho, calificado por muchos como un milagro, se ha convertido en un símbolo de resiliencia y fe para los habitantes de Chongos Bajo.

La Parroquia Apóstol Santiago no es solo un lugar de culto; es un repositorio de arte e historia. El Padre Díaz ha lamentado el daño a los altares virreinales que adornaban el interior del templo, piezas de un valor incalculable que reflejan la maestría artística de la época colonial en Perú. “Se han dañado los altares que son virreinales. Muy dañados”, confirmó el sacerdote, expresando su preocupación por la pérdida de este legado cultural. Además, la estructura misma del edificio presenta riesgos adicionales: “Parece que la torre de la iglesia está ligeramente inclinada hacia atrás y hacia la derecha”, lo que plantea un desafío monumental para cualquier intento de restauración y exige una evaluación exhaustiva por parte de expertos en patrimonio.

La devastación no se limitó a la Parroquia Apóstol Santiago. Otro monumento de incalculable valor histórico y religioso, la histórica Cani Cruz o Señor de Cani Cruz, también sucumbió ante la fuerza del sismo. Erigida en 1534, esta cruz es uno de los monumentos religiosos más antiguos de la región de Junín y una pieza fundamental del patrimonio de Chongos Bajo. Su colapso, en la plaza principal del distrito, representa una pérdida simbólica profunda para la comunidad, que ha visto cómo siglos de historia se desvanecen en cuestión de segundos. La Cani Cruz era un punto de referencia, un testigo mudo de la evolución de la comunidad andina y su desaparición deja un vacío difícil de llenar.

Ante la magnitud de los destrozos, el Padre Henry Díaz ha realizado un apremiante llamado a las autoridades. “Necesitamos ayuda para reconstruir la iglesia”, imploró el presbítero, dirigiendo su solicitud tanto al Ministerio de Cultura como a otras entidades gubernamentales que han visitado la zona afectada. La restauración de un templo de tal magnitud y valor histórico no es una tarea menor. El sacerdote estimó que el costo de la reconstrucción de la Parroquia Apóstol Santiago podría superar los siete millones de soles y que los trabajos se extenderían por un período aproximado de un año. Esta cifra, inalcanzable para la economía local, subraya la necesidad de una intervención estatal robusta y el apoyo de la sociedad civil.

La respuesta inicial de la Iglesia católica en Perú no se ha hecho esperar. Los obispos de todo el país han elevado sus oraciones por las víctimas y han expresado su más profunda solidaridad con las familias afectadas y los damnificados por el sismo en Junín. Han instado a la comunidad a unirse en apoyo a la región, promoviendo la ayuda humanitaria y la asistencia necesaria para las labores de recuperación. La tarea de reconstrucción no solo implica la restauración física de templos y viviendas, sino también la reconstrucción del tejido social y emocional de una comunidad que ha sido profundamente herida por la catástrofe. La recuperación de Chongos Bajo será un camino largo y arduo, que requerirá la colaboración de todos para preservar su historia y devolver la esperanza a sus habitantes.

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