12 agosto, 2026

Un devastador sismo de 7,4 grados de magnitud sacudió el occidente de Colombia, generando caos, destrucción y una profunda emergencia humanitaria. El fenómeno natural, que cobró la vida de al menos 234 personas, puso a prueba la resiliencia de la población y la capacidad de respuesta de los equipos de emergencia. En medio de las escenas de pánico y la desolación generalizada, una historia de valentía y dedicación médica emergió desde Apartadó, Antioquia, protagonizada por el doctor Germán Somoyar, quien, con un acto de heroísmo, garantizó la seguridad de dos recién nacidos durante la crítica evacuación de la Clínica Panamericana.

Las repercusiones del terremoto se sintieron con particular intensidad en ciudades como Cali y Pereira, que reportaron 95 y 72 fallecidos respectivamente, consolidándose como los epicentros de la tragedia humana. La infraestructura en varias localidades sufrió daños significativos, y miles de personas fueron desplazadas de sus hogares, enfrentando la incertidumbre de un futuro inmediato. Las labores de rescate se intensificaron en las zonas más afectadas, con equipos de socorro trabajando sin descanso para localizar sobrevivientes entre los escombros.

En la Clínica Panamericana de Apartadó, la mañana del sismo se transformó en una carrera contra el tiempo. El doctor Somoyar, junto a sus colegas, se encontraba en sus labores habituales cuando el edificio comenzó a temblar. La intensidad del movimiento telúrico crecía rápidamente, y la orden de evacuación se hizo inminente. “Todo el mundo empezó a evacuar la clínica inmediatamente”, relató Somoyar en una entrevista con Noticias Telemundo, describiendo el pánico que se apoderó del personal y los pacientes.

Sin embargo, en el instante crítico, la prioridad del médico se dirigió instintivamente hacia los pacientes más vulnerables: los recién nacidos. Con la conciencia de que las enfermeras o los propios padres podrían no alcanzar a sus pequeños a tiempo, el doctor Somoyar tomó una decisión determinante. “En mi labor siempre los niños tienen prioridad cien por ciento absoluta”, afirmó, reflejando el profundo sentido de responsabilidad que rige su profesión.

La situación dentro del hospital era dramática. Mientras el edificio se sacudía, Somoyar se topó con dos madres en sus habitaciones, ambas inmovilizadas por el terror. Su capacidad de reacción y su instinto de protección estaban comprometidos por el impacto del desastre. El médico se acercó rápidamente, les informó de la urgencia de la situación, las tranquilizó y les insistió en la necesidad imperativa de evacuar de inmediato. Una vez que logró que las madres iniciaran su salida, el doctor se dirigió sin demora a la unidad neonatal, un espacio crítico donde se encontraban los bebés recién nacidos.

El relato del doctor Somoyar detalla cómo llegó a la sala donde los pequeños, ajenos al caos, descansaban en sus cunas. Con una mezcla de determinación y delicadeza, tomó a los dos neonatos en sus brazos. Con los frágiles infantes resguardados, inició el arduo descenso desde el sexto piso hasta la seguridad de la calle. Las imágenes de este acto, donde se le ve sosteniendo con cuidado a los bebés fuera del centro de salud, rodeado de colegas y familiares de otros pacientes que también habían logrado evacuar, se han vuelto virales, conmoviendo a la comunidad global y simbolizando la resiliencia y el compromiso humano frente a la adversidad.

El heroísmo de Germán Somoyar subraya la dedicación inquebrantable del personal médico, que con frecuencia se enfrenta a situaciones límite, donde la vida de otros depende directamente de su coraje y profesionalismo. En momentos de catástrofe, estos actos de valor no solo salvan vidas, sino que también ofrecen un faro de esperanza y humanidad.

Mientras Colombia se recupera del impacto del sismo, con un saldo lamentable de víctimas y cuantiosos daños materiales, el gesto del doctor Somoyar resuena como un recordatorio de que, incluso en las circunstancias más desesperadas, la compasión y el deber pueden iluminar el camino. La emergencia continúa, y el país se moviliza en un esfuerzo conjunto para asistir a los damnificados, reconstruir las zonas afectadas y fortalecer la preparación ante futuros eventos sísmicos.

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