12 agosto, 2026

Colombia ha sido sacudida por un devastador terremoto de magnitud 7.4 el pasado 9 de agosto de 2026, causando estragos en múltiples departamentos y dejando un rastro de destrucción. El sismo, considerado el más fuerte en la última década en el país sudamericano, ha generado una profunda preocupación global, llevando al Papa León XIV a expresar su viva pena y ofrecer sus oraciones por las víctimas y los afectados.

La magnitud del movimiento telúrico ha impactado severamente la infraestructura y la vida cotidiana en diversas regiones. Entre las instituciones que enfrentan un gran desafío se encuentran las comunidades salesianas, dedicadas a la labor educativa, pastoral y social. La Inspectoría San Luis Beltrán de Medellín, con presencia vital en el occidente de Colombia, ha confirmado que diez de sus dieciocho comunidades han sufrido daños significativos, comprometiendo gravemente el desarrollo de sus servicios esenciales.

Afortunadamente, los primeros reportes de la Agenzia Info Salesiana han traído un respiro en medio de la tragedia: hasta el momento, no se han registrado pérdidas humanas entre los salesianos, sus colaboradores, estudiantes y beneficiarios directos de sus obras educativo-pastorales. Sin embargo, la interrupción de actividades es un golpe duro para miles de niños, jóvenes y familias que dependen de estos centros para su formación y apoyo. La Inspectoría continúa recopilando información detallada para evaluar la totalidad de los perjuicios estructurales y materiales.

Las afectaciones se extienden por una geografía considerable. Entre las presencias salesianas más golpeadas se encuentran las cuatro obras en Cali, un epicentro clave de su misión en el Valle del Cauca. También se reportan daños en la obra misionera de Condoto, ubicada en el departamento del Chocó, una región con importantes necesidades sociales. El Colegio Salesiano de Dosquebradas, en el Eje Cafetero, así como las comunidades de Tuluá, Popayán e Ibagué, han sido igualmente perjudicadas. En Medellín, capital de la Inspectoría, el Colegio Salesiano Pedro Justo Berrío también figura entre las estructuras afectadas. Estos daños comprometen no solo edificaciones, sino la continuidad de programas educativos, talleres vocacionales, comedores comunitarios y actividades parroquiales que son pilares para el desarrollo local.

Paralelamente, la Inspectoría San Pedro Claver, con sede en Bogotá y que administra obras en otras zonas del país, ha reportado incidencias en sus presencias salesianas de Tumaco y Buenaventura. Estas ciudades portuarias, a menudo vulnerables a desastres naturales, han visto cómo edificaciones más antiguas presentan daños estructurales considerables. La magnitud de estos desperfectos obligará a la suspensión temporal de las actividades presenciales, afectando a cientos de estudiantes y usuarios de los servicios. En un caso particularmente delicado, una comunidad religiosa compuesta por cuatro salesianos ha tenido que ser evacuada y reubicada preventivamente debido al riesgo inminente que presenta la estructura de su residencia.

La crisis tras el sismo trasciende las comunidades religiosas. Francisco Moreno, director ejecutivo nacional de la Cruz Roja Colombiana, ha informado a medios internacionales que doce de los treinta y dos departamentos del país fueron alcanzados por el terremoto, subrayando la vasta escala de la catástrofe. La agencia Reuters, por su parte, ha actualizado la cifra de fallecidos a 224, un número que refleja la dolorosa pérdida de vidas humanas y la magnitud de la tragedia que enfrenta la nación.

Desde el Vaticano, el Papa León XIV ha manifestado su profunda consternación ante la dolorosa noticia. En un comunicado, la Santa Sede informó que el Pontífice está “vivamente apenado al conocer la dolorosa noticia del terremoto que ha afectado gravemente varias zonas de Colombia”. El Santo Padre ha ofrecido sus oraciones por el eterno descanso de los fallecidos, así como por la pronta recuperación de las personas heridas y afectadas. Su mensaje de cercanía espiritual busca llevar consuelo a las familias en duelo y aliento a quienes trabajan incansablemente en las labores de rescate y asistencia humanitaria. Este gesto subraya el compromiso de la Iglesia Católica con el sufrimiento humano y su rol de apoyo en momentos de crisis global.

Los salesianos de Colombia, a través de sus inspectorías, han expresado su profundo agradecimiento por las muestras de solidaridad recibidas desde diversos puntos del país y del mundo. Han hecho un llamado a la unidad en la oración y al apoyo fraterno para acompañar a las personas directamente afectadas por la emergencia. Reafirman su compromiso inquebrantable de garantizar la continuidad de su misión educativa, pastoral y social, que es un faro de esperanza y desarrollo para miles de niños, jóvenes y familias en un momento en que la resiliencia y la ayuda mutua son más necesarias que nunca para la reconstrucción de las comunidades golpeadas.

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