29 septiembre, 2026

Misa celebrada por Mons. Teodoro Gómez el 4 de octubre de 2024. Crédito: Suyapa Medios

La Iglesia católica en Centroamérica se encuentra de luto tras el sorpresivo deceso de monseñor Teodoro Gómez Rivera, obispo de Choluteca y una de las figuras más prominentes del episcopado hondureño. El prelado perdió la vida la tarde del 28 de septiembre en las instalaciones aeroportuarias de Madrid, España, mientras realizaba una escala internacional con destino final en Roma.

El religioso formaba parte de la delegación oficial que se desplazaba al continente europeo para cumplir con la tradicional visita ad limina ante el sumo pontífice. Sin embargo, el trágico suceso aconteció de manera imprevista antes de que pudiera finalizar los controles migratorios correspondientes en territorio español.

Detalles médicos y acompañamiento eclesiástico

Fuentes eclesiásticas confirmaron posteriormente que el deceso del obispo, de 63 años, se debió a un paro respiratorio. Asimismo, se indicó que el jerarca padecía de diabetes y había manifestado ciertos quebrantos de salud vinculados a esta condición médica durante las jornadas previas.

Durante el tránsito internacional, el líder católico no viajaba en solitario. Le acompañaban otros prelados de la nación centroamericana, quienes asumieron de inmediato las gestiones diplomáticas y logísticas en coordinación directa con la Nunciatura Apostólica en España y la archidiócesis local para atender la situación.

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La noticia fue comunicada oficialmente por Suyapa Medios, plataforma informativa perteneciente a la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH), la cual calificó el hecho como una muerte repentina que ha conmocionado a la comunidad de fieles. Actualmente, los restos mortales del jerarca permanecen en suelo español mientras se completan los procedimientos legales y consulares requeridos para su repatriación.

Trayectoria pastoral y liderazgo en la Iglesia hondureña

Nacido el 7 de mayo de 1963 en la región sureña de Choluteca, Teodoro Gómez Rivera dedicó gran parte de su vida adulta al servicio eclesiástico. Recibió la ordenación sacerdotal el 27 de enero de 1996 y posteriormente profundizó sus estudios teológicos en Europa, obteniendo una licenciatura en Teología Dogmática en la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

A lo largo de su ministerio, desempeñó diversas funciones de alta responsabilidad, destacando como formador en el Seminario Mayor de Tegucigalpa y al frente de la delegación diocesana de Cáritas. Su labor social y humanitaria lo consolidó como un referente dentro de la estructura eclesial del país.

Su ascenso dentro de la jerarquía católica continuó cuando el papa Francisco lo designó como obispo auxiliar de la capital hondureña a finales de 2020. Años más tarde, a inicios de 2023, asumió formalmente como titular de la diócesis de Choluteca.

Este nombramiento marcó un hito histórico para la circunscripción eclesiástica, la cual había estado bajo la guía de obispos misioneros de origen canadiense durante casi seis décadas. Con su llegada, se convirtió en el primer pastor de nacionalidad hondureña en liderar dicha diócesis desde su establecimiento oficial en 1964.

Además de su encomienda diocesana, el prelado ejercía importantes cargos a nivel nacional, fungiendo como vicepresidente del Episcopado hondureño para el periodo 2025-2028 y liderando las labores de Cáritas Honduras, además de desempeñarse como administrador apostólico de la diócesis de Danlí.

Este lamentable fallecimiento se suma al de otros obispos latinoamericanos en activo registrados recientemente, generando un profundo vacío en las pastorales de la región.

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