23 agosto, 2026

Una memoria imborrable de fe y emoción en Montevideo

La memoria del uruguayo Elbio López se transporta inevitablemente al año 1987 para revivir uno de los episodios más profundos de su vida: la jornada en que ejerció como lector durante la histórica Misa oficiada por San Juan Pablo II.

Aquel acontecimiento tuvo lugar el 1 de abril de 1987, en el marco de la última visita apostólica de un pontífice a territorio uruguayo. Con apenas 36 años en aquel entonces, López fue seleccionado para proclamar la primera lectura de la Eucaristía multitudinaria celebrada en la intersección del Bulevar Artigas y la Avenida Italia, en Montevideo, un evento que congregó a más de 150.000 asistentes, marcando un récord histórico en el país.

Por esos años, López colaboraba estrechamente con el reconocido escritor y teólogo Alberto Methol Ferré en iniciativas del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), además de desempeñarse como secretario de redacción de la revista Nexo. Su labor facilitó el vínculo con Mons. Pablo Galimberti, entonces Obispo de San José de Mayo, quien le transmitió la invitación para participar de la solemne ceremonia.

Al recordar aquellos minutos en los cuales estuvo a escasos metros del Pontífice, dos convicciones lo dominan: “Primero, que Dios no se deja ganar en ternura; y que siempre acontece lo imprevisible. Así como se da lo imprevisible en el dolor, si eso inesperado es sublime, transforma toda la mirada de lo que posteriormente se va a vivir. Por eso siempre hay que estar expectante en la vida. La vida es como una vigilia”, expresó en una entrevista con ACI Prensa.

Una mirada que redefinió el rumbo espiritual

El anuncio de su rol como lector le llegó con apenas veinticuatro horas de anticipación, generando un impacto profundo en su interior. López destaca la personalidad vibrante de aquel Papa, a quien describe como un auténtico viento del Espíritu Santo.

Aquella experiencia funcionó como un punto de inflexión radical. El testimonio de cercanía trascendió cualquier formalismo: “Me temblaban las piernas. Temí no poder hablar, temí quebrarme de la emoción de tenerlo al lado. Experimenté que había una mirada totalmente distinta a las miradas que yo había visto en mi vida. Hoy sabemos que era la mirada de un santo”, confesó visiblemente conmovido al rememorar el esfuerzo necesario para concretar la lectura ante tal cúmulo de unción.

Un contexto laicista ante el inminente arribo de León XIV

Casi cuatro décadas después, la nación se prepara para recibir nuevamente al Sucesor de Pedro. El próximo 6 de noviembre, el Papa León XIV iniciará una gira apostólica por el Cono Sur que incluirá a Uruguay, Argentina y Perú.

Al analizar el escenario local, López advierte sobre las complejidades del entorno: “Uruguay es un país laicista, una Iglesia pobre, pequeña, sin grandes recursos; es más, sin una tradición teológica o de pensamiento importante, donde hay un pequeño núcleo de católicos que permanece en la fe en virtud de la gracia, pero hostilizados en general por el clima intelectual, donde por ósmosis de ambiente se es naturalmente anticatólico, agnóstico o ateo”.

No obstante, el académico mantiene una profunda esperanza en la sensibilidad religiosa latente en la ciudadanía, convencido de que la providencia divina designa al pastor idóneo para cada coyuntura histórica.

Los cuatro pilares del pontificado actual

Para el experto, la impronta de León XIV se sostiene sobre cuatro ejes fundamentales: la liturgia como núcleo eclesial, la unidad en la diversidad cultural y carismática, la misión universal volcada hacia los sectores más vulnerables —reflejada en su cercanía con la diócesis peruana de Chiclayo—, y una férrea obsesión por la paz genuina.

Uno de los puntos más destacados de la agenda papal en Montevideo será su paso por el barrio Borro, considerado una zona de alta vulnerabilidad y conflicto social. Frente a este desafío, López pronostica un impacto sin precedentes: “Va a ser un tsunami”, capaz de transformar una zona roja en un territorio de gracia donde incluso los sectores alejados de la práctica religiosa percibirán una presencia transformadora.

La estancia del Papa en Uruguay se extenderá hasta el 8 de noviembre, coincidiendo con la festividad de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona nacional, con visitas programadas a Montevideo, Paysandú y Florida. Posteriormente, el itinerario continuará durante tres días en territorio argentino y concluirá con una extensa visita de seis días en Perú.

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