La causa de beatificación del Siervo de Dios Serapio Rivero Nicolás, conocido cariñosamente como “Padre Riverito”, ha alcanzado un hito significativo en el Vaticano con la apertura formal de su “fase romana”. Esta etapa crucial implica un exhaustivo estudio de sus virtudes heroicas, un paso fundamental que podría llevarlo a ser declarado Venerable.

El anuncio fue realizado por Fray Justo Díaz Villarreal, postulador general de la Orden de San Agustín, quien precisó que la apertura de las cajas que contienen la documentación oficial marcó el inicio formal de esta fase del proceso. La documentación incluye el *Transumptum* y la *Copia Pública*, fruto de la minuciosa investigación diocesana realizada en la Diócesis de Chosica, Perú, lugar donde el sacerdote agustino dedicó gran parte de su vida pastoral y educativa.

“Con la apertura realizada hoy [28 de abril], la Causa entra formalmente en su fase romana”, explicó Fray Díaz Villarreal. El primer paso en esta nueva etapa será un riguroso examen jurídico para determinar la validez y la integridad de la investigación diocesana, un requisito indispensable antes de profundizar en el análisis de la vida del candidato a los altares.

**Una vida de entrega al servicio pastoral y educativo en Perú**

Nacido en 1917 en Bercianos del Real Camino, España, Serapio Rivero Nicolás inició su vocación religiosa a temprana edad, ingresando a la Orden de San Agustín. Vistió el hábito en 1933, profesó sus votos solemnes en 1940 y fue ordenado sacerdote en Madrid en 1942. Apenas un año después, en 1943, su destino lo llevó a Perú, un país al que dedicaría el resto de su existencia.

Tras un breve periodo en Chancay, en 1944 fue destinado a Chosica, una localidad al este de Lima, donde permanecería durante casi seis décadas. Allí, el Padre Riverito se convirtió en una figura entrañable, desempeñándose como profesor del Colegio Santa Rosa durante 50 años. Su labor educativa se complementó con una intensa actividad pastoral en la parroquia Santo Toribio, donde su presencia era constante y su servicio incansable.

Además, fue un devoto guía espiritual para la Legión de María y un cercano acompañante de familias y jóvenes, dejando una huella profunda gracias a su estilo sencillo y accesible. Fray Díaz Villarreal describió su ministerio como “sacramental constante”, destacando su rol como confesor y director espiritual. Los fieles lo recordaban por su cercanía y por virtudes que encarnaban el carisma agustiniano: “humilde, trabajador, abnegado, sencillo y alegre”.

Dentro de su comunidad religiosa, el Padre Riverito también asumió responsabilidades de liderazgo, siendo nombrado prior en 1991 y ejerciendo este servicio en dos periodos distintos. Falleció en Lima en 2002, en la Solemnidad de Cristo Rey, tras casi 60 años de una vida entregada por completo al pueblo peruano.

**Del proceso diocesano al estudio en Roma**

La fase diocesana de la causa de beatificación de Serapio Rivero Nicolás se inició en 2022. Durante este periodo, se recopilaron testimonios de quienes lo conocieron, documentos históricos y análisis que fundamentan su vida de santidad y su *fama de santidad*. Este trabajo exhaustivo culminó con la entrega de las cajas de documentación al Vaticano en diciembre de 2025, un acto formalizado por Fray Javier Pérez Barba, secretario general de la Orden de San Agustín.

Ahora, con la apertura de esos documentos en Roma, se da inicio a una nueva etapa que incluye el nombramiento de un relator y la elaboración de la *Positio*. Este es un dossier clave que examina en detalle las virtudes heroicas del sacerdote, un compendio fundamental para la evaluación por parte de la Congregación para las Causas de los Santos. Fray Díaz Villarreal expresó su gratitud por el compromiso mostrado en Perú, reconociendo “con gratitud el trabajo realizado en Chosica por la Comunidad Agustiniana y por los fieles y especialistas […] con verdadero amor a la Iglesia”.

Si el examen de la *Positio* confirma las virtudes heroicas del Padre Riverito, el siguiente paso sería su declaración como Venerable, un título que reconoce su vida ejemplar. Posteriormente, para la beatificación, se requeriría la verificación de un milagro atribuido a su intercesión. Tanto esta declaración como los eventuales decretos de beatificación y canonización (que exige un segundo milagro verificado) serían promulgados por el Pontífice reinante, Papa León XIV. Los fieles y la Orden de San Agustín continúan con sus oraciones, esperando que la Iglesia Católica honre su memoria y lo presente como un nuevo modelo de vida cristiana.

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