20 septiembre, 2026

Evangelio y reflexión del lunes 21 de septiembre de 2026

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (Mateo 19, 3-12)

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos fariseos para ponerlo a prueba. Le preguntaron: ¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?

Jesús les respondió: ¿No han leído ustedes que el Creador, en el principio, los hizo hombre y mujer? Y añadió: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo. De modo que ya no son dos, sino un solo cuerpo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Los fariseos le replicaron: Entonces, ¿por qué mandó Moisés que el hombre le diera a su esposa un certificado de divorcio y la despidiera?

Jesús les contestó: Moisés les permitió a ustedes divorciarse de sus esposas por lo tercos que son; pero al principio no fue así. Y les digo que quien se divorcia de su esposa —a no ser que se trate de un matrimonio ilegal— y se casa con otra, comete adulterio.

Los discípulos le dijeron: Si así son las cosas entre el hombre y su esposa, es mejor no casarse.

Jesús les respondió: No todos pueden comprender esto, sino solo aquellos a quienes Dios se lo ha concedido. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y los hay que fueron hechos eunucos por los hombres, y los hay que a sí mismos se han hecho eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte.

Palabra del Señor

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