18 marzo, 2026

**Staten Island, Nueva York** – Una serie de incidentes delictivos recientes que han afectado a varias parroquias católicas en Staten Island ha encendido las alarmas en la comunidad y ha llevado a una senadora estatal a exigir medidas de seguridad más robustas. La legisladora Jessica Scarcella-Spanton ha instado a la implementación de estrategias de protección adicionales para los lugares de culto, calificando los actos de vandalismo y profanación como “viles” y profundamente preocupantes.

Los ataques, que se han perpetrado en las últimas semanas, han generado una considerable inquietud entre los fieles y el clero, subrayando la vulnerabilidad de estos espacios sagrados ante la delincuencia. La senadora, cuyo distrito abarca las áreas afectadas, ha manifestado su firme compromiso de garantizar que nadie se sienta inseguro en su lugar de oración.

Entre los sucesos más destacados se encuentra la profanación de la Iglesia de St. Sylvester el día de Navidad. Según informes de medios locales, el templo fue vandalizado con heces humanas en un acto que quedó registrado por cámaras de seguridad, las cuales captaron al autor cometiendo el ultraje durante la Misa matutina de la festividad. El Padre Jacob Thumma, párroco de St. Sylvester, lamentó el incidente, sugiriendo que el individuo podría ser una persona sin hogar o con algún trastorno mental, y expresó su compasión: “Siento pena por él y me pregunto por qué hizo eso en el alegre día de Navidad”, declaró el sacerdote en su momento, reflejando una postura de misericordia a pesar de la afrenta.

Posteriormente, el 28 de diciembre, la Iglesia Católica de St. Roch fue objeto de un allanamiento. Un delincuente irrumpió en la rectoría y, según los reportes, sustrajo una toalla del recinto. Si bien el valor material del objeto robado podría parecer menor, el hecho de la intrusión y la violación de un espacio privado de la comunidad eclesiástica contribuyó a la creciente sensación de inseguridad.

La situación escaló con un incidente en la Iglesia Católica de St. Ann, ubicada en el vecindario de Dongan Hills. Un agresor interrumpió una Misa matutina, celebrada a las 7:00 a.m., causando destrozos significativos. El vándalo rompió una estatua de un ángel, arrebató un misal y una cruz del altar, tiró flores y dañó el piso de mármol del santuario, dejando una estela de caos y consternación. Lo más alarmante de este suceso fue que dos agentes de policía que respondieron a la llamada de emergencia resultaron con heridas leves durante la intervención, elevando la gravedad del ataque de un mero acto de vandalismo a una confrontación con las fuerzas del orden.

Ante la recurrencia y la naturaleza de estos ataques, la senadora Scarcella-Spanton ha tomado cartas en el asunto. En una entrevista concedida el 13 de enero, la legisladora informó que se ha puesto en contacto directo con las parroquias afectadas y con la comisaría local para abordar la problemática. Aunque reconoce que los incidentes parecen ser actos aislados y no el resultado de un esfuerzo coordinado, la senadora insiste en la necesidad de una respuesta proactiva. “Sí parece que fueron incidentes singulares y no un esfuerzo organizado”, afirmó, “aun así, queremos una reunión con la comisaría y con el clero, solo para ver si hay algo que podamos hacer para ayudarles”.

La senadora Scarcella-Spanton ha puesto en relieve la disponibilidad de un programa gubernamental del estado de Nueva York diseñado para proteger a las comunidades de los crímenes de odio. Este programa distribuye subvenciones que pueden ser cruciales para salvaguardar instituciones vulnerables, incluyendo lugares de culto. La legisladora subrayó que las iglesias pueden acceder a estos fondos para mejorar su infraestructura de seguridad. “Esto es para seguridad, ya sea con personas o cámaras”, señaló, destacando la versatilidad de los recursos disponibles. La iniciativa busca fortalecer la capacidad de las parroquias para prevenir futuros ataques, ya sea mediante la instalación de sistemas de videovigilancia avanzados, el reforzamiento de puertas y ventanas, o la contratación de personal de seguridad.

Para la senadora, el ataque a la Iglesia de St. Ann tuvo una resonancia particular debido a su conexión personal con el lugar. “Yo crecí en Dongan Hills, donde está St. Ann”, compartió. “Mis hijos fueron al preescolar allí”, recordó, señalando que ella misma recibió su catequesis católica en esa parroquia. Esta relación personal intensificó su preocupación y su determinación de actuar. “No puedo imaginar lo aterrador que debió haber sido para la gente” durante el ataque, expresó, evidenciando su empatía con los feligreses que vivieron esos momentos de miedo e incertidumbre.

En su declaración oficial, Scarcella-Spanton manifestó su “sumamente preocupación” por los incidentes. “La iglesia es un lugar de paz y reflexión; nadie debería sentirse inseguro donde reza”, declaró, reafirmando el principio fundamental de que los lugares de culto deben ser santuarios de tranquilidad y no focos de temor. La protección de estos espacios no solo salvaguarda el patrimonio material, sino que también resguarda la libertad de culto y el bienestar espiritual de la comunidad.

La colaboración entre las autoridades policiales, los líderes religiosos y los representantes políticos será esencial para desarrollar e implementar estrategias efectivas que disuadan futuros actos de vandalismo y aseguren la tranquilidad de los feligreses. La propuesta de la senadora Scarcella-Spanton, de utilizar los fondos estatales para reforzar la seguridad, representa un paso concreto hacia la consecución de este objetivo, buscando restaurar la confianza y la paz en las comunidades religiosas de Staten Island.

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