3 marzo, 2026

Ciudad del Vaticano – El cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), ha enfatizado la urgencia de una mayor inculturación del rito romano y una formación litúrgica integral para todos los fieles. Sus declaraciones surgieron tras su participación en el primer consistorio extraordinario del Colegio Cardenalicio convocado por el Papa Francisco, un encuentro crucial para abordar los desafíos internos y externos de la Iglesia contemporánea.

En un diálogo posterior al consistorio, el purpurado brasileño subrayó la necesidad de reconocer un único rito romano que debe ser capaz de adaptarse a las diversas realidades eclesiales alrededor del mundo. “Es fundamental invertir en la formación litúrgica de todo el Pueblo de Dios”, afirmó, vinculando esta acción directamente con la visión del Concilio Vaticano II de promover un camino de renovación para la Iglesia en la era actual, también en el ámbito litúrgico. Esta perspectiva busca asegurar que la liturgia no sea una forma estática, sino una expresión viva y pertinente de fe en cada contexto cultural.

El consistorio, celebrado los días 7 y 8 de enero, tenía originalmente una agenda de cuatro temas prioritarios: la liturgia, la relación entre los episcopados y la Curia Romana, la sinodalidad y la misión. Sin embargo, debido a las limitaciones de tiempo, los debates se concentraron principalmente en los dos últimos: la sinodalidad y la misión. Spengler reconoció que es esencial una comprensión más profunda de estos conceptos para su plena implementación. “Necesitamos profundizar para comprender mejor el significado del sínodo y la sinodalidad”, declaró, añadiendo que “esto requiere una mentalidad y un corazón abiertos por parte de todos los miembros de la Iglesia”.

El cardenal no obvió las resistencias que este proceso ha encontrado en diversos niveles de la vida eclesial. Apuntó que, aunque es vital entender el concepto de sinodalidad, también es crucial recordar que “la Iglesia es una comunidad de bautizados, de discípulos del crucificado y resucitado”. Esta afirmación resalta la naturaleza inclusiva y participativa de la Iglesia, donde cada miembro tiene un rol en la construcción de su camino.

Elevado al cardenalato en octubre de 2024 por el Papa Francisco, Spengler valoró la oportunidad que ofreció el consistorio para reafirmar la cercanía del Colegio Cardenalicio con el Sumo Pontífice. Describió el encuentro como una “oportunidad única para que el Colegio Cardenalicio expresara su comunión con el Santo Padre y su disposición a, actuando colegialmente, abordar juntos los asuntos más importantes en la atención diaria de la Iglesia presente en los diversos continentes”. Esta dinámica colegial es percibida como un pilar fundamental para el gobierno de la Iglesia universal.

La expectativa de un próximo consistorio en junio fue interpretada por el cardenal como una señal del deseo continuo del Papa Francisco de escuchar a los cardenales, considerándolos un medio privilegiado para contar con su apoyo en la gobernanza de la Iglesia. Cabe destacar que el Pontífice, a lo largo de su pontificado, ha convocado un número limitado de consistorios extraordinarios, lo que subraya la importancia de estos encuentros para el discernimiento de los desafíos eclesiales. Spengler enfatizó que “el camino del discernimiento, siempre necesario, requiere la disposición a escuchar, orar y dialogar, siempre atentos a los signos de los tiempos y a la gran, hermosa y rica tradición de la Iglesia”.

Más allá de los asuntos internos de la Iglesia, el cardenal Spengler, quien también preside el Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM), abordó la compleja situación geopolítica mundial, haciendo referencia específica a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, un evento que coincidió con las fechas del consistorio. El purpurado lamentó la “crisis geopolítica” actual, señalando que “el multilateralismo desarrollado tras la Segunda Guerra Mundial ha dejado de ser respetado por algunos”.

Esta situación, según Spengler, se manifiesta en “indicios de una pérdida de relevancia política para las Naciones Unidas (ONU), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”. Frente a este panorama, el cardenal recordó la “posición bien definida de la Iglesia en el contexto de la geopolítica internacional”. Dicha postura se fundamenta en principios inmutables: “La promoción del bien común; el respeto a las diferencias; la importancia y la dignidad de los sistemas democráticos; el lugar, en el contexto de las naciones, de una paz desarmada; el principio de libertad religiosa; el derecho de toda persona a lo necesario para vivir con dignidad”, enumeró Spengler, destacando que estos son los pilares que guían las intervenciones de la Iglesia en el ámbito político global.

Finalmente, el cardenal brasileño concluyó con una reflexión sobre la “crisis de liderazgo político” global. Aunque reconoció la existencia de hombres y mujeres comprometidos con la actividad política, lamentó las consecuencias de la “falta de estadistas” en la escena mundial, sugiriendo una carencia de visión y liderazgo que trascienda los intereses inmediatos en favor del bienestar colectivo a largo plazo.

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