22 marzo, 2026

La Habana, Cuba — En medio de un deterioro sin precedentes que afecta cada esfera de la vida en la nación caribeña, la Iglesia Católica cubana ha elevado un contundente llamado a la comunidad internacional y a las autoridades internas para aliviar el sufrimiento del pueblo y fomentar la aceptación de la diversidad de pensamiento como pilar fundamental para el futuro de Cuba. Así lo manifestó el secretario adjunto del Episcopado cubano, Padre Ariel Suárez, en una reciente entrevista concedida a Avvenire, el diario oficial de los obispos italianos.

El sacerdote describió la situación actual de la isla como un “momento muy difícil”, un contexto de profunda crisis que llevó a los obispos cubanos a tomar la inusual decisión de posponer su esperada visita “ad limina apostolorum” al Papa León XIV, originalmente programada del 16 al 20 de febrero. Esta visita, un rito que cada obispo católico debe realizar quinquenalmente para informar al Santo Padre sobre el estado de su diócesis, fue suspendida para que los pastores pudieran permanecer junto a su rebaño. “El deterioro afecta todos los aspectos de la vida del país. La partida de un solo obispo no es lo mismo que la de toda una conferencia episcopal. Los pastores han orado y comprendido que es hora de estar junto al rebaño: orando, acompañando, sirviendo”, explicó Suárez, subrayando la gravedad de la situación que demanda la presencia ininterrumpida de sus líderes espirituales.

**Un Panorama de Crisis Profunda**

El Padre Suárez ofreció un desgarrador testimonio de la cotidianidad cubana, marcada por una paralización casi total. El transporte, tanto público como privado, se encuentra inmovilizado, lo que impacta directamente en la movilidad de los ciudadanos y la distribución de bienes. Las jornadas escolares y laborales han sido drásticamente reducidas, alterando la rutina y el desarrollo del país. La crucial industria del turismo, motor económico vital, ha sufrido una parálisis significativa, proyectando la pérdida de miles de empleos y agravando la ya frágil economía local.

La crisis humanitaria se manifiesta con crudeza en diversos frentes. La atención médica se ha restringido a intervenciones esenciales, dejando desatendidas numerosas necesidades de salud. Simultáneamente, el número de personas en situación de vulnerabilidad y sin hogar se dispara, mientras una creciente porción de la población lucha por acceder a alimentos y medicamentos básicos. La escasez de agua es otra tragedia silenciosa, con camiones cisterna incapaces de operar debido a la falta de combustible, dejando a comunidades enteras sin el vital líquido. Este panorama se complementa con una inflación galopante y la constante devaluación de la moneda nacional, generando un “impacto psicológico enorme” en la ciudadanía.

**La Pluralidad como Riqueza, No Amenaza**

En línea con un mensaje previo emitido por los obispos cubanos el 31 de enero, que clamaba por cambios urgentes sin añadir más angustia o dolor, el Padre Suárez enfatizó una necesidad fundamental para la nación: el reconocimiento y la aceptación de la pluralidad. “Tenemos necesidad de reconocer y aceptar que la pluralidad de pensamiento, ideas, opciones políticas es una riqueza y no una amenaza”, declaró, argumentando que la diversidad de visiones es esencial para el progreso y la construcción de una sociedad más justa.

El representante del Episcopado cubano delineó un conjunto de imperativos para la recuperación y el desarrollo de la sociedad cubana:
* **Espacios de realización:** Crear entornos donde los individuos puedan desarrollar proyectos personales y familiares, fomentando la autonomía y el bienestar.
* **Respeto y no exclusión:** Promover el respeto mutuo, eliminando la estigmatización y la exclusión de cualquier ciudadano.
* **Libertad con responsabilidad:** Garantizar la libertad de expresión y la capacidad de vivir con compromiso y coherencia, equilibrando la auténtica libertad con la responsabilidad cívica.
* **Bien común sobre intereses partidistas:** Priorizar el bienestar colectivo de Cuba por encima de cualquier interés particular o partidista.
* **Producción y disfrute:** Permitir que los cubanos produzcan y disfruten plenamente los frutos de su trabajo, incentivando la productividad y la prosperidad.
* **Reconstrucción y aprovechamiento del capital humano:** Invertir en la reconstrucción de infraestructuras dañadas y, crucialmente, aprovechar el inmenso capital humano y la bondad innata de los cubanos, muchos de los cuales han emigrado o contemplan hacerlo.
* **Reunificación familiar:** Facilitar el reencuentro y la unión de la familia cubana, un pilar fundamental de su cultura y sociedad.

**El Llamado al Diálogo y la Paz**

Durante la entrevista, se hizo eco del reciente llamado del Papa León XIV a Estados Unidos y Cuba para que superen sus tensiones a través del diálogo. El Padre Suárez expresó su profunda esperanza en la posibilidad de un entendimiento, refiriéndose a las palabras del Pontífice sobre un diálogo “serio y eficaz”. “Con el diálogo, se vence siempre. Con el conflicto se pierde porque se crean heridas difíciles de sanar, como el odio, la ira, la venganza”, aseveró, destacando la naturaleza destructiva del conflicto frente al poder constructivo de la conversación.

Aunque el Padre Suárez afirmó no ser político, sociólogo ni economista, su testimonio proviene de la observación directa como sacerdote, un rol que le permite ver de primera mano las realidades más crudas: “El jubilado que ya no tiene nada, el hambriento, el detenido injustamente, la madre sola porque sus hijos han emigrado, el enfermo sin medicinas, el adolescente drogadicto, el sacerdote que no puede llegar a los fieles por falta de combustible, la gente sin esperanza”.

Concluyó su intervención con una vehemente petición a la comunidad internacional: “Pongan fin a todo este dolor”. El llamado de la Iglesia cubana resuena como una voz de conciencia en medio de la adversidad, urgiendo acciones concretas para una Cuba que anhela paz, dignidad y un futuro de esperanza.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos