En un emotivo encuentro que marcó un hito en su incipiente gestión pastoral, Monseñor Ronald Hicks, a quien se ha presentado como el recién nombrado Arzobispo de Nueva York, celebró su primera Eucaristía en español. Este acontecimiento, que tuvo lugar recientemente en la emblemática Catedral de San Patricio de Manhattan, congregó a una nutrida feligresía de origen latinoamericano, ávida de conectar con su nuevo líder espiritual en un idioma que resuena profundamente en su fe y cultura.
La liturgia, celebrada en el horario dominical habitual de las 4 de la tarde, transformó el majestuoso templo en un vibrante epicentro de fervor y unidad. Católicos de diversas naciones de Latinoamérica se dieron cita para dar la bienvenida a Monseñor Hicks, quien, apenas unos días después de asumir el gobierno pastoral de la Iglesia Católica en la Gran Manzana, demostró un claro compromiso con la vasta y creciente comunidad hispana de la ciudad. El ambiente se caracterizó por una palpable alegría y expectación, reflejo del deseo mutuo de establecer una conexión profunda desde los primeros momentos de su liderazgo.
Durante su homilía, el Arzobispo Hicks articuló un mensaje de proximidad y pertenencia que caló hondo entre los asistentes. “Deseo fervientemente estar presente entre ustedes, con la comunidad hispana. Mi anhelo es que caminemos juntos, como hermanos y hermanas, que oremos unidos y compartamos esta travesía. Por eso, decidí que ‘este domingo lo cambiaríamos todo y aquí estaría’, porque mi intención es entregarles lo máximo de mí”, expresó el prelado, según lo reportado por The Good Newsroom, el medio oficial de la Arquidiócesis de Nueva York. Sus palabras, pronunciadas en un español fluido y emotivo, fueron recibidas con cálidos aplausos, consolidando un vínculo inmediato con la congregación.
Monseñor Hicks enfatizó su visión de una relación más íntima y personal con los fieles. “No aspiro a que digan ‘estuve en Misa con el obispo, con el arzobispo’. Lo que realmente deseo es que proclamen ‘estuve en la Misa con MI arzobispo’, porque yo soy su arzobispo, y es un verdadero honor y placer compartir este momento con ustedes”, añadió, reforzando la idea de una pastoral de cercanía y sentido de propiedad comunitaria. Esta declaración, cargada de humildad y afecto, resonó con fuerza en los corazones de los presentes, quienes vieron en él a un pastor cercano y accesible.
Al concluir la Misa, el Arzobispo no ocultó su satisfacción, manifestando sentirse “pleno de felicidad por la conexión establecida con la comunidad hispana. Era imperativo celebrar esta Misa” para estar juntos “desde el inicio, uniéndonos en nuestras oraciones y en nuestra fe”. Destacó, además, la singular experiencia espiritual que le confiere oficiar en la lengua española. “Cuando celebro la Eucaristía en español, mi corazón se llena de algo indescriptible: de alegría, de fe, de gozo. Es una conexión verdaderamente hermosa”, subrayó Monseñor Hicks, evidenciando la profunda resonancia cultural y espiritual que el idioma ejerce en su ministerio.
Las reacciones de la feligresía fueron unánimes en su entusiasmo. Leopoldo Ramos, un chileno que asistió a la Eucaristía, compartió su emoción: “Fue muy conmovedor. Me impactó la sencillez de un hombre que, además, pronuncia el español de manera excelente”. Ramos destacó la relevancia del mensaje del arzobispo: “Sobre todo, hizo un llamado a la unidad y la justicia, valores cruciales. Los latinos de todas las nacionalidades debemos permanecer unidos en estos tiempos desafiantes que atraviesa el país, donde tantos de nuestros hermanos se ven oprimidos”. Concluyó que Monseñor Hicks “predicó brevemente, pero con una perfección que tocó todos los corazones. Creo que la gente está completamente enamorada de él”.
Por su parte, Rosa María Pacheco, de origen mexicano, describió la experiencia como “un sueño maravilloso que me tocó vivir. Tal como él lo expresó, no es el arzobispo de allá, es nuestro arzobispo, y así lo hizo sentir. Me emocioné hasta el punto de querer llorar”, relató, reflejando el profundo impacto personal de las palabras y la actitud del prelado.
La profunda conexión de Monseñor Ronald Hicks con la comunidad hispana no es fortuita. Su dominio del español se forjó a través de una valiosa experiencia como sacerdote misionero en diversas naciones de América Latina, incluyendo México, El Salvador y Nicaragua. Este bagaje cultural y lingüístico le otorga una perspectiva única y una sensibilidad especial hacia las realidades y la fe de los católicos latinos. Además, su lema episcopal, “Paz y bien”, adoptado en español, es un saludo tradicional de los franciscanos, lo que subraya aún más su identificación con raíces culturales y espirituales que resuenan en el mundo hispanohablante.
Incluso en su homilía de instalación, celebrada el 6 de febrero, Monseñor Hicks ya había dado muestras de su aprecio por la cultura latina, citando fragmentos de canciones populares. Recordó el estribillo de un tema célebre de El Gran Combo de Puerto Rico, popularizado más recientemente por Bad Bunny: “Si te quieres divertir, con encanto y con primor, sólo tienes que vivir un verano en Nueva York”. Compartió también que una de sus canciones católicas favoritas es “Alma Misionera”, reafirmando su espíritu evangelizador y su cercanía con las expresiones de fe de la comunidad.
La celebración de esta primera Misa en español por parte de Monseñor Ronald Hicks, presentado como el nuevo Arzobispo de Nueva York, representa más que un evento litúrgico; es una declaración de intenciones, un puente tendido hacia el corazón de la comunidad hispana. Establece un tono de apertura, cercanía y compromiso que promete enriquecer la vida pastoral de la Arquidiócesis y fortalecer los lazos de fe en la vibrante y diversa ciudad de Nueva York.





