22 marzo, 2026

En un contexto de creciente inseguridad y zozobra que lacera a la sociedad sinaloense, Mons. Jesús José Herrera Quiñónez, Obispo de la Diócesis de Culiacán, ha emitido un sentido y enérgico llamado a la paz, la reconciliación y la solidaridad. Aprovechando el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma, el prelado instó a los fieles y a la comunidad en general a transformar este periodo de reflexión en una oportunidad tangible para acercarse a quienes sufren y emprender un camino colectivo hacia la armonía y la seguridad ciudadana.

A través de un mensaje compartido el pasado 17 de febrero, Mons. Herrera Quiñónez subrayó que la Cuaresma, más allá de ser una práctica religiosa, representa un tiempo propicio para “escuchar y convertir el corazón”. Enfatizó que esta escucha debe estar dirigida, de manera prioritaria, al “clamor de quienes padecen el flagelo de la violencia” que azota la región. El Obispo fue categórico al señalar que una Cuaresma auténtica es incompatible con la indiferencia: “No podemos vivir una Cuaresma genuina si cerramos los oídos al dolor de nuestras familias, de nuestros jóvenes, de nuestras comunidades marcadas por el miedo y la incertidumbre”.

La preocupación del jerarca católico es un eco de la cruda realidad que vive Sinaloa, un estado que, desde finales de 2023 y con una intensificación palpable a principios de 2024, se ha visto envuelto en una espiral de violencia. Este recrudecimiento es atribuido principalmente a la confrontación entre facciones rivales del Cártel de Sinaloa, conocidas popularmente como “los Chapitos” y “la Mayiza”. Estos grupos, herederos de la estructura criminal, disputan agresivamente el control de territorios estratégicos y de actividades ilícitas tras la captura de sus antiguos líderes, Joaquín “el Chapo” Guzmán e Ismael “el Mayo” Zambada, respectivamente. La lucha por la hegemonía ha desencadenado una serie de agresiones, asesinatos, extorsiones y robos que han sumido a la población en un estado de temor constante.

Las cifras oficiales pintan un panorama desolador. De acuerdo con datos recientes de la Fiscalía del Estado de Sinaloa, entre los meses de septiembre y diciembre del pasado año, la entidad registró un alarmante incremento en los índices delictivos. Se contabilizaron 2 mil 389 homicidios dolosos, 5 mil 083 lesiones dolosas y 4 mil 500 vehículos robados. Estas estadísticas no solo revelan la magnitud de la crisis, sino que también reflejan el profundo impacto social que esta violencia genera en el tejido comunitario.

Ante esta dolorosa realidad, Mons. Herrera Quiñónez expresó su consternación por el continuo sufrimiento de la población: “Hay hogares lastimados, madres que lloran, hijos que crecen entre la inseguridad y la desconfianza. Ante esta realidad, no podemos acostumbrarnos ni resignarnos”. Su mensaje busca despertar la conciencia colectiva y motivar una respuesta activa, lejos de la pasividad o la fatalidad.

El Obispo también ofreció una reflexión profunda sobre el sentido del ayuno, una de las prácticas centrales de la Cuaresma. Explicó que el ayuno que demanda la fe católica va más allá de la mera abstinencia de alimentos. Es, en su esencia, una invitación a evitar “palabras que hieren, de actitudes que dividen, de indiferencia ante el sufrimiento ajeno”. Este ejercicio espiritual, argumentó el prelado, se convierte en una vía para “desarmar el corazón y, con ello, desarmar también nuestro entorno”. En este sentido, reiteró que solo “una Iglesia reconciliada podrá ser fermento de paz en medio de la violencia”, enfatizando la necesidad de una transformación interna como preludio para el cambio externo.

Adicionalmente, Mons. Herrera Quiñóñez destacó que, durante el presente año pastoral, se hará un énfasis particular en la reflexión y valoración de dos sacramentos fundamentales: el Matrimonio y el Orden Sacerdotal. El Matrimonio fue descrito como una “escuela de reconciliación y perdón cotidiano”, un espacio donde se aprende de manera fundamental “a dialogar y a resolver conflictos sin violencia”. Por su parte, el sacerdote está llamado a ser un signo vivo de Cristo Buen Pastor, un hombre “de palabra que consuela y corrige con caridad”, roles cruciales en una sociedad en búsqueda de sanación.

Finalmente, el Obispo de Culiacán extendió una invitación a todas las comunidades diocesanas para que, en preparación a la Semana Santa, intensifiquen “la oración por la paz, a fortalecer la adoración eucarística, el rezo del Rosario en familia y las obras de caridad”. La meta, según su exhortación, es asegurar que esta Cuaresma no se perciba como una temporada más en el calendario, sino que se convierta en un “verdadero tiempo de gracia” que impulse una transformación significativa y duradera en los corazones de los sinaloenses y en la realidad de su estado. El llamado de Mons. Herrera Quiñóñez resuena como una luz de esperanza en tiempos turbulentos, recordándonos que la fe y la acción social son caminos inseparables hacia la construcción de un futuro más pacífico para Sinaloa.

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