22 febrero, 2026

El Vicariato Apostólico de Arabia Meridional se prepara para conmemorar el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís en 2026 con un Año Jubilar único, que promete ser un faro de espiritualidad y diálogo interreligioso en la región. Este evento trascendental ha sido enriquecido con la llegada de una reliquia de profundo significado histórico y espiritual: una piedra del altar de la venerada Iglesia de la Porciúncula en Asís, Italia. La presencia de esta reliquia no solo simboliza la fraternidad y comunión entre la Iglesia de Asís y el Vicariato Apostólico de Arabia Meridional, sino que también refuerza la arraigada herencia franciscana que ha moldeado la misión pastoral en el Golfo.

Monseñor Paolo Martinelli, Vicario Apostólico de Arabia Meridional y miembro de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, compartió en una entrevista con ACI Mena —la agencia en árabe de EWTN— la profunda resonancia de este jubileo y el simbolismo inherente a la recepción de un objeto tan íntimamente ligado a San Francisco. La Santa Sede, bajo el pontificado del Papa Francisco, ha extendido la proclamación de este año jubilar más allá de las fronteras de la familia franciscana, invitando a la Iglesia universal a redescubrir los valores eternos de la espiritualidad de Asís: libertad, paz, fraternidad y un amor profundo por la creación.

**Un Símbolo de Fraternidad Franciscana y Universal**

La reliquia, una de las piedras originales del altar de la Porciúncula, fue conservada por los Frailes Menores de la Provincia Seráfica de Umbría y Cerdeña tras las obras de restauración posteriores al devastador terremoto que asoló Asís en 1997. Su donación y llegada al Vicariato no es una mera coincidencia, sino un eco del 800 aniversario del tránsito de San Francisco al cielo. Este gesto subraya la profunda conexión que une a las diversas comunidades franciscanas globales y la comunión entre la Iglesia fundadora en Asís y el Vicariato Apostólico en Arabia Meridional, donde una significativa parte del clero pertenece a la familia capuchina.

Monseñor Martinelli destacó que la historia pastoral del Vicariato está intrínsecamente ligada a la tradición franciscana. “Nuestra historia pastoral en esta región ha sido forjada por el servicio incansable de misioneros capuchinos provenientes de Francia, Toscana y, posteriormente, de distintas latitudes del mundo”, afirmó el Obispo. Añadió, desde una perspectiva personal, su estrecha relación con los Frailes Menores de Asís, fruto de años de colaboración académica y pastoral. Esta herencia franciscana es el cimiento sobre el cual el Vicariato ha construido su misión, y la reliquia llega para revitalizar y celebrar esta conexión ancestral.

**Peregrinación Espiritual y Redescubrimiento de la Espiritualidad Franciscana**

Antes de la llegada de la reliquia, el Vicariato ya había iniciado los preparativos para el octavo centenario. La decisión de la Santa Sede de declarar un Año Jubilar, sin embargo, amplificó el alcance de la celebración, transformándola en una oportunidad para que todos los fieles católicos profundicen en el legado de San Francisco. El Obispo Martinelli reveló que se han diseñado diversas iniciativas pastorales, programas catequéticos y publicaciones específicas para guiar a los fieles en un redescubrimiento de la vida y las enseñanzas del “Poverello”.

Para facilitar esta experiencia, se han designado varios centros de peregrinación clave dentro del Vicariato: la Iglesia de San Francisco en Jebel Ali, la Iglesia de San Francisco en la Casa de la Familia Abrahámica en Abu Dabi y la Iglesia de San Antonio en Ras Al Khaimah. Además, las parroquias del Sultanato de Omán serán animadas a organizar actividades similares, garantizando una amplia participación.

El calendario del jubileo estará marcado por festividades emblemáticas de la vida franciscana: la Fiesta del Perdón de Asís (2 de agosto), la Fiesta de los Estigmas de San Francisco (17 de septiembre), el aniversario de su muerte (3 de octubre) y su festividad principal (4 de octubre). La extensión del Año Jubilar hasta el periodo navideño brindará una oportunidad única para meditar sobre el misterio de la Encarnación a través de la lente de la espiritualidad franciscana, conocida por su profunda devoción al Niño Jesús.

**La Reliquia en Viaje: Un Camino de Fe y Diálogo**

Aunque la cooperación entre vicariatos es siempre posible, Monseñor Martinelli aclaró que la reliquia no viajará a los países del Vicariato Apostólico de Arabia del Norte debido a las organizaciones pastorales independientes. No obstante, sí acompañará al Obispo en sus visitas pastorales a las parroquias de los Emiratos Árabes Unidos y Omán. “Cada visita pastoral se realizará bajo la protección de San Francisco y estará iluminada por la guía de su espiritualidad”, afirmó, describiendo el recorrido de la reliquia como “una peregrinación espiritual entre las parroquias del vicariato apostólico”.

**San Francisco: El Apóstol del Diálogo y la Paz**

San Francisco de Asís es universalmente reconocido como un hombre de paz y reconciliación. El Obispo Martinelli hizo hincapié en el histórico encuentro del santo con el Sultán al-Kamil en Egipto, hace ocho siglos. Aunque las fuentes que documentan este diálogo provienen de la tradición cristiana, el episodio “parece haber dejado un recuerdo positivo que permitió la presencia continuada de frailes franciscanos en Egipto, Tierra Santa y otras regiones de mayoría musulmana, y se ha mantenido como un potente símbolo de diálogo y respeto mutuo”.

Esta narrativa cobra una relevancia particular en el contexto actual. Monseñor Martinelli estableció una conexión directa con la visita del Papa Francisco a los Emiratos Árabes Unidos en 2019, que conmemoró el 800 aniversario de aquel encuentro histórico. “Podemos interpretar la presencia de una reliquia de San Francisco en países de mayoría musulmana como un recordatorio de este encuentro fundacional y una señal que fomenta el diálogo interreligioso y la convivencia”, subrayó el Obispo. La reliquia, por tanto, no es solo un objeto de devoción, sino también un embajador de paz en una tierra donde el encuentro entre culturas y religiones es de vital importancia.

La Porciúncula, el lugar de origen de la reliquia, representa un pilar espiritual para los franciscanos del mundo. Fue allí donde San Francisco, al escuchar el Evangelio, discernió su vocación. Allí congregó a los primeros frailes en el célebre “Capítulo de las Esteras”. Y, según la tradición, fue también el lugar donde San Francisco entregó su alma hace ocho siglos. Su espíritu de humildad, amor por la creación y búsqueda incansable de la paz sigue siendo, a través de esta reliquia, una inspiración viva en el corazón de Arabia Meridional.

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