13 marzo, 2026

José Antonio Kast ha asumido formalmente la presidencia de Chile en una significativa ceremonia celebrada en el Congreso Nacional de Valparaíso. El evento, que congregó a una nutrida asistencia y contó con la presencia de destacadas figuras internacionales, marcó el inicio de un nuevo periodo para la nación sudamericana, tras un traspaso de mando que enfatizó la solidez de sus instituciones democráticas.

La jornada comenzó con una atmósfera de solemnidad y expectativa. El flamante mandatario recibió la banda presidencial, símbolo del poder ejecutivo, en un acto que fue precedido por un encuentro crucial con el presidente saliente, Gabriel Boric. Este encuentro en el Palacio de La Moneda fue fundamental para disipar las tensiones previas y asegurar una transición pacífica, un hecho que fue ampliamente reconocido por diversos sectores. El Cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago, destacó en sus redes sociales el valor de esta reunión, calificándola como un pilar para que la ceremonia de investidura se desarrollara como “una fiesta de la democracia y no un funeral”, enalteciendo así la fortaleza de la República chilena.

Horas antes de prestar juramento, Kast anunció su renuncia al Partido Republicano, formación que lideraba desde 2019. Esta decisión fue presentada como un gesto para consolidar una posición de independencia y transversalidad, buscando afrontar los complejos desafíos que esperan a su administración desde una óptica nacional y no partidista. Este movimiento estratégico busca proyectar una imagen de liderazgo que trascienda las fronteras políticas tradicionales, unificando esfuerzos en torno a las prioridades del país.

**Un Gobierno de Emergencia y Visión de Futuro**

Desde los balcones del Palacio de La Moneda, ante una multitud expectante, el presidente Kast pronunció su primer discurso oficial, delineando las directrices de su gestión. Calificó su venidero mandato como un “gobierno de emergencia”, haciendo hincapié en la crítica situación heredada de la administración anterior. “Recibimos un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar”, afirmó, señalando la necesidad imperante de adoptar medidas urgentes y decisivas.

Su alocución fue un llamado a la acción y un manifiesto de sus principios rectores. Anunció el comienzo de “una era de orden, libertad y justicia”, pilares sobre los cuales buscará edificar su proyecto de gobierno. Entre sus principales objetivos, destacó la intención de “corregir lo que está mal, recuperar lo que se perdió y construir lo que nunca se ha hecho”, frases que resuenan con un claro compromiso de transformación y progreso. Con un tono firme, también envió un mensaje contundente a lo que denominó “adversarios de Chile”, declarando: “no vamos a negociar. Los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar, y los vamos a condenar”, una advertencia que subraya su determinación en materia de seguridad y justicia.

**Fe y Liderazgo: Un Presidente Católico**

A pesar de que durante su campaña presidencial optó por no destacar públicamente la llamada “agenda valórica” –que incluye su oposición al aborto, la ideología de género y el matrimonio igualitario–, es sabido que Kast es un católico practicante y miembro del Movimiento de Schoenstatt. Este aspecto de su vida personal se hizo evidente al concluir su discurso inaugural, cuando elevó una oración. “Que Dios bendiga a Chile, que Dios bendiga a nuestras familias. Que Dios nos dé sabiduría para gobernar con justicia, fuerza para actuar cuando sea necesario, y humildad para servir siempre a nuestro pueblo”, expresó, invocando la guía divina para su mandato y para la nación.

**Presencia Internacional y el Mensaje de la Iglesia**

La ceremonia de investidura contó con una notable representación internacional, subrayando la importancia geopolítica de Chile. Entre los dignatarios presentes se encontraban el presidente de Argentina, Javier Milei; el Rey Felipe VI de España; el presidente de Ecuador, Daniel Noboa; el mandatario uruguayo, Yamandú Orsi; el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves; y su homólogo de Paraguay, Santiago Peña. Estados Unidos estuvo representado por el subsecretario de Estado, Christopher Landau, mientras que Brasil envió a su ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, ante la ausencia del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva. La presencia de la premio Nobel venezolana, María Corina Machado, añadió un componente adicional de interés internacional.

La Conferencia Episcopal de Chile (CECh) también estuvo presente, con la asistencia de su presidente y Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas, y el Arzobispo de Santiago y vicepresidente del episcopado, Cardenal Fernando Chomali. Al término del acto, Mons. Rebolledo expresó los buenos deseos de la Iglesia para las nuevas autoridades, enfatizando la búsqueda de “ventura personal, felicidad y el mejor de los servicios a nuestro pueblo, a nuestro querido Chile”. Asimismo, reafirmó el compromiso de la Iglesia Católica de colaborar “en todo lo que atañe al bien común, a la justicia, a la paz, a la solidaridad”, e instó a mantener en oración a quienes asumen la tarea de gobernar.

Por su parte, el Cardenal Chomali valoró la confluencia de diversos actores –partidos políticos, Fuerzas Armadas, Iglesia, ministros entrantes y salientes– como una señal de una “sociedad que va en camino”, a pesar de las diferencias ideológicas. Consideró este encuentro como un “gran ejemplo para los jóvenes”, demostrando que “es posible recomenzar siempre, una y otra vez”.

Como uno de sus primeros actos oficiales, el nuevo presidente José Antonio Kast tiene previsto asistir a la Catedral de Santiago este jueves 12 de marzo, donde participará en una “Oración Por Chile”, presidida por el Cardenal Chomali. Este evento simboliza no solo la reafirmación de su fe, sino también un llamado a la unidad espiritual de la nación en el inicio de su administración.

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