18 marzo, 2026

Hue, Vietnam – En un relato que subraya la profunda conexión entre la fe y la esperanza humana, una madre vietnamita de tradición budista ha emprendido un camino de conversión al catolicismo, motivada por lo que ella describe como una intervención divina. Bui Thi Kim Thanh, de 34 años, atribuye la inesperada y rápida recuperación de su hija de tres años, quien padecía una grave infección que amenazaba su vida, a una oración desesperada elevada a Dios en un momento de suma aflicción.

El incidente tuvo lugar en la céntrica ciudad de Hue, donde la hija de Thanh fue hospitalizada a causa de una infección de oído que había progresado hasta un punto crítico. La noche en el hospital, impregnada de una “tensión extrema” y la incertidumbre sobre el futuro de su pequeña, se convirtió en el escenario de una súplica que transformaría la vida espiritual de Thanh. “Por favor, Dios, salva a mi hija. Creo que Tú le das todo lo bueno, y viviré según tu palabra”, recordó haber rezado, un clamor que marcó el inicio de su viaje hacia una nueva fe.

Hasta ese instante, la vida espiritual de Thanh estaba arraigada en las prácticas budistas, una tradición profundamente arraigada en la cultura vietnamita. Sin embargo, su matrimonio en 2019 con Matthew Phan Van Khi, un católico devoto, había introducido el cristianismo en su esfera personal, aunque la pareja había acordado mantener el respeto por sus creencias individuales. Este acuerdo, si bien respetuoso, no presagiaba la profunda transformación espiritual que estaba por venir para Thanh.

La situación dio un giro radical tras la cirugía de su hija. La recuperación, que fue sorprendentemente rápida y sin complicaciones, superó las expectativas médicas, dejando a Thanh convencida de que no se trataba de un mero resultado científico. “Comencé a entender que la oración es poderosa. Dios me responde. Cuando pedimos con fe, Él responde inmediatamente”, afirmó, reflejando su convicción de que la mano divina había actuado en respuesta a su plegaria.

Este evento trascendental no fue un hecho aislado, sino que dio sentido a experiencias previas que habían sembrado las semillas de su interés en el cristianismo. Meses antes, durante un viaje familiar a Vung Tau, Thanh se sintió profundamente conmovida por una imponente estatua de Cristo. “Sentí que era muy impresionante, sagrada, y que captaba mi atención más que otros sitios religiosos que había visitado”, compartió, denotando una atracción espiritual inusual hacia la figura de Jesús.

En ese mismo viaje, un versículo bíblico se grabó en su memoria y más tarde se convertiría en un “ancla para su alma”: “No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos? o ¿qué beberemos? o ¿tendremos ropas para vestirnos? Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso” (cf. Mt 6,31-32). Estas palabras de consuelo y confianza en la providencia divina resonaron con ella, preparando el terreno para su posterior conversión.

Tras la milagrosa recuperación de su hija, la familia de Thanh celebró la Navidad por primera vez, visitando el pesebre de su parroquia y adornando su hogar con motivos festivos. Este primer acercamiento formal a las celebraciones cristianas consolidó su decisión de iniciar el camino hacia el bautismo.

La elección de Thanh no fue aceptada de inmediato por todos. Sus padres, fervientes budistas, expresaron su tristeza y desilusión, percibiendo su decisión como un distanciamiento de las profundas raíces espirituales de la familia y de su herencia ancestral. “Estaban decepcionados, lo veían como un alejamiento de nuestras raíces espirituales”, explicó Thanh. Sin embargo, a través de un diálogo paciente y respetuoso, logró tender puentes de comprensión. Les explicó que el catolicismo también valora y honra a los antepasados, un punto crucial en la cultura vietnamita. “Poco a poco se volvieron más abiertos”, relató, demostrando cómo el entendimiento mutuo puede superar las barreras religiosas.

Entre los múltiples aspectos de la doctrina católica que impactaron a Thanh, la enseñanza sobre la dignidad de la vida resultó particularmente conmovedora. “Lo que realmente me toca es el respeto de la Iglesia por los no nacidos y la dignidad que se da a los niños inocentes. Crea una cultura de la vida que yo quería para mi hija”, afirmó, resaltando un principio que resonó profundamente con su experiencia como madre.

Actualmente, Thanh y su hija están inmersas en el catecumenado en una parroquia local, un período de preparación y formación para los sacramentos de iniciación cristiana. Ambas esperan recibir el bautismo durante la Vigilia Pascual. Thanh ha elegido el nombre de Teresa para su bautismo, mientras que su hija adoptará el nombre de Catherine, en un acto simbólico de nueva vida y compromiso con la fe.

Matthew Phan Van Khi, el esposo de Thanh, compartió su inmensa alegría ante este paso significativo en la vida de su familia. “Estoy extremadamente feliz. Siempre he rezado por esto. Dios ha respondido a mis esfuerzos”, expresó, reflejando la culminación de años de oración y esperanza. Para Thanh, este proceso va más allá de un rito; es la manifestación tangible del amor divino. “Nuestra preparación para el bautismo es más que un hito… es el amor de Dios para quienes confían absolutamente en Él”, concluyó, encapsulando la esencia de su transformadora jornada de fe en Vietnam.

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