Ciudad del Vaticano – En un claro gesto hacia la consolidación de la armonía y la coexistencia pacífica, el Papa León XIV recibió este sábado en el Vaticano a una delegación de jefes y representantes de la comunidad musulmana de Senegal. El encuentro, calificado por el Santo Padre como un símbolo de “nuestra amistad y de nuestro compromiso compartido con la promoción de una sociedad inclusiva, pacífica y fraterna”, subrayó la urgencia de aliviar las tensiones y construir una paz duradera en el continente africano.

Durante su alocución, el Pontífice destacó a Senegal como un modelo ejemplar de “tierra de hospitalidad y solidaridad”, donde la convivencia pacífica entre cristianos, musulmanes y creyentes de otras tradiciones religiosas es una realidad palpable. Esta característica de la nación senegalesa, según León, constituye la base fundamental para el diálogo constructivo entre pueblos que, si bien se distinguen por su fe y origen étnico, comparten aspiraciones comunes de paz y bienestar. El Papa calificó esta convivencia como un “tesoro de fraternidad” que debe ser “preservado con esmero”, considerándolo un bien inestimable no solo para Senegal, sino para toda la humanidad.

La audiencia tuvo un eco particular en el contexto de los numerosos conflictos armados que actualmente asolan diversas regiones de África, impactando severamente a millones de personas. Frente a esta realidad, León XIV enfatizó que los valores intrínsecos de la hospitalidad y el diálogo interreligioso no son meras aspiraciones, sino “herramientas invaluables para aliviar las tensiones y construir una paz duradera y sostenible”.

El líder de la Iglesia Católica apeló a los principios compartidos entre cristianos y musulmanes, afirmando: “Creemos juntos que todo ser humano es creado por las manos de Dios, dotado así de una dignidad que ninguna ley ni poder humano tiene derecho a confiscar”. Desde este fundamento de fraternidad, enraizado en la común humanidad y en la fe, el Pontífice instó a asumir una responsabilidad conjunta: la condena categórica de cualquier forma de discriminación y persecución basada en la raza, la religión o el origen. Asimismo, León demandó el rechazo absoluto a la instrumentalización del nombre de Dios con fines militares, económicos o políticos, y un compromiso firme para “alzar nuestras voces en apoyo de toda minoría que sufre”.

Al finalizar su discurso ante los representantes senegaleses, el Papa elevó una oración, rogando a Dios que “reavive el deseo de comprendernos mejor, de escucharnos mutuamente y de convivir con respeto y fraternidad”. Imploró, además, que se otorgue a los hombres “el valor para dialogar, para responder a los conflictos con actos de fraternidad y para abrir nuestros corazones a los demás, sin temor a las diferencias”, un mensaje cargado de esperanza y un llamado a la acción humanitaria.

**Apoyo a la Fundación Juan Pablo II para el Sahel en su misión renovada**

En la misma jornada, el Papa León recibió en audiencia a los miembros de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, una organización dedicada a combatir los desafíos que enfrentan las poblaciones más vulnerables de esta región africana. A ellos, el Pontífice les recordó el valor trascendental de la construcción de la paz, una misión que resuena profundamente con los objetivos de la fundación.

La Fundación Juan Pablo II para el Sahel fue establecida en 1984 por San Juan Pablo II, motivado por su primera visita a África, donde fue testigo directo de la devastadora tragedia que experimentaban las poblaciones africanas debido a la sequía y la desertificación. Con su secretariado operativo ubicado en Uagadugú, Burkina Faso, la organización se ha consolidado como un testimonio palpable de la cercanía de la Iglesia a aquellos que habitan las zonas más empobrecidas del planeta. Su labor se centra en la implementación de proyectos orientados a combatir la desertificación, promover el desarrollo agrícola, mejorar la infraestructura de bombeo de agua y fomentar el uso de energías renovables.

El Papa León expresó su profunda gratitud por la incansable labor de la fundación y destacó la indispensable “revitalización de su misión” en los tiempos actuales. En este sentido, hizo hincapié en la reciente adopción de nuevos estatutos, la elección de un nuevo presidente y la designación de nuevos miembros para su consejo. “Les agradezco a todos su constructiva contribución a este proceso”, afirmó León, añadiendo que, con estos nuevos estatutos, la fundación “asume un nuevo rol en la continuidad de su misión, como signo efectivo del amor de la Iglesia por sus hijos e hijas en África Occidental”.

El Pontífice subrayó la relevancia crítica de la misión de la Fundación en un panorama global cada vez más complejo. Hizo referencia a los desafíos multifacéticos que caracterizan el mundo contemporáneo, incluyendo tensiones geopolíticas, crecientes desigualdades, conflictos bélicos, problemas de inseguridad, terrorismo, inestabilidad política y económica, y las crisis climáticas. Estas últimas, en particular, generan consecuencias tan dramáticas como los flujos migratorios masivos. “En un mundo que enfrenta desafíos complejos… la relevancia de la misión de esta fundación se hace más evidente que nunca”, sentenció el Santo Padre.

Finalmente, el Papa León reconoció que esta nueva etapa presentará a la Fundación “un panorama desconocido y lleno de desafíos”, pero animó a sus miembros a asumirlos “con renovado compromiso y sin perder la esperanza”. Su mensaje encapsuló un llamado a la resiliencia y la dedicación en la labor de la caridad y el desarrollo, reafirmando el compromiso del Vaticano con la promoción de la dignidad humana y la paz en el continente africano.

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