El Rey Felipe VI de España viajará a Roma este viernes 20 de marzo para asumir el título honorífico de protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor, un gesto que subraya la profunda y milenaria relación entre la Corona española y la Santa Sede. Acompañado por la Reina Letizia, el monarca participará en una Misa solemne presidida por el Cardenal Rolandas Makrickas, arcipreste del templo. Previamente, la pareja real será recibida en audiencia por el Papa León XIV en el Palacio Apostólico, marcando su segunda visita oficial al Vaticano durante este pontificado.
Esta visita oficial al Sumo Pontífice será la segunda para Sus Majestades en el actual papado. Aunque ya saludaron a León XIV tras la Misa de inicio de su pontificado el 18 de mayo, su primera reunión oficial en el Vaticano ocurrió el 30 de junio de 2014, poco después de la coronación de Felipe VI, en aquella ocasión con el Papa Francisco. Este encuentro formaliza un lazo diplomático y espiritual que se ha mantenido activo a lo largo de los siglos, destacando la relevancia de la **Monarquía española** en el ámbito católico.
**El Vínculo del Protocanónigo Honorífico**
Pocos son conscientes de la íntima conexión que une a la Basílica de Santa María la Mayor con la **Corona española**, una relación que se materializa en el título de protocanónigo honorífico, ostentado por los Reyes de España desde el siglo XVII. Esta distinción, que no implica un nombramiento eclesiástico en sentido estricto, simboliza un apoyo histórico a la autoridad papal, especialmente relevante durante la Contrarreforma, y sirvió para afianzar la influencia de la monarquía española en la Sede Apostólica.
Fue en 1647 cuando el Papa Inocencio X, mediante la institución formal de la Obra Pía de España en esta basílica, estableció una renta anual a cambio de privilegios específicos para la monarquía hispánica. El último jefe de Estado español en tomar posesión de este honorífico título fue el Rey Juan Carlos I, padre del actual monarca, en febrero de 1977, un precedente que ahora sigue **Felipe VI** en esta significativa ceremonia en **Roma**. Mons. José Jaime Brosel, el único canónigo español de los doce en activo de la basílica y también rector de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, acogerá al Rey este viernes, resaltando que este vínculo “nace del corazón de España y de su profunda devoción mariana”.
**Huellas de España en el Arte y la Historia de la Basílica**
La profunda huella española en Santa María la Mayor se manifiesta en numerosos detalles arquitectónicos y artísticos que, a menudo, pasan desapercibidos para el visitante. En el atrio de la basílica, una imponente estatua de Felipe IV, antepasado directo del Rey actual, es testimonio de esta conexión. Diseñada por el célebre Gian Lorenzo Bernini y ejecutada por su discípulo Girolamo Lucenti, la obra fue inaugurada en 1692, bajo el patrocinio del entonces embajador de España, el Duque de Medinaceli.
La riqueza de la **Corona española** también dejó su impronta en el interior del templo. El artesonado dorado del techo, por ejemplo, fue embellecido con el oro traído de América, un regalo de los Reyes Católicos que el cardenal Rodrigo de Borja, futuro Papa Alejandro VI (1492-1503) y archipreste de la basílica, destinó a este fin. En dicho artesonado lucen tanto el escudo de Alejandro VI como el de su familia, los Borja, otra dinastía papal de origen español. Otro Pontífice español, Calixto III, también de la familia Borja, enriqueció la basílica con diversas donaciones, incluyendo la tiara de plata y oro con la que fue coronado en 1455, si bien esta joya se perdió durante el saqueo de **Roma** por las tropas napoleónicas.
**La Reliquia de la Sagrada Cuna y otros Lazos Espirituales**
**Santa María la Mayor** es también conocida como el “Belén de Occidente” por albergar la venerable reliquia del pesebre, que según la tradición acogió al Niño Jesús. Aquí se celebró por primera vez la Misa de Nochebuena, una tradición que los Papas mantuvieron. El relicario original de la Sagrada Cuna, un obsequio de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, fue lamentablemente sustraído en 1797 durante la ocupación napoleónica. No obstante, la generosidad española volvió a manifestarse cuando María Manuela Pignatelli de Aragón y Gonzaga, Duquesa de Villahermosa, financió un nuevo relicario, obra de Giuseppe Valadier, en 1803, asegurando la continuidad de este tesoro.
Otros lazos históricos incluyen el mausoleo del Cardenal español Francisco de Toledo (1532-1596), el primer jesuita en alcanzar la dignidad cardenalicia, ubicado en la nave izquierda de la basílica. Además, el templo tiene un significado especial para la Compañía de Jesús, ya que San Ignacio de Loyola, fundador de la orden, eligió este venerable lugar para celebrar su primera Misa como sacerdote el 25 de diciembre de 1538, antes de la fundación de su compañía.
**La Obra Pía de España y su Renovación en el Siglo XX**
El vínculo entre **España** y Santa María la Mayor recibió un impulso legal crucial en 1747, cuando Inocencio X, a través de la bula *Sacra Apostolatus*, formalizó la **Obra Pía de España**. Este documento apostólico delineó con precisión su naturaleza, dotación y responsabilidades, especificando la administración de sus rentas y los derechos del Rey de España. La Obra Pía estableció donaciones regias y beneficios espirituales, como ceremonias eucarísticas solemnes para pedir por el monarca, la familia real y la prosperidad del reino en fechas significativas como la Fiesta de los Fieles Difuntos o el día de San Ildefonso de Toledo. Aunque esta relación se vio disminuida tras la unificación italiana en 1861, los lazos históricos y la devoción se mantuvieron sólidos a lo largo de los siglos.
Un hito jurídico determinante en el siglo XX fue la bula papal *Hispaniarum fidelitas*, firmada por Pío XII el 5 de agosto de 1953. Este documento trascendental, promulgado apenas tres semanas antes de la firma del concordato entre España y la Santa Sede, reconoció y renovó toda la histórica tradición de devoción española y su conexión con **Santa María la Mayor**. Estableció, entre otras disposiciones, que uno de los canónigos debe ser de nacionalidad española y designó tres días al año para la celebración de Misas solemnes por el Rey de España y el pueblo español: la Asunción (15 de agosto), la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y la festividad de San Fernando III el Santo (30 de mayo).
El compromiso español con la basílica se ha mantenido vigente hasta tiempos recientes. En 2018, la empresa española Endesa asumió la renovación del sistema de iluminación del templo, una mejora significativa inaugurada con la presencia de los Reyes Juan Carlos I y Sofía, padres del actual monarca. Este continuo apoyo material y espiritual reafirma la perdurable conexión entre la **Monarquía española** y uno de los templos marianos más importantes del **catolicismo**, un lazo que **Felipe VI** honrará con su próxima visita a la **Basílica**.




