Miles de personas, mayoritariamente jóvenes, se congregaron este fin de semana en el corazón de la Ciudad de México para la Marcha por la Vida 2026. La enérgica movilización juvenil llenó las calles de consignas como “¡Vida sí, aborto no!”, “¡La vida es una victoria!” y “¡Somos la generación provida!”, reafirmando su compromiso con la defensa de la vida desde la concepción. Este evento anual se celebró en un contexto significativo: el aniversario de la reforma legislativa aprobada el 24 de abril de 2007, que permitió la interrupción legal del embarazo en la capital hasta las 12 semanas de gestación.
Desde aquella decisión de 2007, la Secretaría de Salud Pública de Ciudad de México reporta casi 300,000 abortos practicados en la capital hasta 2025. Esta legislación sirvió de precedente, extendiendo el marco legal del aborto a 24 estados del país. Este panorama fue el catalizador que impulsó a activistas y ciudadanos a manifestarse con determinación contra las normas actuales.
La jornada comenzó temprano, con grupos de amigos, familias enteras y jóvenes convocados por diversas parroquias y organizaciones, reunidos en el emblemático Monumento a la Revolución. Desde este punto icónico, el contingente avanzó en una procesión vibrante hacia el Congreso de la Ciudad de México. Los organizadores estimaron unos 2,000 asistentes, quienes con cánticos, tambores y pancartas, expresaron su disconformidad con las actuales políticas de interrupción del embarazo. Entre la multitud destacaban pañuelos azules y camisetas con mensajes explícitos en favor de la maternidad y la protección del no nacido.
La juventud, como eje central de la movilización, aportó voces poderosas a la causa. Macarena Muñoz, una joven de 22 años, compartió su motivación con los medios presentes. “Estamos aquí para demostrar que la juventud provida en México es una realidad, presente en todos los estados, y que anhelamos un cambio en estas legislaciones. No queremos que el aborto sea despenalizado”, afirmó con convicción. Para Muñoz, es crucial que la sociedad comprenda que la defensa de derechos fundamentales, como los de las mujeres, debe comenzar por el reconocimiento del valor intrínseco de la vida humana.
El avance de las reformas legislativas sobre el aborto ha sido particularmente notorio en los últimos años. Aunque la despenalización inicial se dio en la capital en 2007, un impulso significativo ocurrió durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), cuando el partido MORENA, con mayoría legislativa, facilitó cambios en al menos 12 estados. Con el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum el 1 de octubre de 2024, y el continuo respaldo de MORENA, nuevas reformas se aprobaron en Jalisco, Michoacán, San Luis Potosí, Zacatecas, Estado de México, Chiapas, Nayarit, Chihuahua, Campeche, Yucatán y Tabasco, ampliando el alcance de la legislación.
Reflejo de esta diversidad geográfica, la marcha atrajo a participantes de distintas regiones del país, con asistentes provenientes de al menos 20 ciudades. Regina Hinojosa, de 24 años, viajó desde Puebla para unirse. Lamentó que, pese a los años transcurridos desde la legalización del aborto, no se hayan materializado “cosas positivas para la mujer”. En su opinión, la mujer mexicana merece leyes que prioricen su bienestar y el de su bebé, más allá de cualquier otra agenda.
Juan Pablo Perea, de 21 años, originario de Michoacán, también emprendió el viaje a la capital. Su mensaje fue claro: “Corresponde a nosotros, los jóvenes, luchar por esto. Ya no somos solo el futuro del país; somos el presente. Si no actuamos ahora, nadie lo hará”. A pesar de reconocer que la batalla “parece que se está perdiendo”, Perea hizo un llamado a otros jóvenes a involucrarse, enfatizando que “sin la vida, no hay futuro”.
La movilización contó además con la participación de legisladores comprometidos con la causa provida. Entre ellos se encontraba Juliana Rosario Hernández Quintanar, diputada del Partido Acción Nacional (PAN) por Querétaro, quien ha promovido iniciativas como la declaración del 25 de marzo como el “Día de la Vida”. Hernández Quintanar subrayó la necesidad de implementar más leyes que amparen a las personas vulnerables, incluyendo a los no nacidos. “No hay mejor causa que luchar por la vida, porque la vida es futuro, es esperanza, y hoy en México tenemos una gran demanda con la vida”, declaró. Enfatizó la “gran deuda” del país en esta materia y reiteró el deber político de defender estas causas.
Rodrigo Baños, de 20 años, invitó a sus pares a participar con “actitud y determinación” en la defensa de los derechos humanos, especialmente de la mujer y el no nacido. Siguiendo el ejemplo de generaciones anteriores, Baños expresó: “Ahora nos toca a nosotros este momento para salir a luchar. Somos jóvenes, no tenemos nada que perder, hay que darlo todo”.
El manifiesto final de la marcha, leído al término del recorrido, resonó con un mensaje directo a la juventud mexicana y a aquellos que “quisieron convencernos de rendirnos”. Declaró con firmeza: “Nos negamos; somos una generación que no se acostumbra, que no se vende, que no se calla, que no se rinde. No vamos a darnos por vencidos. No vamos a cansarnos de defender la verdad. No vamos a dejar de amar a México”. Un cierre potente para una manifestación que busca influir decisivamente en el rumbo legislativo y social del país.








