En las próximas semanas, el estado de Coahuila, en el norte de México, se prepara para un crucial proceso electoral que definirá la composición de su Congreso local. En este contexto de intensa actividad política, los obispos de las diócesis que integran la entidad han dado un paso significativo al difundir una guía destinada a orientar el voto de los ciudadanos, enmarcada en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Esta iniciativa busca promover una participación ciudadana informada y responsable ante la elección de los futuros legisladores.

El calendario electoral en Coahuila marca el inicio de las campañas el 5 de mayo, con una duración que se extenderá hasta el 3 de junio. Cuatro días después, el 7 de junio, los ciudadanos acudirán a las urnas para elegir a los 25 diputados locales. Estos representantes serán los encargados de formular y modificar las leyes estatales durante los próximos tres años, un periodo de vital importancia para el desarrollo y la gobernabilidad de la entidad. Actualmente, Coahuila está bajo la administración de Manolo Jiménez Salinas, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), formación que ostenta también la mayoría en el Congreso local. Es en este escenario donde los obispos de Saltillo, Torreón y Piedras Negras hicieron público un comunicado el 1 de mayo, detallando una serie de principios esenciales para evaluar las propuestas de los candidatos.

**Pilares para un Voto Informado y Ético**

El documento episcopal subraya que la base de toda acción legislativa y política debe ser el respeto irrestricto a la dignidad humana. Los prelados enfatizaron que cualquier persona aspirante a un cargo público debe comprometerse a defender este principio fundamental. Esto implica que las leyes deben garantizar la protección de lo más esencial: el derecho a la vida desde su concepción hasta su fin natural, la institución familiar como núcleo social, la libertad de conciencia individual y la promoción de una paz duradera. Asimismo, los obispos recalcaron que los candidatos deben actuar con total independencia de intereses particulares, velando por los sectores más vulnerables y marginados de la sociedad, y fomentando la unidad social.

Un segundo pilar esencial es la búsqueda incansable del bien común. Los líderes religiosos explicaron que este concepto debe materializarse en una legislación que beneficie a todos los ciudadanos, sin exclusiones. Alertaron sobre las consecuencias negativas de las malas decisiones políticas, que recaen principalmente sobre los más desfavorecidos. Por ello, instaron a la comunidad a unirse en la construcción de “oasis de paz”, donde prevalezcan la justicia y la equidad. Además, la guía episcopal destacó que una política verdaderamente responsable debe promover una distribución equitativa de los recursos. Este factor es considerado indispensable para fomentar la armonía y la paz, tanto a nivel local como en el ámbito nacional.

**Solidaridad y Subsidiariedad: Claves para el Progreso Social**

La importancia de la solidaridad fue otro punto crucial en el mensaje de los obispos. Hicieron un llamado a la acción frente a desafíos contemporáneos como la migración, el desempleo persistente y la creciente escasez de agua. En este sentido, afirmaron que la elección de los ciudadanos debe favorecer aquellos programas y propuestas que impulsen la justicia social y fortalezcan la fraternidad entre las personas.

Complementariamente, el principio de subsidiariedad fue resaltado como un elemento vital para la gobernanza. Los obispos indicaron que la legislación de Coahuila debe respetar la autonomía inherente de las comunidades locales y de la sociedad civil organizada. Esto significa que la intervención estatal debe ocurrir solo cuando sea estrictamente necesario para ayudar, evitando en todo momento anular o suplantar la iniciativa ciudadana, que es fuente de creatividad y soluciones locales.

**Criterios para el Discernimiento Electoral**

Más allá de los principios, el comunicado ofrece criterios concretos para que la población ejerza un discernimiento informado. Exhorta a los votantes a ir más allá de las promesas de campaña, investigando la trayectoria, los valores éticos y la capacidad real de los candidatos para legislar. Se enfatizó la necesidad de evaluar si los aspirantes priorizan el bien común por encima de los intereses partidistas y si mantienen una relación cercana y auténtica con la comunidad a la que buscan representar.

Los prelados también hicieron un llamado a privilegiar perfiles con una “honorabilidad intachable”, es decir, candidatos cuya integridad moral sea incuestionable. Asimismo, advirtieron sobre los peligros de proyectos “inmediatistas o populistas”, que a menudo prometen soluciones rápidas sin considerar las consecuencias a largo plazo o la sostenibilidad de las propuestas.

Finalmente, los obispos recordaron que la responsabilidad ciudadana no concluye el día de las elecciones. Subrayaron la importancia de exigir el cumplimiento de las promesas de campaña y la rendición de cuentas por parte de los elegidos, fomentando una cultura de transparencia y supervisión constante.

Para acompañar este trascendental proceso electoral, los líderes religiosos invitaron a los fieles a unirse en oración, tanto en el seno familiar como en pequeñas comunidades y durante las celebraciones litúrgicas. Concluyeron su mensaje invocando la intercesión de la Virgen de Guadalupe, confiando en que, movidos por la fe y el amor a la patria, se puedan sentar las bases para un futuro más justo, solidario y pacífico para Coahuila. Esta guía representa un llamado a la conciencia cívica y espiritual, buscando que las elecciones locales sean un verdadero motor de transformación social.

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