Kampala, Uganda – La Conferencia Episcopal de Uganda ha instado a la comunidad católica a conmemorar el Día de los Mártires el próximo 3 de junio mediante liturgias y jornadas de oración en las parroquias y diócesis del país. Esta directriz surge como respuesta a la decisión del Gobierno de aplazar las tradicionales celebraciones nacionales que cada año congregan a millones de fieles en el Santuario de Namugongo, una medida adoptada para mitigar el riesgo de contagio ante el brote de ébola en la vecina República Democrática del Congo (RDC).
La suspensión de la multitudinaria peregrinación, anunciada el 17 de mayo por el presidente de Uganda, Yoweri Kaguta Museveni, se realizó tras exhaustivas consultas con autoridades sanitarias y líderes religiosos. El mandatario explicó que el objetivo primordial es salvaguardar la salud pública, especialmente ante el intenso flujo de peregrinos que suelen llegar al país desde el este de la RDC, epicentro de la actual crisis sanitaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró recientemente una emergencia de salud pública internacional debido a este brote, identificado como la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, lo que subraya la gravedad de la situación.
En un comunicado emitido el 18 de mayo, la Conferencia Episcopal de Uganda reconoció la necesidad de esta medida preventiva. Sin embargo, los obispos ugandeses enfatizaron que, a pesar de la suspensión temporal de la gran peregrinación nacional, la conmemoración de los mártires sigue siendo un “profundo testimonio de fe, valentía, fidelidad a Cristo y compromiso firme con los valores cristianos”. Este pronunciamiento busca recordar a los fieles el significado espiritual de la festividad, más allá de su formato presencial masivo.
“Las diócesis y parroquias están animadas a celebrar el día bajo la orientación del obispo diocesano y de las autoridades gubernamentales competentes”, indicaron los prelados en su declaración. Esta exhortación promueve una celebración descentralizada que permite mantener viva la tradición y la devoción, al tiempo que se adhieren a las precauciones sanitarias establecidas por el Estado.
Además de las celebraciones locales, los obispos invitaron a todos los fieles a unirse “en oración por nuestra nación, por los trabajadores de la salud y por todos los afectados por las circunstancias que hicieron necesario el aplazamiento”. Esta petición de oración colectiva refleja una postura de solidaridad y esperanza en tiempos de adversidad, buscando el apoyo espiritual para quienes enfrentan la primera línea de la emergencia sanitaria y para quienes sufren sus consecuencias.
La Conferencia Episcopal también hizo un llamado enérgico a la población para que siga rigurosamente las directrices emitidas por el Gobierno y el Ministerio de Salud en relación con el riesgo provocado por el ébola. “Como pastores del pueblo de Dios, invitamos a todos los fieles a permanecer calmados, en oración, unidos y llenos de esperanza”, expresaron los obispos en el texto firmado por el presidente de la Conferencia Episcopal de Uganda y Obispo de Kiyinda-Mityana, Monseñor Joseph Antony Zziwa. Este mensaje busca infundir tranquilidad y promover la unidad en un momento donde la desinformación o el pánico podrían exacerbar la crisis.
El Día de los Mártires de Uganda es una de las festividades más significativas para la comunidad católica africana, atrayendo anualmente a millones de peregrinos no solo de Uganda, sino también de países vecinos como Kenia, Tanzania, Ruanda, Burundi y la propia RDC. El Santuario de los Mártires de Namugongo, a unos 15 kilómetros de la capital, Kampala, es el principal punto de congregación, consolidándose como uno de los mayores centros de peregrinación católica en el continente.
La festividad rinde homenaje a 45 conversos cristianos —22 católicos y 23 anglicanos— que fueron brutalmente asesinados entre 1885 y 1887 por orden del rey Mwanga II del antiguo reino de Buganda. Su crimen: negarse a renunciar a su fe cristiana, lo que simboliza un acto de resistencia y devoción inquebrantable. Entre ellos se encuentran San Carlos Lwanga y 21 compañeros católicos, cuya heroica defensa de la fe fue reconocida universalmente cuando fueron canonizados en 1964 por el Papa San Pablo VI. Su testimonio no solo es considerado uno de los pilares fundamentales de la identidad católica en Uganda, sino también un poderoso símbolo de fe, coraje y martirio para toda África.
En este contexto de emergencia sanitaria, la decisión de aplazar las celebraciones masivas, si bien dolorosa para muchos fieles, prioriza la vida y la salud de la población, reafirmando la responsabilidad cívica y eclesiástica ante una amenaza global. La adaptación a un formato de conmemoración local demuestra la resiliencia de la fe y la capacidad de la Iglesia para guiar a sus fieles incluso en circunstancias excepcionales.








