21 mayo, 2026

**Iquitos, Perú –** La Iglesia Católica en la región Loreto, epicentro de la Amazonía peruana, ha elevado su voz de profunda preocupación, angustia e indignación ante los alarmantes niveles de pobreza, corrupción endémica y el persistente abandono estatal que padece su población. En un contundente pronunciamiento emitido el 19 de mayo, los líderes pastorales de la zona advirtieron sobre una realidad socioeconómica que castiga particularmente a las comunidades indígenas.

El comunicado, firmado por el monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo, Vicario Apostólico de Iquitos; el monseñor Jesús María Aristín Seco, Vicario Apostólico de Yurimaguas; y César Luis Caro Puértolas, Administrador Apostólico del Vicariato de San José del Amazonas, junto a los consejos de misión y numerosas parroquias, subraya la crítica situación. Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Loreto ostenta la segunda tasa más alta de pobreza monetaria a nivel nacional, alcanzando un preocupante 40.1%. Este porcentaje implica que un sector significativo de la población carece de los ingresos mínimos para cubrir la canasta básica de consumo, que incluye alimentación, salud y educación, un hecho que los obispos y pastores “constatan cada día”.

La denuncia de los vicariatos apostólicos resuena con los hallazgos de diversas investigaciones e informes oficiales que han documentado la arraigada pobreza, la corrupción sistémica y la debilidad institucional que caracterizan a Loreto. Un estudio de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) revela que los niveles de pobreza en la región continúan superando el promedio nacional, con cerca de un tercio de sus habitantes aún inmersos en la pobreza, a pesar de las inversiones públicas realizadas en los últimos años.

La magnitud del problema se agrava por la inconducta funcional. La Contraloría General de la República, en un informe, destacó que Loreto perdió más de 476 millones de soles (aproximadamente 129 millones de dólares) en 2019 debido a actos de corrupción e inconducta funcional. Esta cifra representa un alarmante 12% del presupuesto público ejecutado en la región durante ese año, recursos que podrían haber sido destinados a mejorar la calidad de vida de los loretanos.

Asimismo, el informe “La conflictividad social en la región Loreto” de International IDEA, publicado a mediados de 2026, reafirma que la región enfrenta complejos desafíos “sociales, políticos, económicos y ambientales”. Estos problemas están intrínsecamente ligados a la pobreza, el desempleo, la corrupción y una marcada desconfianza en las autoridades, alimentada por “frecuentes y graves casos de corrupción e impunidad”. Los líderes católicos expresaron su “preocupación y dolor” por este contexto que condena a un gran número de personas a la pobreza o pobreza extrema.

La situación de vulnerabilidad económica se extiende a una considerable porción de la población. El comunicado advierte que el 32.8% de los habitantes se encuentra en riesgo de caer en la pobreza ante cualquier cambio adverso en su economía, pues sus ingresos apenas cubren la canasta básica. Esta vulnerabilidad es aún más pronunciada entre las comunidades originarias; el 46.2% de los hogares cuyo jefe de familia habla una lengua indígena amazónica se ve directamente afectado por estas condiciones.

Los obispos y administradores apostólicos lamentaron el “sentimiento general de abandono por parte del Estado”. Denunciaron que, a pesar de que tanto el Gobierno Regional de Loreto como las municipalidades disponen de los recursos necesarios, la calidad de vida de la población no mejora. Este estancamiento, aseveraron, evidencia una clara “falta de voluntad política de servicio al bien común por parte de los gestores públicos”. Adicionalmente, enfatizaron que “la corrupción perpetúa la pobreza e impide el desarrollo de nuestra región”, lo que a su vez genera “constantes conflictos sociales, tensión y episodios de violencia”, como los recientes incidentes ocurridos en el río Corrientes, que mantienen a Loreto como la región con mayor conflictividad social en Perú.

Frente a este desolador panorama, los pastores de la Amazonía peruana han hecho un enérgico llamado a las autoridades. Exhortaron a trabajar “con dedicación y responsabilidad” para cerrar las brechas de pobreza que asolan a los pueblos amazónicos, gestionando “los fondos públicos con honestidad y transparencia”.

En su mensaje, los líderes eclesiales recordaron las palabras del Papa Francisco en su encíclica *Fratelli tutti*, citando que “es un acto de amor igualmente indispensable esforzarse por organizar y estructurar la sociedad para que el prójimo no se encuentre en la pobreza”. Esta referencia subraya el imperativo moral de construir una sociedad más justa y equitativa.

Además, los vicariatos lanzaron un llamado a la ciudadanía para ejercer un voto responsable, “eligiendo a los candidatos más capacitados y fiables para buscar el bien común por encima del interés particular o partidario”. En esta línea, el Papa León XIV, el actual Pontífice, ha enfatizado la urgencia de la situación, afirmando que “debemos comprometernos cada vez más para resolver las causas estructurales de la pobreza. Es una urgencia que no puede esperar”. Este pronunciamiento del Santo Padre refuerza la necesidad de acciones inmediatas y profundas para transformar la realidad de regiones como Loreto.

Finalmente, los líderes católicos concluyeron que enfrentar esta compleja realidad “es tarea de todos y llamada apremiante de Dios, que continúa escuchando el clamor del pueblo pobre y vulnerable”. La Iglesia en la Amazonía peruana se posiciona así como una voz crítica y propositiva, instando a la acción colectiva para construir un futuro más digno para sus comunidades.

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