El mundo del marketing y la opulencia empresarial puede parecer una antítesis del servicio religioso, pero para Scott Vincent Borba, esta es precisamente la trayectoria que ha seguido. Conocido por cofundar e.l.f. Cosmetics, una marca que revolucionó la industria de la belleza con productos éticos y asequibles, Borba se prepara ahora para un capítulo radicalmente distinto: la ordenación sacerdotal en la Diócesis de Fresno, California. Su viaje, desde las salas de juntas repletas de estrategias de marca hasta el altar de una parroquia, es un testimonio de una profunda conversión y una renovada vocación espiritual.
Borba fue una figura clave en la creación de e.l.f. Cosmetics en 2004, una empresa que fundó junto a Alan y Joseph Shamah. La marca, cuyas siglas significan “eyes, lips, face” (ojos, labios, rostro), ganó una inmensa popularidad a mediados de la década de 2010. Su éxito se basó en una combinación de precios competitivos y un compromiso con productos “libres de crueldad animal”, resonando con un público cada vez más consciente. Para 2014, e.l.f. Cosmetics ya había alcanzado la notable cifra de 100 millones de dólares en ventas, consolidando el estatus de Borba como un magnate de la belleza. Su vida en aquel entonces se caracterizaba por el lujo y las comodidades que la riqueza material puede ofrecer.
Sin embargo, en el apogeo de su carrera, al cumplir los 40 años, Borba comenzó a experimentar una inquietud que el éxito económico no podía llenar. Fue en este periodo cuando una vocación latente, sentida por primera vez a los diez años, resurgió con fuerza. Durante una entrevista con “EWTN News Nightly”, Borba confesó que había “huido del llamado y, en el proceso, también huía de mi fe” en su juventud, sintiéndose indigno. Pero esta vez, el llamado era ineludible.
El punto de inflexión llegó a través de una “conversión muy grande”, según sus propias palabras. Mientras se encontraba en una fase de transición entre distintos proyectos empresariales, una noche en una fiesta, a pesar de estar rodeado de todo lo que la riqueza podía comprar, Borba se dio cuenta de lo “solo, vacío y poco amado” que se sentía. Esta epifanía, que él describe como una “gracia” divina, le permitió confrontar su infelicidad. Fue entonces cuando elevó una oración fundamental: “Ayúdame a ser el hombre que creaste para que fuera, pero no puedo hacerlo sin tu ayuda”. Este momento marcó la entrada del amor y la misericordia en su vida de una manera transformadora.
A partir de ahí, el camino de Borba tomó un giro radical. Decidió desprenderse de sus posesiones más ostentosas. La venta de uno de sus coches de lujo, cuyos beneficios fueron destinados íntegramente a obras de caridad, le abrió los ojos al impacto positivo que podía generar en la vida de personas necesitadas. “Esa fue la llave que Dios, Nuestro Señor, usó conmigo para abrir de par en par las compuertas para que el resto se fuera”, compartió, refiriéndose a su creciente deseo de donación y servicio.
En 2019, Scott Borba tomó la decisión trascendental de renunciar a la fortuna acumulada con e.l.f. Cosmetics, donando la totalidad de sus bienes a diversas organizaciones benéficas. Este acto de desprendimiento marcó su ingreso al Seminario de San Patricio en Menlo Park, California, bajo el auspicio de la Diócesis de Fresno. La transición de una vida de mansiones a “vivir en una habitación minúscula” fue, como él mismo admitió, uno de los aspectos más desafiantes. El seminario, según Borba, ofrece un espacio para confrontar el apego material y discernir la voluntad divina. “Para mí, se trató de tener que renunciar a eso. Me costó años sentirme cómodo, pero ahora tengo muchísima paz sabiendo que no tengo muchas posesiones y que puedo viajar y centrarme en donde me lleven el ministerio y Nuestro Señor”, explicó.
El proceso de entrega a la voluntad de Dios ha sido liberador para Borba. “Una vez que me rendí a Él y comprendí la realidad de por qué estoy aquí —por qué estamos todos aquí—, que es para volver a la unión con Él, mi vida cambió literalmente”, afirmó. Este camino culminó el 21 de junio de 2025, cuando fue ordenado diácono transitorio, un paso previo e indispensable para el sacerdocio. Ahora, Scott Borba se prepara para su ordenación sacerdotal, programada para este 23 de mayo, un evento que marcará su plena dedicación al servicio de la Iglesia.
A quienes puedan estar sintiendo una llamada similar en sus vidas, Borba les ofrece un mensaje de aliento y esperanza: “no rendirse”. Instó a aquellos que se sienten indecisos a pedirle a Dios paciencia y guía en su camino actual. Sin embargo, enfatizó la importancia de orientar la vida hacia lo divino. “Si nos orientamos hacia Dios ahora mismo, Él se encarga de todo por nosotros en esta vida, además de prepararnos para la siguiente”, señaló. La clave, según el futuro sacerdote, reside en hacer la voluntad de Dios, lo que invariablemente conduce a la alegría, el amor y un verdadero éxito alineado con la providencia divina. “Ponlo a Él primero y todo encajará, lo prometo”, concluyó Borba, un hombre que ha encontrado su verdadero propósito no en las ganancias, sino en la entrega.








