24 mayo, 2026

Catacaos, Perú – En un gesto de profunda trascendencia para la Iglesia católica en Perú, monseñor Jordi Bertomeu, el comisario pontificio encargado del caso del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), ofreció este sábado un pedido de perdón a la comunidad campesina de Catacaos, en la región de Piura. La disculpa, pronunciada durante una Misa de desagravio en la parroquia San Juan Bautista, se da en el contexto de un prolongado litigio por tierras que enfrenta a la comunidad con una entidad presuntamente vinculada al Sodalicio.

Mons. Bertomeu, cuya misión fue designada por el Papa Francisco para investigar y reparar los abusos cometidos por miembros del SCV, expresó un sentido arrepentimiento por la tardanza institucional. “Hoy estamos aquí para pedirles perdón en nombre de la Iglesia. Hemos llegado tarde, tendríamos que haber llegado hace veinte años, y lo sentimos de verdad. Discúlpennos. Ofrézcannos su perdón porque también nosotros lo necesitamos”, afirmó el prelado. Este reconocimiento público de error y dilación subraya la determinación del Pontífice de confrontar las fallas del pasado y buscar la reconciliación.

El comisario pontificio también hizo un llamado a la colaboración para sanar las heridas y restaurar la confianza. “Ayúdennos también ustedes a restaurar nuestra alma de Iglesia (…) porque queremos hacer un camino de reconciliación”, agregó, instando a la comunidad de Catacaos a participar activamente en este proceso de reparación y reconstrucción de la relación con la institución eclesiástica.

La raíz del conflicto radica en una disputa territorial entre la comunidad de Catacaos y la Asociación Civil San Juan Bautista (ACSJB). Si bien diversos medios de comunicación y los propios miembros de la comunidad han señalado lazos entre esta asociación y el Sodalicio de Vida Cristiana, la ACSJB ha negado explícitamente dicha vinculación en su sitio web. Sin embargo, la persistencia del litigio y las acusaciones de la comunidad llevaron el caso a la atención de la misión especial encabezada por Mons. Bertomeu y Mons. Charles Scicluna, enviados por el Santo Padre Francisco para abordar los complejos desafíos derivados de los abusos y la mala gestión dentro del Sodalicio.

La presencia de una delegación de alto nivel de la Iglesia peruana en Catacaos resaltó la seriedad del evento. Asistieron a la ceremonia el cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima; monseñor Luciano Maza Huamán, arzobispo de Piura; monseñor Gilberto Alfredo Vizcarra, obispo de Trujillo; el obispo de Chulucanas, monseñor Cristóbal Mejía; y el cardenal Pedro Barreto, arzobispo emérito de Huancayo. Su participación colectiva enfatizó el apoyo unificado del episcopado peruano a este gesto de contrición y búsqueda de justicia.

Durante su homilía, el cardenal Castillo reafirmó el compromiso de la Iglesia con la comunidad de Catacaos, apoyando sus reclamos en el litigio de tierras. El purpurado hizo hincapié en que el pedido de perdón es solo el inicio de un proceso más amplio. “Nosotros hemos hecho un gesto que es un signo, un símbolo de lo que debemos hacer todos, pero nos queda la tarea de cómo vamos a recomponer. Y eso sigue siendo un deber permanente hasta que no se restituya”, manifestó el cardenal, señalando la importancia de la restitución como un componente esencial de la auténtica reconciliación y justicia.

Este acto de desagravio se enmarca en la serie de acciones emprendidas por el Papa Francisco para reformar y sanear el Sodalicio de Vida Cristiana. El Santo Padre tomó una decisión trascendental al disponer la disolución de esta sociedad de vida apostólica en abril de 2025, un paso que subrayó la gravedad de los problemas internos de la organización. Desde entonces, el Pontífice ha encomendado a Mons. Bertomeu la tarea de liderar un proceso integral que no solo busca desmantelar las estructuras problemáticas, sino también asegurar la reparación adecuada a las víctimas de abusos. La visita a Catacaos y el pedido de perdón son, por tanto, una manifestación concreta de este compromiso del Papa Francisco con la justicia social y la reparación de los errores históricos de la Iglesia.

El “camino de reconciliación” propuesto por Mons. Bertomeu y respaldado por los obispos peruanos, incluido el cardenal Castillo, busca sentar las bases para una nueva relación entre la Iglesia y las comunidades afectadas. Este esfuerzo es crucial no solo para la comunidad de Catacaos y las víctimas del Sodalicio, sino también para la credibilidad y la misión evangelizadora de la Iglesia católica en Perú, que bajo el liderazgo del Papa Francisco, se esfuerza por ser una institución de servicio y justicia.

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