12 junio, 2026

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), que opera bajo la inspiración y el compromiso pastoral del Papa León XIV, ha emitido un urgente llamamiento para salvaguardar a la población de Tiro, en el sur del Líbano. La petición surge tras una serie de bombardeos perpetrados por Israel el pasado 9 de junio, que dejaron un saldo de al menos nueve fallecidos y decenas de heridos, intensificando la ya precaria situación humanitaria en la región. El impacto de estos ataques no solo ha cobrado vidas y generado sufrimiento, sino que también ha afectado gravemente el vasto patrimonio cultural de la zona, una dimensión que ACN ha enfatizado en su pronunciamiento.

Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN, articuló la preocupación de la organización con una clara apelación a la comunidad internacional y a las partes involucradas. “Hacemos un llamado a todos aquellos que tienen responsabilidad e influencia para que hagan todo lo posible por evitar más sufrimiento, desplazamientos y destrucción”, afirmó Lynch. Subrayó la imperiosa necesidad de respetar la dignidad humana en medio del conflicto y de garantizar la protección de la población civil, así como la integridad de los lugares religiosos y las históricas comunidades que han habitado Tiro por siglos.

La situación en Tiro es particularmente alarmante dada su relevancia histórica y espiritual. La ciudad costera posee un legado milenario que la conecta profundamente con la historia del cristianismo, albergando iglesias y barrios antiguos que son testimonio viviente de una fe arraigada desde tiempos apostólicos. La UNESCO, reconociendo su valor incalculable, la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1984. Este estatus, sin embargo, no ha logrado blindarla de las consecuencias del conflicto regional, poniendo en riesgo no solo vidas humanas sino también un fragmento vital de la herencia cultural y religiosa de la humanidad.

El pronunciamiento de Lynch se produce después de recibir un mensaje directo del Arzobispo greco-católico melquita de Tiro, Monseñor Georges Iskandar, quien expresó su profunda inquietud por la seguridad de sus feligreses y la preservación de la presencia cristiana. “Nos preocupa especialmente la seguridad de los habitantes del histórico barrio cristiano y la preservación de una presencia cristiana arraigada en Tiro desde los tiempos apostólicos”, reiteró Lynch, destacando el vínculo duradero de ACN con estas comunidades.

La organización pontificia ha mantenido una relación estrecha y activa con la población de Tiro durante muchos años, brindando asistencia y apoyo constante. “Conocemos personalmente a estas comunidades. Hemos visitado sus hogares, rezado en sus iglesias y sido testigos de su determinación por mantener una presencia cristiana en esta ciudad histórica a pesar de las numerosas dificultades”, enfatizó Lynch, recalcando el compromiso personal y la comprensión profunda de ACN hacia los desafíos que enfrentan los habitantes de la región.

La labor de Ayuda a la Iglesia Necesitada, como fundación dependiente de la Santa Sede, se inscribe en la visión pastoral del Santo Padre León XIV, quien ha reiterado en múltiples ocasiones su llamado a la paz y a la protección de los más vulnerables en zonas de conflicto. Este compromiso global de la Iglesia, articulado a través de organizaciones como ACN, busca no solo la ayuda material sino también el acompañamiento espiritual y moral de las comunidades que sufren persecución o violencia. La voz de ACN en este contexto resuena como un eco del magisterio del Papa León, que aboga por el diálogo, el cese de hostilidades y la construcción de la paz en las regiones azotadas por la guerra.

Para concluir su llamamiento, Lynch invitó a los fieles de todo el mundo a unirse en oración por el pueblo de Tiro y por todo el Líbano. “Rezamos por la paz, la seguridad y la estabilidad, y reafirmamos nuestro compromiso de permanecer junto a la Iglesia local mientras continúa sirviendo a quienes se ven afectados por el miedo, la incertidumbre y el conflicto”, concluyó la presidenta ejecutiva de ACN. La organización se mantiene firme en su misión de apoyar a las comunidades cristianas que, pese a las adversidades, luchan por preservar su fe y su identidad en una de las regiones más volátiles del planeta.

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