20 junio, 2026

La Santa Sede ha dado un paso significativo en su compromiso global contra los abusos al publicar este sábado los estatutos actualizados de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores. Esta medida, aprobada por el Papa León XIV, busca fortalecer la labor de la Iglesia en la salvaguarda de niños y adultos vulnerables en todo el mundo. La Comisión, un organismo consultivo de la Curia Romana, fue instituida inicialmente por el Papa Francisco en marzo de 2014 con la misión de promover la dignidad y protección de los más frágiles.

Estos nuevos estatutos, que estarán en vigor “ad experimentum” por un período de tres años, representan una evolución de las normativas de 2015. Su actualización responde a la necesidad de adaptar la institución a la estructura renovada de la Curia Romana, establecida por la Constitución Apostólica *Praedicate Evangelium*, promulgada por el Papa Francisco. Este ajuste subraya la continuidad del compromiso eclesial con la transparencia y la rendición de cuentas en la prevención de abusos.

El Arzobispo Thibault Verny, presidente de la Comisión, enfatizó la trascendencia de estas directrices. “Los estatutos marcan un avance crucial en la profundización de nuestra responsabilidad compartida de proteger y cuidar a los más vulnerables”, declaró Verny. Añadió que estas normativas reflejan un profundo ejercicio de escucha hacia las víctimas y sobrevivientes de abusos, así como la valiosa experiencia de expertos en tutela y de las iglesias locales, reafirmando que la protección de los menores sigue siendo una prioridad central para la Iglesia.

Según las disposiciones aprobadas, la Pontificia Comisión para la Protección de Menores tendrá la función primordial de asesorar al Santo Padre en todas las cuestiones relativas a la prevención de abusos contra menores y personas vulnerables. Este asesoramiento se realizará de forma directa, con el Presidente de la Comisión reportando al Pontífice. Además, la Comisión actuará en estrecha colaboración con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con el que intercambiará información, desarrollará metodologías de tutela, preparará el Informe Anual sobre la situación global de la protección y diseñará programas de formación especializados.

El alcance de la Comisión se define como un órgano de orientación y apoyo, mas no de gobierno. Su objetivo es “ayudar a orientar, pero no gobernar, el servicio a la Iglesia Universal mediante la promoción de la responsabilidad local y las competencias de los Dicasterios de la Curia Romana en materia de tutela”, según establecen los nuevos estatutos. Este enfoque busca empoderar a las iglesias particulares y a los dicasterios para que asuman un papel más proactivo y efectivo en sus respectivas jurisdicciones.

Entre los cambios más relevantes introducidos por la normativa actualizada, se encuentran disposiciones específicas para la mejora de los sistemas de notificación y la creación de centros de escucha. La Comisión asistirá a las iglesias locales en el desarrollo de mecanismos de denuncia “estables y accesibles”, garantizando que las víctimas y sobrevivientes tengan vías seguras para manifestar sus experiencias. De igual manera, se promoverá la estructuración de espacios de “acogida, escucha y acompañamiento” para estas personas, salvaguardando en todo momento la confidencialidad, la protección de datos personales y los derechos de todas las partes involucradas.

Los estatutos también actualizan aspectos relacionados con el liderazgo eclesial, la metodología para la elaboración y publicación del Informe Anual sobre la situación de la tutela a nivel mundial, y las modalidades de colaboración con la Curia Romana. Estas modificaciones buscan una mayor eficacia, una coordinación más fluida y una respuesta integral ante los desafíos que plantea la protección de los más jóvenes y vulnerables en el seno de la Iglesia.

La composición de la Pontificia Comisión se mantendrá con un máximo de 23 miembros, todos ellos designados directamente por el Santo Padre. El Presidente de la Comisión, figura clave en la dirección del organismo, también es nombrado por el Papa y cuenta con la asistencia de un Secretario, quien a su vez es miembro de la Comisión. La institución se reunirá en Asamblea Plenaria dos veces al año y operará de forma colegiada bajo la dirección del Presidente. Para garantizar la continuidad y el asesoramiento estratégico, el Presidente y el Secretario contarán con el apoyo del Consejo Ejecutivo, un órgano permanente compuesto por ellos mismos y tres comisionados adicionales, seleccionados entre los miembros y oficiales de la Santa Sede que prestan servicio en la Comisión.

La aprobación de estos estatutos por el Papa León XIV, en el marco de la reforma de la Curia impulsada por su predecesor, el Papa Francisco, reafirma la determinación de la Iglesia de continuar su camino hacia una cultura de protección plena, donde la dignidad de cada persona, especialmente la de los más vulnerables, sea una prioridad inquebrantable.

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