Una profunda movilización espiritual ha comenzado en Colombia con la llegada de una reliquia de primer grado de San Francisco de Asís, una iniciativa que busca renovar la fe y promover valores esenciales en el país. El valioso fragmento óseo, enviado desde Italia, ha iniciado su recorrido en la histórica ciudad de Santa Marta, marcando el inicio de una peregrinación nacional que se extenderá por varios meses.
Esta significativa travesía se enmarca dentro del Jubileo Franciscano, un tiempo de gracia concedido por el Papa León XIV en conmemoración de los 800 años del fallecimiento del “Poverello de Asís”. Impulsada por la Orden de Frailes Menores, la peregrinación lleva por lema “Francisco de Asís: una semilla de vida eterna” y tiene como propósito fundamental llevar a la nación colombiana un poderoso mensaje de reconciliación, paz, compromiso con el cuidado de la creación y una profunda renovación espiritual.
La reliquia, un fragmento óseo del cuerpo del propio San Francisco, posee un inestimable valor para la Iglesia Católica. Tal como ha destacado la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) en una comunicación oficial, este fragmento es “un signo de profundo valor espiritual, pues custodia la memoria viva de quien, hace ocho siglos, decidió seguir a Cristo con radicalidad evangélica, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la historia del cristianismo”. Su presencia en territorio colombiano es un llamado a reflexionar sobre el legado imperecedero de un santo cuya vida encarnó la pobreza, la humildad y el amor incondicional.
La elección de Santa Marta como punto de partida para esta peregrinación no fue fortuita. La primera ciudad y diócesis de Colombia ostenta un vínculo histórico y fundacional con la Orden Franciscana, tal como lo explicó Monseñor José Mario Bacci, obispo local, durante la M multitudinaria celebrada con motivo de la llegada de la reliquia. El prelado afirmó que “Santa Marta es franciscana desde su origen”, refiriéndose a la trascendental labor evangelizadora que los frailes franciscanos llevaron a cabo en esta región desde el siglo XVI. En este contexto, la llegada de la reliquia es percibida como un emotivo “regreso a casa”, un reencuentro con las raíces espirituales de la ciudad.
El recibimiento en Santa Marta fue grandioso y lleno de devoción. Tras los actos de veneración en la catedral, una solemne procesión recorrió el centro histórico de la ciudad, congregando a una gran cantidad de fieles, miembros del clero local y representantes de la Orden de Frailes Menores. La reliquia fue trasladada con profundo respeto y fervor hasta la parroquia San Francisco de Asís, donde Monseñor Bacci presidió una emotiva Eucaristía.
Durante su homilía, el obispo Bacci instó a los presentes a seguir el ejemplo de San Francisco. Subrayó que la verdadera grandeza del santo no residió en criticar la Iglesia de su tiempo, sino en un amor incondicional hacia ella. “No pretendió reformarla desde fuera”, enfatizó, “más bien, permitió primero que Cristo reformara su corazón”. En esta línea, Monseñor Bacci resaltó que la historia demuestra cómo las reformas verdaderamente fecundas y duraderas nunca comienzan con cambios estructurales o estrategias externas, sino que “comienzan con los santos”. La Iglesia, recordó, se renueva cuando hombres y mujeres vuelven a colocar a Cristo en el centro de sus vidas, experimentando una transformación interior que irradia hacia la comunidad.
La peregrinación, enmarcada en el Jubileo Franciscano otorgado por el Papa León XIV, ofrece además una gracia especial a los participantes. Al finalizar la Eucaristía, los fieles tuvieron la oportunidad de recibir la indulgencia plenaria, un don espiritual que el Pontífice ha querido dispensar a quienes se acerquen con fe y devoción en esta conmemoración.
La reliquia de San Francisco de Asís continuará su extenso recorrido por Colombia en los próximos meses. El itinerario incluye importantes ciudades como Barranquilla, Cartagena, Medellín, Pereira, Cali, Villavicencio, Bogotá y Bucaramanga, entre otras. Esta travesía permitirá que miles de creyentes en todo el país tengan la oportunidad de venerar la reliquia, unirse en oración y reflexionar sobre los eternos valores franciscanos. La peregrinación culminará en enero de 2027, dejando una huella de fe y renovación en el corazón de la Iglesia colombiana.








