La vibrante ciudad de Monterrey, Nuevo León, se prepara para ser uno de los epicentros de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Con la llegada de miles de aficionados del fútbol de todo el mundo, la capital regiomontana no solo ofrecerá emocionantes encuentros deportivos, sino también una profunda inmersión cultural a través de la exposición “Fe en la Cancha”, organizada por el Museo Arquidiocesano de Arte Sacro. Esta propuesta explora de manera original y significativa el arraigado vínculo histórico entre la Iglesia Católica y el universo del deporte.
El magno torneo, que por primera vez será coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá, se extenderá del 11 de junio al 19 de julio de 2026. Del total de 104 partidos programados, trece tendrán lugar en territorio mexicano, distribuidos estratégicamente entre la Ciudad de México, Guadalajara y, por supuesto, Monterrey. Ante este escenario global, el Arzobispo de Monterrey, Monseñor Rogelio Cabrera López, fue el encargado de inaugurar oficialmente la muestra el pasado 24 de marzo, subrayando su importancia como una de las actividades culturales complementarias a la justa deportiva.
En entrevista realizada el 16 de julio, el director del Museo Arquidiocesano de Arte Sacro, el Padre José Raúl Mena Seifert, compartió la visión detrás de “Fe en la Cancha”. El sacerdote explicó que la intención primordial de la exposición es ilustrar cómo los valores espirituales y la devoción se entrelazan en la vida de los atletas católicos. “En las canchas deportivas compiten los creyentes, en nuestro caso, los católicos que se encomiendan a Dios y a la Virgen”, afirmó Mena Seifert, destacando que más allá de la búsqueda de la victoria, los deportistas “agradecen por sus triunfos y buscan también vivir los valores del Evangelio en las canchas”.
La muestra es un viaje fascinante a través de objetos históricos, conmovedoras obras de arte y material audiovisual que narran la fe en acción. Entre los atractivos más destacados se encuentra el trofeo original de los célebres “Niños Campeones”. Este equipo, originario de la Liga Industrial de Monterrey, hizo historia en 1957 al convertirse en el primer conjunto fuera de Estados Unidos en conquistar la Serie Mundial de Ligas Pequeñas. Su emblemático galardón, que ordinariamente se resguarda en una parroquia de la arquidiócesis, es un testimonio de fe, perseverancia y triunfo.
Asimismo, la exposición exhibe la medalla de bronce obtenida por la arquera neolonesa Mariana Avitia en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, un símbolo de la disciplina y el espíritu de superación que a menudo van de la mano con la fe personal. Complementando esta rica colección, se presentan objetos utilizados por figuras singulares como los sacerdotes luchadores Fray Tormenta y Rey Apóstol, quienes fusionaron su vocación religiosa con el rigor del ring, demostrando la versatilidad de la fe en distintas esferas. Además, se incluyen diversas obras de artistas que han plasmado en sus creaciones la intrínseca relación entre la creencia y la actividad física.
El Padre Mena Seifert profundizó en la profunda conexión que existe entre la espiritualidad y el deporte, una dinámica que se refleja “de mil maneras en torno al deporte” a través de “la fe del pueblo de Dios, de los religiosos y religiosas, sacerdotes, obispos y pontífices”. Desde temprana edad, los valores como la honestidad y el juego limpio son inculcados por los padres en el ámbito deportivo, formando parte de una educación integral que la Iglesia ha promovido activamente a lo largo de los siglos.
Los papas, como líderes espirituales, han reconocido y respaldado consistentemente el papel del deporte como una poderosa herramienta para el desarrollo humano, la formación de la juventud y la promoción de valores cristianos universales. El actual Pontífice, Papa León XIV, ha continuado esta tradición, destacando en diversas ocasiones la capacidad del deporte para fomentar la disciplina, el respeto, la solidaridad y la superación personal, cualidades que resuenan profundamente con los principios del Evangelio y contribuyen a la construcción de una sociedad más justa y fraterna. León ha subrayado que el deporte, practicado con un espíritu ético, puede ser un camino efectivo para el encuentro y la paz entre los pueblos.
“Fe en la Cancha” no solo es una exhibición, sino una invitación a la reflexión y al descubrimiento. El Padre Mena Seifert extendió una cálida invitación tanto a los católicos locales como a los visitantes internacionales que arriben a Monterrey para el Mundial, a explorar “la diversidad y riqueza patrimonial de nuestro país”, con un énfasis especial en su invaluable legado religioso.
El Museo Arquidiocesano de Arte Sacro, ubicado estratégicamente a un costado de la majestuosa Basílica de Nuestra Señora del Roble, en el corazón de Monterrey, ofrece una experiencia cultural accesible. Sus puertas están abiertas de martes a domingo, en un horario de 10:00 a 17:45 horas (hora local), y la entrada es completamente gratuita, facilitando a todos la oportunidad de ser parte de esta singular intersección entre la fe, la historia y la pasión deportiva durante uno de los eventos más grandes del mundo.








