La Diócesis de Torreón, situada en el estado mexicano de Coahuila, ha anunciado una significativa reforma en su programa de iniciación cristiana: la catequesis para la Primera Comunión se extenderá de uno a dos años. Esta medida, detallada en un comunicado oficial, busca robustecer la formación de los fieles y garantizar una experiencia más profunda y auténtica de encuentro con Jesucristo, en línea con los desafíos de la fe contemporánea y el camino sinodal global de la Iglesia.
Monseñor Luis Martin Barraza Beltrán, obispo de Torreón, explicó que la decisión surge de una constatación clara: las antiguas suposiciones sobre el nivel de fe de quienes se acercan a los sacramentos ya no son válidas. “Durante mucho tiempo, se dio por hecho que quienes solicitan los sacramentos ya poseen una experiencia de encuentro personal con Jesucristo”, afirmó el obispo, lo que justificaba un periodo de formación más reducido. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama distinto. “Hoy constatamos que esto ya no basta. El contexto de fe en la familia y la comunidad cristiana ya no está garantizado como en otros tiempos”, enfatizó Mons. Barraza Beltrán, subrayando la urgencia de una evangelización más profunda.
El prelado destacó que muchas personas que acuden a recibir los sacramentos a menudo carecen de una experiencia explícita de fe, o no comprenden la verdadera fuerza y ardor que esta implica. Esta observación crítica es el motor detrás de la ampliación del programa catequético para los sacramentos de iniciación, procurando que los aspirantes no solo adquieran conocimientos, sino que vivan un verdadero proceso de conversión y compromiso personal con su fe católica.
**Sacramentos: Más allá de lo social y cultural**
Uno de los puntos más sensibles abordados por Mons. Barraza Beltrán es la tendencia actual de buscar los sacramentos no siempre como una señal de fe genuina, sino como “un gesto antropológico, social o cultural”. Esta visión ha propiciado una preocupante superficialidad, donde la meta principal parece ser “recibir el sacramento a como dé lugar”, incluso si esto implica recurrir a prácticas contrarias al Evangelio. El obispo lamentó que se den situaciones de “mentir, plagiar, calumniar o sobornar” en el proceso, evidenciando un “tráfico de influencias, nepotismos, favoritismos y compadrazgos” que desvirtúan el propósito sagrado de los sacramentos.
El obispo de Torreón alertó sobre un “paradigma superficial” donde prevalece una actitud de “mucha piedad y devoción privada hacia los sacramentos, pero sin Palabra, ni vida sacramental, ni de comunidad, ni testimonio”. Esta disociación entre la piedad individual y la vivencia comunitaria de la fe, junto con la falta de un compromiso evangélico palpable, es lo que la diócesis busca revertir con esta renovación pastoral. La extensión de la catequesis a dos años se presenta, por tanto, como una herramienta fundamental para fomentar una conversión auténtica, permitiendo que la formación religiosa penetre en el corazón de las personas y genere una adhesión consciente y libre a la persona de Cristo. “La pedagogía de Jesús no se limita a la transmisión de contenidos; busca alcanzar el corazón de la persona y suscitar una auténtica adhesión a su persona”, aseveró Mons. Barraza Beltrán.
**Fortalecimiento de las Santas Misiones Populares**
Como parte integral de esta renovación pastoral y del impulso evangelizador, la Diócesis de Torreón fortalecerá las Santas Misiones Populares. Esta iniciativa, descrita como una estrategia clave para promover “procesos evangelizadores en los sectores parroquiales”, busca un acercamiento directo y personalizado a las comunidades. El programa contempla “escuchar la realidad por medio del visiteo” a los hogares y a las personas, invitándolas posteriormente a emprender “un camino de iniciación cristiana”. El objetivo es claro: interpretar el Evangelio a la luz de la vida cotidiana y, al mismo tiempo, iluminar la vida con la luz del Evangelio, creando un ciclo virtuoso de fe y experiencia.
Este acompañamiento misionero requerirá la implicación activa de los padres de familia y de todo el entorno familiar, reconociendo el papel insustituible del hogar en la transmisión de la fe. Además, Mons. Barraza Beltrán hizo un importante llamado a la gratuidad en el proceso evangelizador, enfatizando la necesidad de “evitar cobrar económicamente en nombre del proceso”. Esta directriz busca asegurar que el acceso a la formación y a los sacramentos no sea condicionado por aspectos económicos, reafirmando el carácter universal y misericordioso de la Iglesia.
**Un camino sinodal hacia la conversión pastoral y misionera**
Esta profunda reforma diocesana se enmarca dentro del camino sinodal que vive la Iglesia universal y, de manera particular, la Diócesis de Torreón. Este proceso culminará con la fase sinodal diocesana, programada para marzo de 2027. Durante este encuentro, las parroquias y los diferentes grupos eclesiales compartirán sus experiencias, reflexiones y propuestas, con el objetivo de continuar impulsando una conversión pastoral y misionera en toda la jurisdicción.
La iniciativa de la Diócesis de Torreón resalta la importancia de adaptar la catequesis a los tiempos actuales y subraya el compromiso de la Iglesia con una evangelización efectiva. Este esfuerzo local resuena con el llamado global del Papa León XIV a una Iglesia en salida, que busca renovar la fe y llevar el mensaje del Evangelio a todos los rincones, comenzando por una formación sólida y un testimonio de vida coherente. La ampliación de la catequesis de Primera Comunión en Torreón es un paso concreto hacia la edificación de una comunidad de fe más consciente, comprometida y arraigada en los principios cristianos.








