20 junio, 2026

Pavía, Italia – El Papa León XIV realizó este sábado 20 de junio una significativa visita pastoral a la histórica ciudad de Pavía, donde dirigió un contundente mensaje a miles de fieles y ciudadanos. En su recorrido, el Pontífice enfatizó la imperiosa necesidad de un diálogo entre la fe y la razón, inspirado en la figura de San Agustín, su maestro espiritual, y urgió a la sociedad a asumir un rol activo en la construcción de la paz y la solidaridad, promoviendo una ciudadanía comprometida y libre de odio.

La jornada del Papa León comenzó con su salida de la majestuosa Basílica de San Pedro en Ciel d’Oro, un punto de gran relevancia espiritual para la región. Posteriormente, se trasladó a la Piazza Duomo, centro neurálgico de la ciudad, donde participó en un acto de adoración del Santísimo Sacramento y veneró las reliquias de San Siro, el venerado patrón de Pavía. En este punto de su visita, el Pontífice fue recibido con entusiasmo por un grupo de niños, a quienes dedicó un saludo afectuoso. Asimismo, extendió un mensaje de aliento especial a la comunidad latinoamericana presente, exhortando a todos los asistentes a “nunca perder la esperanza” y a convertirse en auténticos “constructores de paz”.

“Como nos enseñó San Agustín, si aspiramos a transformar los tiempos, si anhelamos que el mundo viva en un estado de paz, debemos iniciar ese cambio en nosotros mismos. Esto implica decir ‘basta’ a las palabras de odio, a los insultos, al acoso escolar, a todas esas expresiones que generan conflicto entre las personas, entre las comunidades y entre las naciones”, declaró el Santo Padre, delineando una clara hoja de ruta para la convivencia social.

Tras sus encuentros en la Piazza Duomo, el Papa León XIV se dirigió caminando a la Piazza Vittoria, donde lo esperaba una multitud de aproximadamente 3.500 personas, según confirmaron fuentes de la Oficina de Prensa del Vaticano. Fue en este emblemático lugar donde el Pontífice pronunció el discurso central de su visita, profundizando en el indispensable diálogo entre la fe y la razón.

Ante una audiencia que incluía a la numerosa comunidad universitaria de Pavía, compuesta por unos 25.000 estudiantes, de los cuales alrededor de 3.000 son de origen extranjero, el Papa León reconoció el desafío de este centro cultural. Afirmó que la Universidad de Pavía tiene la misión de “promover las ciencias, lo que, en esencia, significa promover al ser humano, quien debe conservar siempre el papel protagónico en sus propias investigaciones”.

Al abordar el vasto campo de la filosofía, el Papa León XIV subrayó que “todo lo que llegamos a conocer del mundo nos permite un conocimiento más profundo de nosotros mismos y nos impulsa a cuestionar nuestra existencia, sedienta de verdad y justicia. El alma de San Agustín estaba colmada de esta sed insaciable”. El Pontífice destacó cómo la figura de San Agustín encarna un “diálogo arduo y constante entre la fe y la razón”, sirviendo como testimonio de su intrínseca relación. “En efecto, no se puede creer sin pensar, ni es posible iluminar las cuestiones más elevadas de la razón sin la fe”, afirmó León, enfatizando la reciprocidad y la complementariedad de ambas dimensiones humanas.

De esta manera, continuó el Pontífice, “la razón humana se interroga y se proyecta: no se encierra en lógicas de lucro o de dominio, sino que descubre nuevas formas de cuidar de sí misma y del mundo”. Por su parte, “la fe nos recuerda que no somos súbditos de un destino anónimo, sosteniendo en cambio la certeza de que Dios es creador y salvador de la vida”. León resaltó que la propia ciudad de Pavía es una prueba tangible de esta realidad, donde la Iglesia “acoge a todos, generando una nueva humanidad”, con especial atención hacia los más vulnerables y necesitados.

El Papa León XIV también dedicó una parte de su reflexión a la ciudad misma, destacando que “al recorrer el centro histórico de Pavía, en sus calles y plazas se respira una belleza cargada de historia, nada superficial”. Esta experiencia, señaló el Santo Padre, nos recuerda que la ciudad es mucho más que un “lugar, sino una condición humana: la ciudad es una para todos, es singular y plural. El pueblo que la habita constituye en ella una sociedad, es decir, un organismo que debe estar bien ordenado en sus relaciones y en sus leyes”.

Profundizando en el significado de la convivencia, el Papa afirmó que “ser sociales significa ser solidarios, comportándose como auténticos socios: motivados por el bien común y no por intereses particulares. ¡Los ciudadanos son siempre conciudadanos!”. En un llamado a la acción cívica, León XIV hizo hincapié en que “ante las formas de deterioro y de analfabetismo cívico, estamos llamados a compartir un lenguaje de dedicación y servicio, que preserve las plazas, los parques y las calles como lugares de encuentro por excelencia”. Esta “buena ciudadanía”, prosiguió, “sabe cultivar la concordia a través del diálogo y el encuentro constructivo entre las personas y las culturas que dan vida a Pavía”.

Finalmente, el Pontífice invitó a todos los presentes a reflexionar y repetir con convicción: “¡Me interesa nuestra ciudad! Me interesa la salud de quienes me rodean, me importa la belleza del lugar donde vivo, me importa la calidad de vida en los entornos en los que trabajo y donde paso mi tiempo libre”. El Papa León XIV concluyó su discurso destacando que la cruz, presente en el escudo de la ciudad de Pavía, es “mucho más que un símbolo heráldico; es una síntesis cultural: nos recuerda que la historia de Pavía está anclada en el valor universal del amor cristiano”. La visita del Papa León XIV a Pavía deja un mensaje de esperanza y un claro llamado a la responsabilidad individual y colectiva en la construcción de un mundo más justo y pacífico, cimentado en el equilibrio entre la fe y la razón.

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