30 junio, 2026

Managua, Nicaragua – El obispo emérito de Estelí, Mons. Juan Abelardo Mata, de 80 años, fue retenido por la policía de la dictadura de Nicaragua durante varias horas el pasado lunes 29 de junio. La acción se produjo apenas un día después de que el prelado oficiara una Misa en la que instó a la feligresía a orar por la Iglesia, la cual sufre una intensa persecución en el país centroamericano.

Según informó el periodista nicaragüense Arnulfo Peralta Solís, radicado en Estados Unidos, la detención ocurrió cerca del mediodía. Mons. Mata fue trasladado desde una clínica en Estelí, donde se encontraba para una revisión médica debido a que utiliza un marcapasos, hasta el Centro de Investigación del Complejo Policial Evaristo Vásquez Sánchez, conocido popularmente como “El Nuevo Chipote”. Este lugar es la sede de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), y es tristemente célebre por ser un centro de detención y tortura utilizado por el régimen. El periodista confirmó que, tras su retención, el obispo Mata fue regresado a su residencia en Tisma, Masaya, el mismo lunes.

Mons. Mata había realizado una de sus primeras apariciones públicas en años el 18 de mayo, cuando felicitó a un médico indígena nicaragüense. Su presencia en Estelí, a partir del jueves 25 de junio, precedió a la Misa crucial del domingo 28 en la iglesia La Cruz del Calvario. Durante esta celebración, el obispo hizo un llamado explícito a la oración por la Iglesia perseguida y mencionó en sus plegarias a sacerdotes que han sido desterrados, incluyendo a Mons. Rolando Álvarez y al Padre Frutos Constantino Valle Salmerón. Medios locales, como el diario La Prensa, sugieren que el obispo Mata tendría una prohibición no oficial de viajar a Estelí y de celebrar servicios religiosos en esa jurisdicción.

El contexto de la detención de Mons. Mata se inscribe en un patrón de represión creciente contra la Iglesia Católica en Nicaragua. Mons. Rolando Álvarez, quien fuera Administrador Apostólico de Estelí desde 2021 tras la renuncia de Mons. Mata, fue desterrado a Roma en enero de 2024. Su exilio se produjo mientras cumplía una condena injusta de 26 años de cárcel impuesta por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, del cual siempre fue un franco crítico. De manera similar, el Padre Frutos Valle, un sacerdote octogenario y administrador *ad omnia* de Estelí, se encuentra confinado en el seminario Nuestra Señora de Fátima, imposibilitado de salir por órdenes de las autoridades civiles.

La investigadora Martha Patricia Molina, autora del informe “Nicaragua: Una Iglesia perseguida”, que documenta miles de agresiones del gobierno contra católicos desde 2018, enfatizó la intolerancia del régimen sandinista hacia cualquier voz disidente. En declaraciones del 30 de junio, Molina señaló que Mons. Mata “ha sido un obispo cercano al pueblo y que ha hablado con la verdad, acciones que la dictadura sandinista no tolera”. Añadió que en Nicaragua, “quien se atreva a emitir una opinión, por más obvia que parezca, termina haciendo una ofensa para la dictadura y por eso es que mantienen vigilados a los prelados”. La experta concluyó que los clérigos están constantemente bajo amenaza de prisión o destierro, y muchos casos de asedio no se denuncian públicamente por temor a represalias aún peores.

La situación de asedio cotidiano fue corroborada en abril de este año por un sacerdote nicaragüense, quien, bajo condición de anonimato, describió a ACI Prensa las presiones que enfrenta: la policía lo fotografía cada domingo, debe informar cada salida de su parroquia y cada movimiento fuera de su territorio, y corre el riesgo de cárcel o destierro si aborda problemas sociales en sus homilías.

Arturo McFields, exembajador de Nicaragua ante la OEA, calificó a Mons. Mata como “una voz fuerte, valiente, querida y creíble” que siempre ha confrontado al poder con la verdad, lo cual “incomoda” al régimen. McFields denunció que la dictadura intenta “normalizar lo que pasa en el país,” pero la detención de Mata “demuestra que no hay nada normal en Nicaragua”. El exdiplomático describió al régimen como “rencoroso, peligroso, mafioso y satánico,” e hizo un llamado a la denuncia para detener tales acciones. Asimismo, advirtió sobre el “rencor acumulado” de la dictadura contra Mons. Mata y la persistencia de la persecución religiosa en el país.

Desde su exilio en Miami, Florida, Mons. Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua, expresó su profunda indignación y condena absoluta por la agresión policial contra su colega. A través de su cuenta de X el 30 de junio, Mons. Báez afirmó que “estas cobardes acciones solo demuestran la debilidad e irracionalidad de una dictadura criminal,” sumándose a las voces que denuncian la escalada represiva del gobierno nicaragüense contra la Iglesia Católica.

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