3 julio, 2026

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), conocida por su postura tradicionalista y por sus miembros denominados “lefebvristas”, ha desafiado abiertamente al Vaticano al rechazar las excomuniones impuestas tras la reciente consagración de cuatro obispos sin autorización pontificia. Este acto, que tuvo lugar el 1 de julio de 2026 en Ecône, Suiza, ha generado una nueva escalada en la tensión entre la Santa Sede y el grupo.

En una carta divulgada el 3 de julio de 2026, el Superior General de la FSSPX, el P. Davide Pagliarani, calificó las sanciones vaticanas como “objetivamente injustas e inválidas”. Pagliarani argumentó que las consagraciones episcopales fueron una “iniciativa extrema de socorro de las almas” en un contexto de “confusión doctrinal y moral en la que se halla inmersa la Iglesia”. A pesar de este acto de desobediencia, el P. Pagliarani insistió en que la Fraternidad no busca reemplazar a la Iglesia, sino que su único propósito es “permanecerle fieles”.

**Orígenes y principios de la FSSPX**

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre, quien falleció en 1991. Desde sus inicios, el grupo ha mantenido como pilar central la conservación de la liturgia tradicional, anterior a las reformas implementadas tras el Concilio Vaticano II. Además, sostiene una fuerte oposición a varios aspectos de la enseñanza conciliar, particularmente en lo referente al ecumenismo, la libertad religiosa y la colegialidad episcopal. Esta postura ha sido la raíz de un prolongado conflicto con la autoridad de la Santa Sede.

El conflicto tuvo un precedente histórico significativo en 1988, cuando el propio arzobispo Lefebvre fue excomulgado por el Papa San Juan Pablo II. La excomunión se produjo tras ordenar a cuatro obispos —el español Alfonso de Galarreta, el suizo Bernard Fellay, el inglés Richard Williamson y el francés Bernard Tissier de Mallerais— sin el permiso explícito del Pontífice. Este acto fue considerado por el Vaticano como un cisma, rompiendo la unidad con la Iglesia Católica.

Años después, en un gesto de apertura hacia la Fraternidad, el Papa Benedicto XVI levantó las excomuniones a estos cuatro obispos en 2009, buscando restablecer puentes de diálogo y una posible reconciliación. Sin embargo, este intento de acercamiento no logró la plena integración del grupo.

**Nuevas consagraciones y reexcomuniones**

El reciente episodio de las consagraciones del 1 de julio de 2026 ha reavivado las tensiones. De los obispos consagrados por Lefebvre en 1988, dos habían fallecido recientemente: Tissier de Mallerais en 2024 y Williamson en 2025. Los otros dos, Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, participaron activamente en la consagración de los cuatro nuevos obispos, lo que provocó que el Vaticano los excomulgara nuevamente.

En su carta, el P. Pagliarani empleó una retórica evocadora, tomando como base el pasaje del Evangelio según San Lucas (11, 11-13). En este pasaje, Jesús enseña sobre la generosidad de Dios: “Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan”. Basándose en esto, el superior de la FSSPX expresó el sentimiento de su Fraternidad: “Habíamos pedido pan, es decir, un poco de comprensión ante un sincero caso de conciencia, un gesto de paternidad”. Sin embargo, lamentó: “Hemos recibido una piedra”.

Continuando con las metáforas bíblicas, el P. Pagliarani afirmó que, en lugar de “pescado” —la “posibilidad de obtener provisionalmente los medios necesarios para seguir formando buenos sacerdotes”—, la FSSPX había recibido “una serpiente”. Y, al buscar “un huevo”, prometiendo “devolverlo en cuanto sea posible”, en referencia a la “santa Tradición que conservamos en las almas”, que pertenece a la Iglesia, dijo haber recibido “un escorpión”.

**El ruego del Papa León XIV ignorado**

La acción de la FSSPX se produjo a pesar de los reiterados llamados al diálogo por parte de la Iglesia Católica, que se remontan al pontificado del Papa San Juan Pablo II con la creación de la Comisión Ecclesia Dei. Incluso el Papa Francisco, en su momento, tendió puentes significativos al permitir que las confesiones sacramentales con sacerdotes de la Fraternidad fueran válidas y lícitas durante el Jubileo de la Misericordia en 2016, una decisión que luego extendió más allá de ese año.

Más recientemente, y de manera directa, el Papa León XIV había implorado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que desistiera de su intención de consagrar obispos. El 30 de junio de 2026, un día antes de las consagraciones, el Santo Padre les dirigió un emotivo ruego: “¡Den marcha atrás!”. Con afecto cristiano, el Pontífice les exhortó a “considerar atentamente el bien espiritual de los fieles”, advirtiendo que el “acto cismático” los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos.

El P. Pagliarani, en su carta, no aborda directamente estos llamados al diálogo o el ruego del Papa León XIV. Sin embargo, aseguró al actual Pontífice, León XIV, que la Fraternidad no recibe las sanciones vaticanas “en un espíritu de amargura o rebeldía”. Por el contrario, dijo sentirse “alentado a querer aún más a la santa Iglesia y a atender sus necesidades más que nunca con todas nuestras fuerzas”.

El superior de la FSSPX concluyó su mensaje con la esperanza de una futura comprensión: “Estamos seguros de que un día Usted mismo o uno de sus sucesores querrá hacer suyo el programa de san Pío X: ‘Restaurar todo en Cristo’”. En ese día, afirmó, el Santo Padre descubrirá “almas auténticamente católicas, almas cuyo vínculo con la Iglesia jamás se fundó en las arenas movedizas de un diálogo ambiguo, sino sobre la roca de la fe de Pedro”.

La situación actual subraya una profunda división teológica y disciplinar que persiste en el seno de la Iglesia, con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X firmemente arraigada en su convicción de preservar lo que considera la verdadera Tradición, a pesar de las consecuencias canónicas impuestas por la autoridad del Papa León XIV.

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