Buenos Aires se prepara para una emotiva conmemoración que marcará medio siglo de uno de los episodios más sombríos de la historia reciente argentina: la Masacre de San Patricio. Este 4 de julio de 2026, la comunidad Palotina recordará a los tres sacerdotes y dos seminaristas brutalmente asesinados en 1976, un crimen que aún clama por verdad y justicia. A través de diversas actividades y una misa central, la Iglesia local reafirma su compromiso con la memoria de quienes “Juntos vivieron, juntos murieron. Hoy son luz y vida”.
La serie de homenajes comenzó el pasado 29 de junio, con la inauguración en la Legislatura de Buenos Aires de la exposición artística “Juntos vivieron, juntos murieron”, una muestra de Marcela Brown y Roberto Frangella que busca mantener viva la memoria de las víctimas. Durante este evento, se otorgó un reconocimiento especial a la agrupación “Palotinos por la Memoria, la Verdad y la Justicia”, valorando su incansable labor en la defensa de los derechos humanos y en la búsqueda de esclarecimiento de los hechos.
El punto central de las conmemoraciones será la misa en memoria de las cinco víctimas, programada para el sábado 4 de julio a las 19:00 horas. La ceremonia tendrá lugar en la Parroquia San Patricio, ubicada en el barrio porteño de Belgrano, el mismo sitio donde hace cincuenta años se perpetró el crimen. La celebración será presidida por el Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge García Cuerva, y concelebrada por Monseñor Dante Braida, Obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, junto a varios sacerdotes de la Sociedad del Apostolado Católico (SAC), fundada por San Vicente Pallotti. Al día siguiente, el domingo 5 de julio a las 11:00 horas, el padre Zenón Hanas, rector general de la SAC, presidirá otra misa en el Centro de Espiritualidad Palotina de la Ciudad de Buenos Aires.
**Un crimen que marcó la historia**
La Masacre de San Patricio, ocurrida el 4 de julio de 1976, fue uno de los ataques más sangrientos cometidos durante la última dictadura militar argentina. En la casa parroquial de San Patricio, fueron asesinados a mansalva los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfie Kelly y Pedro Dufau, junto a los seminaristas Emilio Barletti y Salvador Barbeito. Este atroz suceso no solo conmocionó a la Argentina, sino que también generó una enérgica carta de protesta del entonces Papa Pablo VI, quien alzó su voz contra la violencia y la injusticia.
El impacto de este trágico evento perduró en la memoria colectiva, especialmente dentro de la Iglesia argentina. Uno de sus más fervientes impulsores de la memoria y la justicia fue el Cardenal Jorge Bergoglio, quien, antes de ser el Papa Francisco, visitó en varias ocasiones la parroquia para honrar a los religiosos asesinados. En 2001, al cumplirse el 25 aniversario del crimen, el Cardenal Bergoglio presidió una misa en San Patricio, pronunciando una homilía que, hasta hoy, inspira la reflexión y la búsqueda de la verdad. Recordando a Alfie Kelly, de quien fue confesor y guía espiritual, el entonces Cardenal afirmó ser “testigo de su corazón” y enfatizó que “solo pensaba en Dios”. Instó a la comunidad a “despejar etiquetas y mirar el testimonio” de los sacerdados y seminaristas, cuya entrega y fe fueron el motor de sus vidas.
**El camino hacia la canonización y la justicia penal**
Un paso fundamental en el reconocimiento de la vida y el sacrificio de “los cinco” fue la autorización de la causa de canonización en junio de 2005 por parte del Cardenal Bergoglio. Este proceso, que ya lleva más de veinte años, busca la elevación a los altares de los mártires palotinos. El padre Juan Sebastián Velasco, postulador de la causa, explicó en 2025 que, a pesar de las interrupciones causadas por la pandemia, el proceso sigue en marcha. “Estamos convencidos de un hecho martirial, porque hay un derramamiento de sangre”, afirmó, destacando la convicción de que su muerte fue un sacrificio por la fe.
La causa de canonización es de naturaleza colectiva, un desafío que el padre Velasco comparó con llevar adelante “cinco veces un proceso de canonización”. Paralelamente a este expediente eclesiástico, la comunidad palotina ha tomado la decisión de presentarse como querellante en la causa penal que investiga la masacre. Esta medida estratégica busca arrojar luz sobre las circunstancias del crimen en el ámbito civil, con la esperanza de que los avances judiciales contribuyan a esclarecer la verdad canónica. “El ‘para qué’ lo tenemos claro, y el ‘por qué’ lo tiene que dar la causa penal: ¿Por qué nuestra comunidad fue masacrada de esa manera? Es el interrogante que a 50 años no podemos responder”, detalló el sacerdote, subrayando la persistente búsqueda de respuestas que impulsa a la comunidad en su lucha por la justicia.
Así, en el cincuentenario de la Masacre de San Patricio, la Iglesia argentina, con el firme legado del Papa Francisco y el compromiso de sus fieles, renueva su llamado a la memoria, la verdad y la justicia, manteniendo viva la luz de aquellos que dieron su vida por el Evangelio y la comunidad.








