La vibrante euforia desatada por la participación de México en la Copa Mundial de la FIFA 2026, que culminó con una destacada actuación de la Selección Nacional, ha impulsado a la Arquidiócesis Primada de México a lanzar un profundo llamado a la reflexión. Mientras miles de aficionados se congregaban en el FIFA Fan Fest del Zócalo de Ciudad de México el 30 de junio de 2026 para seguir los partidos, la Iglesia capitalina instó a trascender el fervor deportivo y canalizar esa misma esperanza hacia la transformación de los apremiantes desafíos que enfrenta el país.
El epicentro de esta celebración deportiva fue el icónico Zócalo capitalino, que se erigió como uno de los FIFA Fan Fest más grandes del mundo. Allí, pantallas gigantes proyectaron cada encuentro del Mundial 2026, incluyendo el emocionante cuarto partido de la selección mexicana. La afición vibró intensamente, como lo demostró la jornada del 30 de junio, cuando miles de mexicanos festejaron con fervor la victoria de 2-0 sobre Ecuador, un triunfo que consolidó la excepcional campaña del equipo. La Selección Mexicana, que avanzó a dieciseisavos de final como líder invicto de su grupo tras tres victorias, continuó su camino superando a Ecuador, para finalmente caer en un ajustado 3-2 ante Inglaterra en cuartos de final, marcando una de sus mejores actuaciones mundialistas en la historia reciente.
En este contexto de fervor nacional, la Arquidiócesis de México, a través del editorial de su semanario *Desde la Fe*, publicado el domingo 6 de abril de 2026, unas horas antes del crucial encuentro contra Inglaterra, propuso una profunda introspección. Bajo el título “¿Y si sí?”, una frase que rápidamente se viralizó en redes sociales y en el discurso público, el semanario desafió a la sociedad a llevar la esperanza manifestada en el fútbol más allá del terreno de juego. El editorial subrayó que esta sencilla pero poderosa pregunta “revela la capacidad de seguir creyendo cuando las probabilidades parecen insuficientes”, sirviendo como un recordatorio de que “la esperanza siempre encuentra un espacio, incluso cuando la lógica invita al pesimismo”.
El órgano de comunicación de la Arquidiócesis cuestionó abiertamente: “En este escenario, vale la pena preguntarnos: ¿por qué esa esperanza habría de quedarse únicamente en una cancha de fútbol?”. Este interrogante central sirvió para iniciar una crítica constructiva sobre la tendencia a la resignación que, según la Iglesia, permea en la sociedad mexicana. Lamentó la facilidad con la que se repite la frase “México nunca va a cambiar”, una expresión que se comparte “con la misma facilidad con la que compartimos un meme o comentamos un partido”.
La Arquidiócesis Primada de México enfatizó cómo esta actitud de conformismo ha llevado a la sociedad a aceptar ciertos problemas como inmutables. “Nos hemos acostumbrado a pensar que ciertos problemas son permanentes, que la violencia llegó para quedarse, que las familias seguirán rompiéndose y que la dignidad humana siempre tendrá precio”, señaló el editorial, dibujando un panorama desalentador que la esperanza del Mundial podría ayudar a revertir.
El llamado principal de la arquidiócesis capitalina se centró en la posibilidad de trasladar esa misma pasión y convicción futbolística a la resolución de los problemas más profundos del país. Se planteó una serie de preguntas retóricas que invitaban a la acción y a la creencia en el cambio: “¿Y si sí pudiéramos disminuir la violencia que tanto dolor ha sembrado en nuestras comunidades? ¿Y si sí encontráramos caminos para que cada vez haya menos personas desaparecidas y más familias que recuperen la paz? ¿Y si sí lográramos que ningún joven sintiera que el suicidio es la única salida a su sufrimiento? ¿Y si sí reconstruyéramos familias unidas, capaces de transmitir valores, escuchar, acompañar y educar en el amor?”.
El semanario instó a cada ciudadano a reflexionar sobre su rol individual en esta transformación, proponiendo una pregunta directa: “¿qué podemos hacer nosotros?”. Si bien reconoció que “no vamos a resolver solos la crisis que vive el país”, afirmó con rotundidad que cada persona puede “convertirnos en personas que cuidan, escuchan, acompañan y defienden la vida dondequiera que estén”.
El editorial concluyó con una invitación a la perseverancia, recordando que si bien la emoción del Mundial “pasará y la frase dejará de ser tendencia”, los “grandes desafíos de nuestro país seguirán esperando personas capaces de creer que el cambio es posible”. Finalmente, la Arquidiócesis de México invitó a los fieles a adoptar el lema “¿Y si sí?” como una auténtica “forma de mirar la vida”, sugiriendo que esta misma pregunta trascendente podría ser un llamado divino: “quizá hoy esa misma pregunta también nos la está haciendo Dios. ¿Y si sí?”. Este mensaje busca que la esperanza generada por el deporte se convierta en un catalizador para un compromiso social duradero y significativo en la nación.








