Mientras la Copa Mundial de la FIFA 2026, coorganizada por México, Estados Unidos y Canadá, avanza en sus emocionantes fases de eliminación directa, un matiz de preocupación emerge desde el seno de la Iglesia Católica en Argentina. A casi un mes de su inauguración, y con los octavos de final capturando la atención global, la euforia deportiva se ve opacada por una creciente inquietud: la proliferación de las apuestas en línea y el alarmante riesgo de ludopatía, especialmente entre niños y adolescentes.
Esta alarma fue destacada por el Cardenal Ángel Rossi, Arzobispo de Córdoba, en una reciente entrevista con Cadena 3. El purpurado, recién llegado de un Consistorio Ordinario convocado por el Papa León XIV en Roma, compartió las deliberaciones clave del encuentro, enfatizando la necesidad imperante de la Iglesia de “escuchar los gritos del mundo”. En este contexto, el Cardenal Rossi abordó la vulnerabilidad de los jóvenes, quienes a menudo se convierten en blanco de quienes buscan explotarlos “para la droga, para el narcotráfico o para las apuestas y el juego”.
El tema de las apuestas, según recordó el Cardenal, ya era una preocupación para la Iglesia en Argentina. Sin embargo, con el desarrollo de la actual Copa Mundial, el fenómeno se ha “acrecentado inmensamente”, afectando de manera particular a las franjas más jóvenes de la población. El Cardenal Rossi lamentó el cambio de paradigma, donde los niños y adolescentes parecen más absortos en la monetización de un gol o un córner que en el disfrute puro del deporte. “Tenés chicos o jóvenes más preocupados por si meten un gol o si hay un córner, o sea, por la apuesta que hicieron, que por disfrutar del partido. Es triste”, enfatizó, dibujando un panorama sombrío de cómo el espíritu del juego se ve distorsionado por la promesa de ganancia fácil.
En sintonía con estas advertencias, Monseñor Braida, Obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, se sumó a las voces de alerta. El prelado subrayó la facilidad con la que los menores pueden acceder a las plataformas de juego, convirtiendo cada dispositivo móvil en un verdadero “casino de bolsillo”. Esta accesibilidad instantánea representa un peligro sin precedentes, desdibujando las barreras tradicionales que antes contenían el acceso al juego de azar.
Los datos recientes refuerzan la magnitud del problema. Según una encuesta citada por Monseñor Braida, realizada por la Cruz Roja, un preocupante 83% de los adolescentes que participan en apuestas lo hacen a través de billeteras virtuales, plataformas que facilitan transacciones rápidas y anónimas. Aún más alarmante es que seis de cada diez jóvenes no logran distinguir entre una plataforma de apuestas legal y una ilegal, lo que los expone a mayores riesgos y falta de protección. Gran parte de esta iniciación en el mundo de las apuestas, añadió Mons. Braida, está fuertemente influenciada por la publicidad, una fuerza omnipresente que normaliza y promueve el juego como una actividad inofensiva o incluso glamurosa.
La dicotomía entre la política de “recinto limpio” de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), que prohíbe anuncios de casas de apuestas dentro de los estadios, y la realidad publicitaria en Argentina es evidente. Mientras la FIFA busca preservar la integridad del espectáculo deportivo, en las pausas de hidratación y los entretiempos de las transmisiones televisivas locales, la publicidad de plataformas de juego se repite incesantemente, bombardeando a los espectadores, incluidos los más jóvenes, con mensajes que incitan al consumo de apuestas.
Frente a este escenario, el Obispo de La Rioja hizo un llamado urgente a las autoridades, instándolas a “hacer mucho más para poner límites y acompañar procesos de cambio”. La responsabilidad, sin embargo, no recae únicamente en el Estado. Monseñor Braida extendió la convocatoria a padres, educadores, catequistas y comunidades parroquiales, subrayando la importancia de promover entornos de diálogo, contención y educación crítica para proteger a los más vulnerables.
La preocupación de la Iglesia resuena con las enseñanzas del actual Pontífice. El Papa León XIV, en su encíclica *Magnifica humanitas*, ha recordado que el verdadero progreso tecnológico solo se materializa cuando sirve a la persona y a su dignidad intrínseca. En este sentido, la transformación digital de los “casinos” de lugares físicos a dispositivos móviles que habitan “en los bolsillos de los chicos”, representa un desafío moral y social que exige una respuesta coordinada y enérgica para salvaguardar a las nuevas generaciones de los peligros latentes del juego online. La Copa Mundial 2026, aunque un faro de unión y deporte, sirve así de telón de fondo para una reflexión profunda sobre los impactos no deseados de la modernidad en la sociedad.








