7 julio, 2026

Las declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre supuestas solicitudes de anexión a Israel por parte de aldeas cristianas en Líbano, han provocado una fuerte controversia y han sido desmentidas categóricamente por funcionarios libaneses y analistas de Oriente Medio. La afirmación, realizada durante una aparición en el programa “The Sunday Briefing” de Fox News el 5 de julio de 2025, puso de manifiesto la delicada situación geopolítica de la región y la persistente tensión en la frontera israelo-libanesa.

Durante la entrevista, Netanyahu sostuvo que algunas comunidades cristianas libanesas habían expresado su deseo de ser incorporadas al Estado de Israel, argumentando que Tel Aviv las protege de la milicia chií Hezbolá. “Aldeas cristianas en Líbano, algunas de ellas han solicitado ser anexadas a Israel, porque las protegemos de Hezbolá, de los fanáticos de Hezbolá que quieren matarlas, y hacemos lo mismo con los cristianos en todas partes”, declaró el líder israelí. Estas palabras se enmarcan en un contexto de reuniones de alto nivel, como la que mantuvo con el entonces presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca el 4 de febrero de 2025, donde se abordaron temas de seguridad regional.

La retórica de Netanyahu, que busca proyectar a Israel como un protector de minorías frente a extremistas en la región, no tardó en generar una ola de reacciones. Alberto Fernández, exembajador de Estados Unidos y un reconocido colaborador de EWTN News en asuntos de Oriente Medio, fue uno de los primeros en refutar contundentemente las afirmaciones. “Es ridículo que [Netanyahu] diga algo así”, manifestó Fernández, añadiendo que la declaración “solo tiene sentido si intenta quedar bien ante su audiencia israelí. En el contexto del Líbano, es absurdo”.

Fernández explicó que la idea de que comunidades libanesas, especialmente las cristianas, busquen activamente la anexión a Israel es profundamente errónea y descontextualizada. El Líbano tiene una compleja historia de invasiones israelíes y conflictos, y la soberanía nacional es un pilar fundamental para sus ciudadanos, independientemente de su afiliación religiosa. La narrativa de la protección israelí, aunque presente en el discurso de Netanyahu, choca con la realidad de un país que ha sufrido repetidamente las consecuencias de los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, a menudo en su propio territorio.

Las afirmaciones del primer ministro israelí fueron rápidamente desmentidas por la prensa árabe y libanesa, que citaron a diversos funcionarios y representantes comunitarios. Entre ellos, altos cargos del partido Kataeb, una de las principales formaciones cristianas maronitas del Líbano, rechazaron enérgicamente la posibilidad de tales solicitudes. Asimismo, Hanna al-Amil, alcaldesa de Rmeich, una aldea cristiana en el sur del Líbano —una de las zonas más mencionadas en el contexto de la supuesta protección israelí y la influencia de Hezbolá—, desmintió categóricamente que su comunidad o cualquier otra cercana hubiera realizado gestiones para ser anexada a Israel. Estos desmentidos públicos subrayan la falta de fundamento de las declaraciones de Netanyahu.

El exembajador Fernández ahondó en la situación, destacando el papel de Hezbolá en la inestabilidad del Líbano, pero separando la voluntad de los aldeanos de la dinámica de la milicia. “No podemos olvidar que es Hezbolá quien sigue sumiendo al Líbano en la guerra con Israel”, afirmó Fernández. Sin embargo, enfatizó que “algo que los aldeanos cristianos no quieren es, quizás, formar parte de Israel”.

El analista destacó que la prioridad de los habitantes del sur del Líbano, incluyendo las comunidades cristianas, no es la anexión a ninguna entidad extranjera, sino la paz y la estabilidad. “Tampoco quieren estar en guerra con Israel”, agregó Fernández, resumiendo el sentir general. “Quieren paz. Quieren que los dejen en paz. Quieren poder vivir sus vidas, cultivar sus tierras y que los dejen tranquilos”.

Las polémicas declaraciones de Benjamin Netanyahu se interpretan como un intento de influir en la opinión pública israelí y global, así como de reforzar su postura frente a la amenaza percibida de Hezbolá. Sin embargo, la rápida y unánime refutación desde el Líbano y por parte de expertos externos subraya la desconexión entre la retórica política israelí y la compleja realidad sobre el terreno en las aldeas cristianas libanesas. Este episodio pone de relieve la importancia de verificar la información en un contexto tan sensible como el conflicto de Oriente Medio, donde las palabras de los líderes pueden tener un impacto significativo en la estabilidad regional. La paz y la autonomía de las comunidades locales siguen siendo la demanda más consistente en una región marcada por décadas de tensiones y conflictos.

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